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Los cuatro enemigos
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Los cuatro enemigos
En las cuatro ramas o líneas del Nagualismo que cité en otro lugar se hace mención de los cuatro enemigos del hombre, siempre en el mismo orden:

El miedo
La claridad
La fuerza
La vejez

El miedo
Una persona que entra al Nagualismo en serio, no por un romanticismo mal entendido, suele haber superado el miedo. El obstáculo del miedo se supera al actuar. Como he dicho varias veces, los valientes y los cobardes son iguales orgánicamente, la diferencia es que el valiente hace las cosas.

La mayor parte de los pseudoguerreros son vencidos por el umbral, pero si nunca han sentido miedo de hacer algo es porque no lo han hecho ( por ejemplo, pagar el precio de algo, aceptar que ciertas cosas no se hacen por reconocimiento, etc.) , y suelen ver al Nagualismo como un modo de pasar el tiempo, y nada más. El Nagual Rafael decía que un guerrero llega a estar tan acostumbrado al miedo que no lo reconoce.

Toda persona que entra a cualquier disciplina en serio, debe entrar con los ojos abiertos y no para escapar de un miedo o enemigo, sino a través de una elección determinada por acciones. Debo recalcar que el Nagualismo no dice que el miedo sea malo, el miedo es una alerta orgánica diseñada para avisarnos de dificultades o límites. Las personas que no son guerreros sobreviven gracias a estos avisos. El miedo en sí no es malo para un guerrero, pero dejarse vencer por el aviso de una alerta sísmica por el miedo a un terremoto, lleva a los no guerreros a acciones precipitadas. Para un guerrero el miedo es la señal de lo siguiente que debe hacer ( siempre que no sea autodestructivo )

Con el paso de los años un guerrero se prepara automáticamente a la menor alerta, y por lo tanto, deja de ser consciente de todo miedo o emoción similar.

La claridad
Una vez que el individuo ha logrado derrotar al guardián del umbral, y a veces un poco antes, es común experimentar estados de conciencia acrecentada sin razón aparente en el mundo de todos los días. En esos momentos la persona comprende algo obvio, con una intensidad variable. La claridad puede ser un enemigo por tres razones principales:

Claridad excesiva
El sujeto puede llegar a pensar que no puede hacer ninguna diferencia una acción u otra, o tener dudas sobre si sus acciones no causarán un efecto adverso en el equilibrio.

Claridad limitada
En ocasiones se puede pensar que el mundo es un caos y que es imposible comprenderlo, o que faltan demasiados datos para tomar una decisión razonable, y se empieza a dudar como actuar, perdiendo el vínculo directo con el intento.

Batalla perdida
Puede llegar a pensarse que la búsqueda del guerrero es tiempo perdido, sin esperanza, y oscilar entre los deseos de renunciar al mundo, y los deseos de regresar a él.

El Nagualismo ve las cosas desde un punto de vista práctico. Si no hay ninguna razón lógica para esperar un cambio drástico o apreciable sin su intervención, el Nagual trata de hacer la diferencia con sus haceres y no haceres.

Algo que me interesó mucho de este tema fue la afirmación del Nagual Andrés. Uno debe tomar la decisión con los datos a la mano, porque esperar a conocer los datos completos, o considerar premisas falsas, llevaba a conclusiones erróneas.

Hace unos días una dama que me importa bastante hizo dos cosas sumamente raras, que en el caso de otra persona habrían bastado para alejarme, pero podía tener muchas explicaciones. Tener fe en las personas es importante, siempre que no sea excesivo. Cabe destacar que la claridad solamente es útil en cuanto a las personas. La rapidez de juicio no es el factor que importa, cualquier máquina puede sacar a una velocidad impresionante resultados equivocados, porque los factores que influyen en las personas son demasiados.

Para varios guerreros que conozco, el único uso real de la claridad les es natural: Apreciar a las personas en lo que son. La claridad no es razonada, simplemente algunas cosas resultan obvias para el que sabe que ver. De manera secundaria he visto que el mayor problema de la claridad es aceptar que las cosas que se ven demasiado simples, son así, simples. Y no es raro que cueste trabajo aceptar que uno voluntariamente desoyó consejos sobre las personas, que la claridad le indicaba a uno.

