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		<title><![CDATA[RojoIntenso.net - Ciclo del Héroe]]></title>
		<link>https://rojointenso.net/mybb/</link>
		<description><![CDATA[RojoIntenso.net - https://rojointenso.net/mybb]]></description>
		<pubDate>Wed, 06 May 2026 12:15:16 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[The Finest Hours: El camino de las personas comunes]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=9091</link>
			<pubDate>Thu, 03 Aug 2017 19:59:19 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://rojointenso.net/mybb/member.php?action=profile&uid=84">Lux</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=9091</guid>
			<description><![CDATA[Hace algunas semanas ví esta película y tenía que comentarles,  sobre ésta película que esta basada en hechos reales.<br />
<br />
Lo que más me gustó de la historia es que en ocasiones no son los super poderes, sino la voluntad de acción de alguien para que todo el destino cambie.<br />
<br />
<br />
Título:<br />
La hora decisiva (España)<br />
Horas Contadas (Latinoamérica)<br />
<br />
Ficha técnica<br />
Dirección:    Craig Gillespie<br />
Producción 	Dorothy Aufiero<br />
James Whitaker<br />
Guion 	Eric Johnson<br />
Scott Silver<br />
Paul Tamasy<br />
Basada en 	The Finest Hours de Casey Sherman y Michael J. Tougias<br />
Música 	Carter Burwell<br />
Fotografía 	Javier Aguirresarobe<br />
Montaje 	Tatiana S. Riegel<br />
Protagonistas 	Chris Pine<br />
Casey Affleck<br />
Holliday Grainger<br />
Eric Bana<br />
Ben Foster]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Hace algunas semanas ví esta película y tenía que comentarles,  sobre ésta película que esta basada en hechos reales.<br />
<br />
Lo que más me gustó de la historia es que en ocasiones no son los super poderes, sino la voluntad de acción de alguien para que todo el destino cambie.<br />
<br />
<br />
Título:<br />
La hora decisiva (España)<br />
Horas Contadas (Latinoamérica)<br />
<br />
Ficha técnica<br />
Dirección:    Craig Gillespie<br />
Producción 	Dorothy Aufiero<br />
James Whitaker<br />
Guion 	Eric Johnson<br />
Scott Silver<br />
Paul Tamasy<br />
Basada en 	The Finest Hours de Casey Sherman y Michael J. Tougias<br />
Música 	Carter Burwell<br />
Fotografía 	Javier Aguirresarobe<br />
Montaje 	Tatiana S. Riegel<br />
Protagonistas 	Chris Pine<br />
Casey Affleck<br />
Holliday Grainger<br />
Eric Bana<br />
Ben Foster]]></content:encoded>
		</item>
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			<title><![CDATA[El destino es un obsequio...]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=9090</link>
			<pubDate>Wed, 25 Jan 2017 11:23:47 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://rojointenso.net/mybb/member.php?action=profile&uid=84">Lux</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=9090</guid>
			<description><![CDATA[El destino es un obsequio, <br />
algunos pasan toda su vida <br />
llevando existencias <br />
de desesperación silenciosa.<br />
<br />
No descubren  que en verdad <br />
lo que se siente como peso <br />
sobre nuestros hombros,<br />
es en realidad sentido de propósito<br />
que nos eleva a mayores alturas.<br />
<br />
Nunca olvide que el miedo <br />
es solo el precursor del valor <br />
y que luchar y triunfar <br />
al estar frente al miedo<br />
es lo que significa ser un héroe.<br />
No piense... seálo.<br />
<br />
troll hunters. cap 1]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El destino es un obsequio, <br />
algunos pasan toda su vida <br />
llevando existencias <br />
de desesperación silenciosa.<br />
<br />
No descubren  que en verdad <br />
lo que se siente como peso <br />
sobre nuestros hombros,<br />
es en realidad sentido de propósito<br />
que nos eleva a mayores alturas.<br />
<br />
Nunca olvide que el miedo <br />
es solo el precursor del valor <br />
y que luchar y triunfar <br />
al estar frente al miedo<br />
es lo que significa ser un héroe.<br />
No piense... seálo.<br />
<br />
troll hunters. cap 1]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[anti héroe... moda o coco-wash]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=9088</link>
			<pubDate>Sun, 08 Nov 2015 23:03:42 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://rojointenso.net/mybb/member.php?action=profile&uid=84">Lux</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=9088</guid>
			<description><![CDATA[Es mas creciente el número de historias que cuentan o justifican la historia de criminales, ¿será que es una forma de transformar el pensamiento colectivo, para hacer que acepte la impunidad?<br />
<br />
No te dejes sorprender... ante la duda abstente, y regresa al origen, piensa, analiza... tal vez esa historia que te quieren vender sobre algún sujeto que pasa por encima de la ley y va sobre sus propios intereses, busca que con el tiempo, cambiemos nuestro modo de ver a los criminales, de hacerlos pasar como algo glorioso lleno de honor y cree que con el tiempo nos haremos de la vista gorda ante el mal.<br />
<br />
El verdadero héroe busca reestablecer el equilibrio. El verdadero héroe hace pacto con LA LEY.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Es mas creciente el número de historias que cuentan o justifican la historia de criminales, ¿será que es una forma de transformar el pensamiento colectivo, para hacer que acepte la impunidad?<br />
<br />
No te dejes sorprender... ante la duda abstente, y regresa al origen, piensa, analiza... tal vez esa historia que te quieren vender sobre algún sujeto que pasa por encima de la ley y va sobre sus propios intereses, busca que con el tiempo, cambiemos nuestro modo de ver a los criminales, de hacerlos pasar como algo glorioso lleno de honor y cree que con el tiempo nos haremos de la vista gorda ante el mal.<br />
<br />
El verdadero héroe busca reestablecer el equilibrio. El verdadero héroe hace pacto con LA LEY.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La Iliada: Canto IV (fragmento)]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=9076</link>
			<pubDate>Mon, 23 Jun 2014 21:55:54 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://rojointenso.net/mybb/member.php?action=profile&uid=84">Lux</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=9076</guid>
			<description><![CDATA[Me llamó mucho la atención que Alfonso comentó que este fragmento del poema fue de los primeros que trataron el tema del amor... porque era algo que aún no nacía como concepto para la humanidad y que así fue durante muchos años.  <br />
<br />
<blockquote>...Andrómaca, llorosa, se detuvo a su lado, y asiéndole de la mano le dijo:<br />
<br />
 ?¡Desgraciado! Tu valor te perderá. No te apiadas del tierno infante ni de mí, infortunada, que pronto seré tu viuda; pues los aqueos te acometerán todos a una y acabarán contigo. Preferible sería que, al perderte, la tierra me tragara, porque si mueres no habrá consuelo para mí, sino pesares, que ya no tengo padre ni venerable madre. A mi padre matólo el divino Aquiles cuando tomó la populosa ciudad de los cilicios, Teba, la de altas puertas: dio muerte a Eetión, y sin despojarlo, por el religioso temor que le entró en el ánimo, quemó el cadáver con las labradas armas y le erigió un túmulo, a cuyo alrededor plantaron álamos las ninfas monteses, hijas de Zeus, que lleva la égida. Mis siete hermanos, que habitaban en el palacio, descendieron al Hades el mismo día; pues a todos los mató el divino Aquiles, el de los pies ligeros, entre los flexípedes bueyes y las cándidas ovejas. A mi madre, que reinaba al pie del selvoso Placo, trájola aquél con otras riquezas y la puso en libertad por un inmenso rescate; pero Ártemis, que se complace en tirar flechas, hirióla en el palacio de mi padre. Héctor, tú eres ahora mi padre, mi venerable madre y mi hermano; tú, mi floreciente esposo. Pues, ea, sé compasivo, quédate aquí en la tome ?¡no hagas a un niño huérfano y a una mujer viuda!? y pon el ejército junto al cabrahígo, que por allí la ciudad es accesible y el muro más fácil de escalar. Los más valientes ?los dos Ayantes, el célebre Idomeneo, los Atridas y el fuerte hijo de Tideo con los suyos respectivos? ya por tres veces se han encaminado a aquel sitio para intentar el asalto: alguien que conoce los oráculos se lo indicó, o su mismo arrojo los impele y anima.<br />
<br />
 Contestóle el gran Héctor, el de tremolante casco:<br />
<br />
 Todo esto me da cuidado, mujer, pero mucho me sonrojaría ante los troyanos y las troyanas de rozagantes peplos, si como un cobarde huyera del combate; y tampoco mi corazón me incita a ello, que siempre supe ser valiente y pelear en primera fila entre los troyanos, manteniendo la inmensa gloria de mi padre y de mí mismo. Bien lo conoce mi inteligencia y lo presiente mi corazón: día vendrá en que perezcan la sagrada Ilio, Príamo y el pueblo de Príamo, armad con lanzas de fresno. Pero la futura desgracia de los troyanos, de la misma Hécuba, del rey Príamo y de muchos d mis valientes hermanos que caerán en el polvo a manos d los enemigos, no me importa tanto como la que padecerá tú cuando alguno de los aqueos, de broncíneas corazas, se te lleve llorosa, privándote de libertad, y luego tejas tela e Argos, a las órdenes de otra mujer, o vayas por agua a la fuente Meseide o Hiperea, muy contrariada porque la dura necesidad pesará sobre ti. Y quizás alguien exclame, al verte derramar lágrimas: «Ésta fue la esposa de Héctor, el guerrero que más se señalaba entre los troyanos, domadores de caballos, cuando en torno de Ilio peleaban.» Así dirán, y sentirás un nuevo pesar al verte sin el hombre que pudiera librarte de la esclavitud. Pero ojalá un montón de tierra cubra mi cadáver, antes que oiga tus clamores o presencie tu rapto.<br />
<br />
 Así diciendo, el esclarecido Héctor tendió los brazos su hijo, y éste se recostó, gritando, en el seno de la nodriza de bella cintura, por el terror que el aspecto de su padre le causaba: dábanle miedo el bronce y el terrible penacho crines de caballo, que veía ondear en lo alto del yelmo. Sonriéronse el padre amoroso y la veneranda madre. Héctor se apresuró a dejar el refulgente casco en el suelo, besó y meció en sus manos al hijo amado, y rogó así a Zeus y a los de más dioses:<br />
<br />
?¡Zeus y demás dioses! Concededme que este hijo mío sea, como yo, ilustre entre los troyanos a igualmente esforzado; que reine poderosamente en Ilio; que digan de él cuando vuelva de la batalla: «¡Es mucho más valiente que su padre!»; y que, cargado de cruentos despojos del enemigo quien haya muerto, regocije el alma de su madre.<br />
<br />
 Esto dicho, puso el niño en brazos de la esposa amada, que, al recibirlo en el perfumado seno, sonreía con el rostro todavía bañado en lágrimas. Notólo el esposo y compadecido, acaricióla con la mano y le dijo:<br />
<br />
 ?¡Desdichada! No en demasía tu corazón se acongoje, que nadie me enviará al Hades antes de lo dispuesto por el destino; y de su suerte ningún hombre, sea cobarde o valiente, puede librarse una vez nacido. Vuelve a casa, ocúpate en las labores del telar y la rueca, y ordena a las esclavas que se apliquen al trabajo; y de la guerra nos cuidaremos cuantos varones nacimos en Ilio, y yo el primero.<br />
<br />
 Dichas estas palabras, el preclaro Héctor se puso el yelmo adornado con crines de caballo, y la esposa amada regresó a su casa, volviendo la cabeza de cuando en cuando y vertiendo copiosas lágrimas. Pronto llegó Andrómaca al palacio, lleno de gente, de Héctor, matador de hombres; halló en él muchas esclavas, y a todas las movió a lágrimas. Lloraban en el palacio a Héctor vivo aún, porque no esperaban que volviera del combate librándose del valor y de las manos de los aqueos.<br />
<br />
La Iliada - Homero</blockquote>
<br />
fuente: <a href="http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/otrosautoresdelaliteraturauniversal/homero/iliada/cantoVI.asp" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">bibliotecasvirtuales.com</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Me llamó mucho la atención que Alfonso comentó que este fragmento del poema fue de los primeros que trataron el tema del amor... porque era algo que aún no nacía como concepto para la humanidad y que así fue durante muchos años.  <br />