La fuerza.
Como parte del entrenamiento de artes marciales, frecuentemente debía luchar con dos adversarios al mismo tiempo. Poco a poco los adversarios iban siendo mejores, si bien en un principio eran personas con cintas inferiores, a los que no era difícil neutralizar, después me tocó con personas con igual preparación. En esos casos por lo general la mejor estrategia era esperar el momento oportuno, no hacer fintas, solo reaccionar y neutralizarlos a la brevedad posible. Allá por el tercer año me tocaron enfrentamientos con personas mejores que yo. Sobra decir que al principio salía perdiendo. Mas adelante comprendí que es mejor sobrestimar al enemigo, aunque la pelea tarde más, uno sigue en pie.

La fuerza es un enemigo muy duro. Muchos sobrestiman su fuerza y caen en la insolencia ( la cortesía es la mejor defensa contra nosotros mismos ). Otros subestiman al enemigo y evitan pelear batallas. No importa el entrenamiento, solo las personas. He conocido cintas negras incapaces de verse al espejo, y he visto a cintas verdes dejar malheridos a cintas negras en pelea limpia.

Cuando obtuve del Kung FU lo que buscaba, en el dojo tuve una pelea con alguien una cinta mayor que yo. El oponente era agresivo y rápido, pero al parar uno de sus golpes tuve oportunidad de romperle el cuello. Me di cuenta que era capaz de matar con mis manos a alguien aparentemente mejor que yo. Fue una revelación tremenda. Al contárselo al Nagual Rafael, el me explicó que ciertamente la insolencia era la parte obvia del problema de la fuerza como enemigo, pero la aceptación, como el llamó a lo que me pasó, era mas difícil. Aceptar la propia fuerza, y que a fin de cuentas esta no importaba, solo las personas.

El me dijo que para algunos matar era un sueño, y para otros una posibilidad, y que el corazón del Nagualismo era volver los sueños posibilidades. Además me respondió a una pregunta que me intrigaba, porqué obviamente el Nagual Andrés era mas fuerte que él. El Nagual Andrés se enfrentaba a la fuerza viviendo al borde de la insolencia, pero era una persona sumamente cortés y enfrentaba retos diferentes cada día, mientras que el Nagual Rafael había elegido un solo reto y ayudar a otros a pelear sus batallas, en lugar de pelearlas el. Así que el Nagual Andrés debía usar su fuerza de manera constante, y la del Nagual Rafael muchas veces estaba en desuso, por lo que poco a poco bajó su capacidad para manejar energía, si al principio podía manejar 200 unidades y se mantenía en un promedio de 40, ahora podía manejar 100 unidades pero se encontraba en 80. Siguiendo el ejemplo, el Nagual Andrés podía manejar 600 unidades y se mantenía en un promedio de 120.

Pero la fuerza de un guerrero no es solo eso. No depende del compromiso ni de la fe, sino de la intensidad del compromiso y la parte del "espíritu del leopardo" que se tenga.

Una experiencia muy agradable fue un día en que el Nagual Andrés me llevó a ver un programa de dos funciones de cine, "Aullido" y una película del hombre lobo con Oliver Reed. Al terminar las películas yo tenía un mal sabor de boca. Aullido es una película extremista, y la otra era falta de esperanza. Después fuimos a cenar, y en la cena deshizo las películas de una manera maravillosa..

El mencionaba que la ley sagrada, de la ley de la desigualdad entre los hombres, era válida también entre los hombres lobos. Que un hombre lobo determinado siempre sería el líder de la manada, y que no todos cambiaban en el mismo tiempo, por decir algo, que el cambio interno podía darse en una persona en cuestión de segundos, y en otra en cuestión de minutos o días, porque lo que multiplicaba esa fuerza, era simplemente la aceptación de la misma, sin falsas visiones. Para los hombres lobos, también hay una esperanza, y esa es la luna.

El lobo aullándole a la luna lamiéndose las heridas, es diferente del lobo que en lo alto de la colina, lanza la llamada. Aquél lobo que lanza la llamada, es el líder. El Nagual.

La vejez
Este enemigo es sencillo y complicado. Castaneda lo explica muy bien, pero se me ocurre una manera muy rápida para explicar el peligro de la vejez como enemigo. Tenemos menos tiempo del que pensamos.

En la vejez ganamos puntería pero perdemos fuerza. Debe aprender a usarse la fuerza antes de llegar a la vejez.

Tenemos menos tiempo del que pensamos.

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Alfonso Orozco - Octubre 1999
ICQ 41907900
21-May-2006 08:43 AM
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