<br />
<blockquote>...Andrómaca, llorosa, se detuvo a su lado, y asiéndole de la mano le dijo:<br />
<br />
 ?¡Desgraciado! Tu valor te perderá. No te apiadas del tierno infante ni de mí, infortunada, que pronto seré tu viuda; pues los aqueos te acometerán todos a una y acabarán contigo. Preferible sería que, al perderte, la tierra me tragara, porque si mueres no habrá consuelo para mí, sino pesares, que ya no tengo padre ni venerable madre. A mi padre matólo el divino Aquiles cuando tomó la populosa ciudad de los cilicios, Teba, la de altas puertas: dio muerte a Eetión, y sin despojarlo, por el religioso temor que le entró en el ánimo, quemó el cadáver con las labradas armas y le erigió un túmulo, a cuyo alrededor plantaron álamos las ninfas monteses, hijas de Zeus, que lleva la égida. Mis siete hermanos, que habitaban en el palacio, descendieron al Hades el mismo día; pues a todos los mató el divino Aquiles, el de los pies ligeros, entre los flexípedes bueyes y las cándidas ovejas. A mi madre, que reinaba al pie del selvoso Placo, trájola aquél con otras riquezas y la puso en libertad por un inmenso rescate; pero Ártemis, que se complace en tirar flechas, hirióla en el palacio de mi padre. Héctor, tú eres ahora mi padre, mi venerable madre y mi hermano; tú, mi floreciente esposo. Pues, ea, sé compasivo, quédate aquí en la tome ?¡no hagas a un niño huérfano y a una mujer viuda!? y pon el ejército junto al cabrahígo, que por allí la ciudad es accesible y el muro más fácil de escalar. Los más valientes ?los dos Ayantes, el célebre Idomeneo, los Atridas y el fuerte hijo de Tideo con los suyos respectivos? ya por tres veces se han encaminado a aquel sitio para intentar el asalto: alguien que conoce los oráculos se lo indicó, o su mismo arrojo los impele y anima.<br />
<br />
 Contestóle el gran Héctor, el de tremolante casco:<br />
<br />
 Todo esto me da cuidado, mujer, pero mucho me sonrojaría ante los troyanos y las troyanas de rozagantes peplos, si como un cobarde huyera del combate; y tampoco mi corazón me incita a ello, que siempre supe ser valiente y pelear en primera fila entre los troyanos, manteniendo la inmensa gloria de mi padre y de mí mismo. Bien lo conoce mi inteligencia y lo presiente mi corazón: día vendrá en que perezcan la sagrada Ilio, Príamo y el pueblo de Príamo, armad con lanzas de fresno. Pero la futura desgracia de los troyanos, de la misma Hécuba, del rey Príamo y de muchos d mis valientes hermanos que caerán en el polvo a manos d los enemigos, no me importa tanto como la que padecerá tú cuando alguno de los aqueos, de broncíneas corazas, se te lleve llorosa, privándote de libertad, y luego tejas tela e Argos, a las órdenes de otra mujer, o vayas por agua a la fuente Meseide o Hiperea, muy contrariada porque la dura necesidad pesará sobre ti. Y quizás alguien exclame, al verte derramar lágrimas: «Ésta fue la esposa de Héctor, el guerrero que más se señalaba entre los troyanos, domadores de caballos, cuando en torno de Ilio peleaban.» Así dirán, y sentirás un nuevo pesar al verte sin el hombre que pudiera librarte de la esclavitud. Pero ojalá un montón de tierra cubra mi cadáver, antes que oiga tus clamores o presencie tu rapto.<br />
<br />
 Así diciendo, el esclarecido Héctor tendió los brazos su hijo, y éste se recostó, gritando, en el seno de la nodriza de bella cintura, por el terror que el aspecto de su padre le causaba: dábanle miedo el bronce y el terrible penacho crines de caballo, que veía ondear en lo alto del yelmo. Sonriéronse el padre amoroso y la veneranda madre. Héctor se apresuró a dejar el refulgente casco en el suelo, besó y meció en sus manos al hijo amado, y rogó así a Zeus y a los de más dioses:<br />
<br />
?¡Zeus y demás dioses! Concededme que este hijo mío sea, como yo, ilustre entre los troyanos a igualmente esforzado; que reine poderosamente en Ilio; que digan de él cuando vuelva de la batalla: «¡Es mucho más valiente que su padre!»; y que, cargado de cruentos despojos del enemigo quien haya muerto, regocije el alma de su madre.<br />
<br />
 Esto dicho, puso el niño en brazos de la esposa amada, que, al recibirlo en el perfumado seno, sonreía con el rostro todavía bañado en lágrimas. Notólo el esposo y compadecido, acaricióla con la mano y le dijo:<br />
<br />
 ?¡Desdichada! No en demasía tu corazón se acongoje, que nadie me enviará al Hades antes de lo dispuesto por el destino; y de su suerte ningún hombre, sea cobarde o valiente, puede librarse una vez nacido. Vuelve a casa, ocúpate en las labores del telar y la rueca, y ordena a las esclavas que se apliquen al trabajo; y de la guerra nos cuidaremos cuantos varones nacimos en Ilio, y yo el primero.<br />
<br />
 Dichas estas palabras, el preclaro Héctor se puso el yelmo adornado con crines de caballo, y la esposa amada regresó a su casa, volviendo la cabeza de cuando en cuando y vertiendo copiosas lágrimas. Pronto llegó Andrómaca al palacio, lleno de gente, de Héctor, matador de hombres; halló en él muchas esclavas, y a todas las movió a lágrimas. Lloraban en el palacio a Héctor vivo aún, porque no esperaban que volviera del combate librándose del valor y de las manos de los aqueos.<br />
<br />
La Iliada - Homero</blockquote>
<br />
fuente: <a href="http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/otrosautoresdelaliteraturauniversal/homero/iliada/cantoVI.asp" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">bibliotecasvirtuales.com</a>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Ulises]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=8431</link>
			<pubDate>Wed, 20 Mar 2013 22:40:32 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://rojointenso.net/mybb/member.php?action=profile&uid=84">Lux</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=8431</guid>
			<description><![CDATA[<blockquote>De nada sirve que viva como un rey inútil <br />
junto a este hogar apagado, entre rocas estériles, <br />
el consorte de una anciana, inventando y decidiendo <br />
leyes arbitrarias para un pueblo bárbaro, <br />
que acumula, y duerme, y se alimenta, y no sabe quién soy. <br />
No encuentro descanso al no viajar; quiero beber <br />
la vida hasta las heces. Siempre he gozado <br />
mucho, he sufrido mucho, con quienes <br />
me amaban o en soledad; en la costa y cuando <br />
con veloces corrientes las constelaciones de la lluvia <br />
irritaban el mar oscuro. He llegado a ser famoso; <br />
pues siempre en camino, impulsado por un corazón hambriento, <br />
he visto y conocido mucho: las ciudades de los hombres <br />
y sus costumbres, climas, consejos y gobiernos, <br />
no siendo en ellas ignorado, sino siempre honrado en todas; <br />
y he bebido el placer del combate junto a mis iguales, <br />
allá lejos, en las resonantes llanuras de la lluviosa Troya. <br />
Formo parte de todo lo que he visto; <br />
y, sin embargo, toda experiencia es un arco a través del cual <br />
se vislumbra un mundo ignoto, cuyo horizonte huye <br />
una y otra vez cuando avanzo. <br />
¡Qué fastidio es detenerse, terminar, <br />
oxidarse sin brillo, no resplandecer con el ejercicio! <br />
Como si respirar fuera la vida. Una vida sobre otra <br />
sería del todo insuficiente, y de la única que tengo <br />
me queda poco; pero cada hora me rescata <br />
del silencio eterno, añade algo, <br />
trae algo nuevo; y sería despreciable <br />
guardarme y cuidarme el tiempo de tres soles, <br />
y refrenar este espíritu ya viejo, pero que arde en el deseo <br />
de seguir aprendiendo, como se sigue a una estrella que cae, <br />
más allá del límite más extremo del pensamiento humano. <br />
<br />
Éste es mi hijo, mi propio Telémaco, <br />
a quien dejo el cetro y esta isla. <br />
Lo quiero mucho; tiene el criterio para triunfar <br />
en esta labor, para civilizar con prudente paciencia <br />
a un pueblo rudo, y para llevarlos lentamente <br />
a que se sometan a lo que es útil y bueno. <br />
Es del todo impecable, dedicado completamente <br />
a los intereses comunes, y se puede confiar <br />
en que sea compasivo y cumpla los ritos <br />
con que se adora a los dioses tutelares <br />
cuando me haya ido. Él hace lo suyo, yo, lo mío. <br />
<br />
Allí está el puerto; el barco extiende sus velas; <br />
allí llama el amplio y oscuro mar. Vosotros, mis marineros, <br />
almas que habéis trabajado y sufrido y pensado junto a mí, <br />
y que siempre tuvisteis una alegre bienvenida <br />
tanto para los truenos como para el día despejado, recibiéndolos <br />
con corazones libres e inteligencias libres, vosotros y yo hemos envejecido. <br />
La ancianidad tiene todavía su honra y su trabajo. <br />
La muerte lo acaba todo: pero algo antes del fin, <br />
alguna labor excelente y notable, todavía puede realizarse, <br />
no indigna de quienes compartieron el campo de batalla con los dioses. <br />
Las estrellas comienzan a brillar sobre las rocas: <br />
el largo día avanza hacia su fin; la lenta luna asciende; los hondos <br />
lamentos son ya de muchas voces. Venid, amigos míos. <br />
No es demasiado tarde para buscar un mundo nuevo. <br />
Zarpemos, y sentados en perfecto orden hiramos <br />
los resonantes survos, pues me propongo <br />
navegar más allá del poniente y el lugar en que se bañan <br />
todos los astros del occidente, hasta que muera. <br />
Es posible que las corrientes nos hundan y destruyan; <br />
es posible que demos con las Islas Venturosas, <br />
y veamos al gran Aquiles, a quien conocimos. <br />
A pesar de que mucho se ha perdido, queda mucho; y, a pesar <br />
de que no tenemos ahora el vigor que antaño <br />
movía la tierra y los cielos, lo que somos, somos: <br />
un espíritu ecuánime de corazones heroicos, <br />
debilitados por el tiempo y el destino, pero con una voluntad decidida <br />
a combatir, buscar, encontrar y no ceder. <br />
Traducción: Randolph D. Pope</blockquote>
<br />
<a href="http://www.mgar.net/var/ulises5.htm" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://www.mgar.net/var/ulises5.htm</a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>De nada sirve que viva como un rey inútil <br />
junto a este hogar apagado, entre rocas estériles, <br />
el consorte de una anciana, inventando y decidiendo <br />
leyes arbitrarias para un pueblo bárbaro, <br />
que acumula, y duerme, y se alimenta, y no sabe quién soy. <br />
No encuentro descanso al no viajar; quiero beber <br />
la vida hasta las heces. Siempre he gozado <br />
mucho, he sufrido mucho, con quienes <br />
me amaban o en soledad; en la costa y cuando <br />
con veloces corrientes las constelaciones de la lluvia <br />
irritaban el mar oscuro. He llegado a ser famoso; <br />
pues siempre en camino, impulsado por un corazón hambriento, <br />
he visto y conocido mucho: las ciudades de los hombres <br />
y sus costumbres, climas, consejos y gobiernos, <br />
no siendo en ellas ignorado, sino siempre honrado en todas; <br />
y he bebido el placer del combate junto a mis iguales, <br />
allá lejos, en las resonantes llanuras de la lluviosa Troya. <br />
Formo parte de todo lo que he visto; <br />
y, sin embargo, toda experiencia es un arco a través del cual <br />
se vislumbra un mundo ignoto, cuyo horizonte huye <br />
una y otra vez cuando avanzo. <br />
¡Qué fastidio es detenerse, terminar, <br />
oxidarse sin brillo, no resplandecer con el ejercicio! <br />
Como si respirar fuera la vida. Una vida sobre otra <br />
sería del todo insuficiente, y de la única que tengo <br />
me queda poco; pero cada hora me rescata <br />
del silencio eterno, añade algo, <br />
trae algo nuevo; y sería despreciable <br />
guardarme y cuidarme el tiempo de tres soles, <br />
y refrenar este espíritu ya viejo, pero que arde en el deseo <br />
de seguir aprendiendo, como se sigue a una estrella que cae, <br />
más allá del límite más extremo del pensamiento humano. <br />
<br />
Éste es mi hijo, mi propio Telémaco, <br />
a quien dejo el cetro y esta isla. <br />
Lo quiero mucho; tiene el criterio para triunfar <br />
en esta labor, para civilizar con prudente paciencia <br />
a un pueblo rudo, y para llevarlos lentamente <br />
a que se sometan a lo que es útil y bueno. <br />
Es del todo impecable, dedicado completamente <br />
a los intereses comunes, y se puede confiar <br />
en que sea compasivo y cumpla los ritos <br />
con que se adora a los dioses tutelares <br />
cuando me haya ido. Él hace lo suyo, yo, lo mío. <br />
<br />
Allí está el puerto; el barco extiende sus velas; <br />
allí llama el amplio y oscuro mar. Vosotros, mis marineros, <br />
almas que habéis trabajado y sufrido y pensado junto a mí, <br />
y que siempre tuvisteis una alegre bienvenida <br />
tanto para los truenos como para el día despejado, recibiéndolos <br />
con corazones libres e inteligencias libres, vosotros y yo hemos envejecido. <br />
La ancianidad tiene todavía su honra y su trabajo. <br />
La muerte lo acaba todo: pero algo antes del fin, <br />
alguna labor excelente y notable, todavía puede realizarse, <br />
no indigna de quienes compartieron el campo de batalla con los dioses. <br />
Las estrellas comienzan a brillar sobre las rocas: <br />
el largo día avanza hacia su fin; la lenta luna asciende; los hondos <br />
lamentos son ya de muchas voces. Venid, amigos míos. <br />
No es demasiado tarde para buscar un mundo nuevo. <br />
Zarpemos, y sentados en perfecto orden hiramos <br />
los resonantes survos, pues me propongo <br />
navegar más allá del poniente y el lugar en que se bañan <br />
todos los astros del occidente, hasta que muera. <br />
Es posible que las corrientes nos hundan y destruyan; <br />
es posible que demos con las Islas Venturosas, <br />
y veamos al gran Aquiles, a quien conocimos. <br />
A pesar de que mucho se ha perdido, queda mucho; y, a pesar <br />
de que no tenemos ahora el vigor que antaño <br />
movía la tierra y los cielos, lo que somos, somos: <br />
un espíritu ecuánime de corazones heroicos, <br />
debilitados por el tiempo y el destino, pero con una voluntad decidida <br />
a combatir, buscar, encontrar y no ceder. <br />
Traducción: Randolph D. Pope</blockquote>
<br />
<a href="http://www.mgar.net/var/ulises5.htm" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://www.mgar.net/var/ulises5.htm</a>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Alan Moore y su visión actual de los superhéroes]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=8284</link>
			<pubDate>Sat, 30 Jul 2011 22:56:18 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://rojointenso.net/mybb/member.php?action=profile&uid=13">Dark Crow</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=8284</guid>
			<description><![CDATA[<br />
Escrito por Marcos Martín el día 29 Julio, 2011  <br />
De vez en cuando el escritor Alan Moore concede una entrevista y rara es la vez que no deja alguna declaración polémica o trascendental. Diga lo que diga el creador de Watchmen siempre despierta una oleada de comentarios, es incapaz de no dejar indiferente. Hace unos días aparecía una extensa entrevista en la web Wired donde el autor hablaba de su inmediato trabajo a publicar: League of Extraordinary Gentlemen Century: 1969, sus proyectos de futuro y la situación actual del cómic de superhéroes. Tratar todos estos temas aquí podría llevarnos párrafos y párrafos, pero por lo suculento del material, hoy queremos ofrecer un resumen de la opinión de Moore sobre los superhéroes.<br />
<br />
Pongámonos en situación. Alan está siendo preguntado sobre algunos de los personajes de League of Extraordinary Gentlemen Century: 1969 y su función de detectives metatemporales. Según el entrevistador, este tipo de personajes se ha vuelto muy popular últimamente y cita a la creciente fama del Dr. Who y a los viajes temporales del Batman de Grant Morrison. Es entonces cuando le pregunta a Moore cómo ve a los superhéroes en este nuevo siglo.<br />
<br />
<br />
<br />
El último trabajo de Alan Moore<br />
<br />
<br />
Esta pregunta da pie a que el escritor haga todo un resumen histórico de cómo han evolucionado los superhéroes desde los años 30 hasta hoy en día. Una evolución decadente, en su opinión. Comienza diciendo que hoy en día hay cierta necesidad de los superhéroes en medios como el cine y los videjuegos, donde han ganado gran popularidad. Pero en lo que respecta a los cómics cree que están en las últimas. ¿Los motivos? Para Moore los superhéroes fueron creados en una década (los 30) donde representaban ciertos ideales Eran la creación de hombres jóvenes y en muchos casos, adolescentes que estaban en la periferia de la ciencia ficción y que buscaban crear ideas maravillosamente frescas y extravagantes comenta en la entrevista.<br />
<br />
Sin embargo, todo ello cambió con los años 60. En el caso de DC, los personajes creados años atrás habían sido redefinidos por los nuevos escritores. En opinión de Moore, aquellos creadores tan originales que cobraban un céntimo por palabra, se dieron cuenta de que estaban trabajando sin seguro médico que les cubriera, ni tampoco pensión. Cuando los autores se reunieron con los jefes de DC con la intención de formar una especie de sindicato para conseguir mejoras laborales, todos fueron despedidos. La editorial decidió entonces contratar a nuevos escritores, casi todos ellos fans de las historias creadas por los que acababan de ser despedidos pero que jamás se les ocurriría hacer algo tan malvado y peligroso como formar un sindicato. Para Moore esto fue el comienzo de la situación actual del cómic de superhéroes. Empiezo a creer que el aspecto más significativo de los superhéroes es el que no se trata mucho, el hecho de que estos dechados del triunfo son creados por un grupo de personas al que le asusta pedir un aumento dice el entrevistado.<br />
<br />
Luego Moore ejemplifica cómo la industria del cómic ha ido perdiendo fuelle con el paso de los años. Primero cuenta que cuando él comenzó a trabajar escribiendo cómics a principios de los años 80, la audiencia era en su mayor parte chicos de entre 9 y 13 años aunque también había aficionados que llegaban a los 20. Sin embargo, hoy en día la edad media de los lectores está entre los 30 y los 50 años. Moore piensa que, aunque el contenido y la calidad de los cómics no ha cambiado mucho a lo largo de todas estas décadas, los lectores han ido disminuyendo. Después el escritor menciona cómo las ventas de cómics también han ido cayendo y pone un ejemplo. En los 50 una serie de segunda fila como era el Daredevil original de Lev Gleason Publications, vendía al mes 6 millones de ejemplares. Hoy en día esa cifra no la alcanzan ni el top ten de ventas en su conjunto. Más bien llegan a cotas más bajas y teniendo en cuenta que los cómics están dirigidos a un público nostálgico, para Moore estos son hechos que suponen el paso previo a la muerte del medio.<br />
<br />
<br />
<br />
Alan Moore, polémico genio y figura<br />
<br />
<br />
Una vez Alan Moore llegó a estas conclusiones decidió alejarse de la industria del cómic. El caso de los escritores y sus problemas laborales hicieron que optara por otros caminos en lo que a su carrera como guionista se refiere. La Liga es mi única aportación al mundo del cómic y esto se va a quedar así provisionalmente. El escritor agrega que cuando comunicó sus pensamientos e intenciones, los comentarios que recibió por parte de los colegas de profesión fueron del tipo no muerdas la mano que te da de comer. Sin embargo, declara que, aunque no esperaba que los escritores y artistas se levantaran en armas contra la industria, sí que por lo menos demostraran algo de coraje humano. Creo que si lo hubiesen hecho, la industria del cómic no estaría en el estado en el que está responde Moore en la entrevista.<br />
<br />
¿Y qué opina de los últimos movimientos en el mundo del cómic, como el relanzamiento de DC y la compra de Marvel por parte de Disney? Para el guionista el comienzo del nuevo siglo ha supuesto un cambio en la percepción de los superhéroes. Si originalmente representaban a una América mejor, ahora se han convertido en símbolos de la impunidad americana. Preguntémonos lo valiente que puede ser alguien que venga de Krypton y es totalmente invulnerable, o alguien que tiene un esqueleto de adamantium. Moore cree que más que héroes son unos matones invulnerables provenientes de una cultura de la impunidad.<br />
<br />
Con respecto a los superhéroes de la actualidad Alan confiesa que no le interesan. Según él, los escritores fans (¿Bendis, Johns?) han contribuido a una especie de incesto literario. Y no es que quiera criticarlos, pero piensa que esos autores han alcanzado una posición de poder en la que controlan a sus personajes favoritos y lo que hacen principalmente es hacer referencia a una historia que les gustó en su infancia, que posiblemente ya fuera utilizada 10 ó 20 años atrás. Esto viene a significar que cada vez habrá menos historias relevantes para un público menguante, o como lo ejemplifica Moore La historia que menciona a la historia que hacía referencia a un trazo de la continuidad que aparecía en cierto número de Action Comics publicado mucho antes de que naciéramos.<br />
<br />
<br />
<br />
Para Moore trabajos como este ya no tienen mucho sentido<br />
<br />
<br />
Los superhéroes fueron creados para entretener a los niños hace más de 70 años y durante un tiempo funcionaron perfectamente. Sin embargo, Alan Moore considera que es muy difícil que unos personajes creados a principios del siglo pasado enamoren a los chicos del siglo XXI. Y pone varios ejemplos. En el primero usa un símil con la poesía. En su tiempo la poesía Romántica tuvo sus seguidores, con Lord Byron como uno de sus máximos exponentes. No obstante, a nadie se le ocurriría hoy en día vivir de poeta. Con esto el escritor quiere significar que todo tiene su momento y su lugar y que la época de los superhéroes posiblemente ha durado demasiado, al menos en su forma actual. Otro ejemplo que utiliza es Superman, uno de los superhéroes más conocidos. Según Moore, en su origen Superman era una especie de demócrata del New Deal que se enfrentaba a los revientahuelgas y lanzaba por los aires a los terratenientes, en resumen, una figura que inspiraba al ciudadano americano de los años 30. Pero en la actualidad es casi irrelevante, una pieza de museo, en palabras del guionista. En definitiva, nuestros iconos y formas de entretenimiento para este nuevo siglo necesitan de nuevos enfoques.<br />
<br />
Como podéis ver la visión de Alan Moore con respecto al panorama del cómic de superhéroes es bastante pesimista ¿Será verdad que los personajes que tanto nos gustan se han alejado mucho de la realidad que intentan imitar? ¿Son las editoriales y sus autores tan hipócritas de intentar ofrecer unos ideales en los que no creen? Sólo el tiempo dirá si este polémico genio del noveno arte tiene o no razón. <br />
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br />
Escrito por Marcos Martín el día 29 Julio, 2011  <br />
De vez en cuando el escritor Alan Moore concede una entrevista y rara es la vez que no deja alguna declaración polémica o trascendental. Diga lo que diga el creador de Watchmen siempre despierta una oleada de comentarios, es incapaz de no dejar indiferente. Hace unos días aparecía una extensa entrevista en la web Wired donde el autor hablaba de su inmediato trabajo a publicar: League of Extraordinary Gentlemen Century: 1969, sus proyectos de futuro y la situación actual del cómic de superhéroes. Tratar todos estos temas aquí podría llevarnos párrafos y párrafos, pero por lo suculento del material, hoy queremos ofrecer un resumen de la opinión de Moore sobre los superhéroes.<br />
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Pongámonos en situación. Alan está siendo preguntado sobre algunos de los personajes de League of Extraordinary Gentlemen Century: 1969 y su función de detectives metatemporales. Según el entrevistador, este tipo de personajes se ha vuelto muy popular últimamente y cita a la creciente fama del Dr. Who y a los viajes temporales del Batman de Grant Morrison. Es entonces cuando le pregunta a Moore cómo ve a los superhéroes en este nuevo siglo.<br />
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El último trabajo de Alan Moore<br />
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Esta pregunta da pie a que el escritor haga todo un resumen histórico de cómo han evolucionado los superhéroes desde los años 30 hasta hoy en día. Una evolución decadente, en su opinión. Comienza diciendo que hoy en día hay cierta necesidad de los superhéroes en medios como el cine y los videjuegos, donde han ganado gran popularidad. Pero en lo que respecta a los cómics cree que están en las últimas. ¿Los motivos? Para Moore los superhéroes fueron creados en una década (los 30) donde representaban ciertos ideales Eran la creación de hombres jóvenes y en muchos casos, adolescentes que estaban en la periferia de la ciencia ficción y que buscaban crear ideas maravillosamente frescas y extravagantes comenta en la entrevista.<br />
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Sin embargo, todo ello cambió con los años 60. En el caso de DC, los personajes creados años atrás habían sido redefinidos por los nuevos escritores. En opinión de Moore, aquellos creadores tan originales que cobraban un céntimo por palabra, se dieron cuenta de que estaban trabajando sin seguro médico que les cubriera, ni tampoco pensión. Cuando los autores se reunieron con los jefes de DC con la intención de formar una especie de sindicato para conseguir mejoras laborales, todos fueron despedidos. La editorial decidió entonces contratar a nuevos escritores, casi todos ellos fans de las historias creadas por los que acababan de ser despedidos pero que jamás se les ocurriría hacer algo tan malvado y peligroso como formar un sindicato. Para Moore esto fue el comienzo de la situación actual del cómic de superhéroes. Empiezo a creer que el aspecto más significativo de los superhéroes es el que no se trata mucho, el hecho de que estos dechados del triunfo son creados por un grupo de personas al que le asusta pedir un aumento dice el entrevistado.<br />
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Luego Moore ejemplifica cómo la industria del cómic ha ido perdiendo fuelle con el paso de los años. Primero cuenta que cuando él comenzó a trabajar escribiendo cómics a principios de los años 80, la audiencia era en su mayor parte chicos de entre 9 y 13 años aunque también había aficionados que llegaban a los 20. Sin embargo, hoy en día la edad media de los lectores está entre los 30 y los 50 años. Moore piensa que, aunque el contenido y la calidad de los cómics no ha cambiado mucho a lo largo de todas estas décadas, los lectores han ido disminuyendo. Después el escritor menciona cómo las ventas de cómics también han ido cayendo y pone un ejemplo. En los 50 una serie de segunda fila como era el Daredevil original de Lev Gleason Publications, vendía al mes 6 millones de ejemplares. Hoy en día esa cifra no la alcanzan ni el top ten de ventas en su conjunto. Más bien llegan a cotas más bajas y teniendo en cuenta que los cómics están dirigidos a un público nostálgico, para Moore estos son hechos que suponen el paso previo a la muerte del medio.<br />
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Alan Moore, polémico genio y figura<br />
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Una vez Alan Moore llegó a estas conclusiones decidió alejarse de la industria del cómic. El caso de los escritores y sus problemas laborales hicieron que optara por otros caminos en lo que a su carrera como guionista se refiere. La Liga es mi única aportación al mundo del cómic y esto se va a quedar así provisionalmente. El escritor agrega que cuando comunicó sus pensamientos e intenciones, los comentarios que recibió por parte de los colegas de profesión fueron del tipo no muerdas la mano que te da de comer. Sin embargo, declara que, aunque no esperaba que los escritores y artistas se levantaran en armas contra la industria, sí que por lo menos demostraran algo de coraje humano. Creo que si lo hubiesen hecho, la industria del cómic no estaría en el estado en el que está responde Moore en la entrevista.<br />
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¿Y qué opina de los últimos movimientos en el mundo del cómic, como el relanzamiento de DC y la compra de Marvel por parte de Disney? Para el guionista el comienzo del nuevo siglo ha supuesto un cambio en la percepción de los superhéroes. Si originalmente representaban a una América mejor, ahora se han convertido en símbolos de la impunidad americana. Preguntémonos lo valiente que puede ser alguien que venga de Krypton y es totalmente invulnerable, o alguien que tiene un esqueleto de adamantium. Moore cree que más que héroes son unos matones invulnerables provenientes de una cultura de la impunidad.<br />
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Con respecto a los superhéroes de la actualidad Alan confiesa que no le interesan. Según él, los escritores fans (¿Bendis, Johns?) han contribuido a una especie de incesto literario. Y no es que quiera criticarlos, pero piensa que esos autores han alcanzado una posición de poder en la que controlan a sus personajes favoritos y lo que hacen principalmente es hacer referencia a una historia que les gustó en su infancia, que posiblemente ya fuera utilizada 10 ó 20 años atrás. Esto viene a significar que cada vez habrá menos historias relevantes para un público menguante, o como lo ejemplifica Moore La historia que menciona a la historia que hacía referencia a un trazo de la continuidad que aparecía en cierto número de Action Comics publicado mucho antes de que naciéramos.<br />
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Para Moore trabajos como este ya no tienen mucho sentido<br />
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Los superhéroes fueron creados para entretener a los niños hace más de 70 años y durante un tiempo funcionaron perfectamente. Sin embargo, Alan Moore considera que es muy difícil que unos personajes creados a principios del siglo pasado enamoren a los chicos del siglo XXI. Y pone varios ejemplos. En el primero usa un símil con la poesía. En su tiempo la poesía Romántica tuvo sus seguidores, con Lord Byron como uno de sus máximos exponentes. No obstante, a nadie se le ocurriría hoy en día vivir de poeta. Con esto el escritor quiere significar que todo tiene su momento y su lugar y que la época de los superhéroes posiblemente ha durado demasiado, al menos en su forma actual. Otro ejemplo que utiliza es Superman, uno de los superhéroes más conocidos. Según Moore, en su origen Superman era una especie de demócrata del New Deal que se enfrentaba a los revientahuelgas y lanzaba por los aires a los terratenientes, en resumen, una figura que inspiraba al ciudadano americano de los años 30. Pero en la actualidad es casi irrelevante, una pieza de museo, en palabras del guionista. En definitiva, nuestros iconos y formas de entretenimiento para este nuevo siglo necesitan de nuevos enfoques.<br />
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Como podéis ver la visión de Alan Moore con respecto al panorama del cómic de superhéroes es bastante pesimista ¿Será verdad que los personajes que tanto nos gustan se han alejado mucho de la realidad que intentan imitar? ¿Son las editoriales y sus autores tan hipócritas de intentar ofrecer unos ideales en los que no creen? Sólo el tiempo dirá si este polémico genio del noveno arte tiene o no razón. <br />
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		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Pooh epico]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=8129</link>
			<pubDate>Sat, 05 Feb 2011 10:53:28 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://rojointenso.net/mybb/member.php?action=profile&uid=13">Dark Crow</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=8129</guid>
			<description><![CDATA[«Pooh épico» es un artículo del escritor británico de ciencia ficción Michael Moorcock, originalmente escrito para la British Science Fiction Association y revisado para la inclusión en su libro Hechicería y amor salvaje (1987). En él critica el campo de la fantasía épica, con un particular enfoque en la fantasía épica escrita para niños. El artículo se volvió controvertido por su ataque a El Señor de los Anillos, de J. R. R. Tolkien.<br />
<br />
Moorcock critica a un grupo de célebres escritores de fantasía épica para niños, entre los que se incluye al ya nombrado J. R. R. Tolkien, a C. S. Lewis y a Richard Adams. Sus críticas están basadas en dos puntos principales: la pobreza de sus estilos para escribir y un criticismo político. Moorcock acusa a estos autores de exponer una forma de «romance alterado», que identifica con el torismo anglicano. Los rasgos delimitados de esta actitud son contra la tecnología, y contra cualquier postura urbana, resultando en una postura misantrópica, que glorifica e idealiza lo rural y está arraigada en la clase media o en las actitudes burguesas para con el progreso y el cambio político.<br />
<br />
Los escritores que Moorcock cita con aprobación, en contraste a su trato contra Tolkien, Lewis y Adams, son Terry Pratchett, J. K. Rowling, Ursula K. Le Guin, Philip Pullman y Alan Garner.<br />
<br />
El título del artículo proviene de la afirmación de Moorcock de que los escritos de Tolkien, Lewis, Adams y otros tienen la misma finalidad que Winnie the Pooh, el personaje de Alan Alexander Milne, otro de los autores a quien él desaprueba, porque según él pretende confortarse más que generar un desafío.<br />
<br />
Las revisiones más recientes a su fragmento agregan una mención a autores como Pratchett y Rowling y saca a aquellos cuyos nombres son menos familiares actualmente. Por ejemplo, del original: «...son exitosos. Es del tono de Sorrell e hijo, de Warwick Deeping, de John Steinbeck en sus peores momentos o en sus formas más sofisticadas...» y de la versión revisada: «...son exitosos. Es del tono de muchos olvidados best sellers británicos y estadounidenses, bien recordados por sus libros para niños, como El viento en los sauces, que a menudo oímos en la ficción regional dirigida a una audiencia local, o en una forma más sofisticada...».]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[«Pooh épico» es un artículo del escritor británico de ciencia ficción Michael Moorcock, originalmente escrito para la British Science Fiction Association y revisado para la inclusión en su libro Hechicería y amor salvaje (1987). En él critica el campo de la fantasía épica, con un particular enfoque en la fantasía épica escrita para niños. El artículo se volvió controvertido por su ataque a El Señor de los Anillos, de J. R. R. Tolkien.<br />
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Moorcock critica a un grupo de célebres escritores de fantasía épica para niños, entre los que se incluye al ya nombrado J. R. R. Tolkien, a C. S. Lewis y a Richard Adams. Sus críticas están basadas en dos puntos principales: la pobreza de sus estilos para escribir y un criticismo político. Moorcock acusa a estos autores de exponer una forma de «romance alterado», que identifica con el torismo anglicano. Los rasgos delimitados de esta actitud son contra la tecnología, y contra cualquier postura urbana, resultando en una postura misantrópica, que glorifica e idealiza lo rural y está arraigada en la clase media o en las actitudes burguesas para con el progreso y el cambio político.<br />
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Los escritores que Moorcock cita con aprobación, en contraste a su trato contra Tolkien, Lewis y Adams, son Terry Pratchett, J. K. Rowling, Ursula K. Le Guin, Philip Pullman y Alan Garner.<br />
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El título del artículo proviene de la afirmación de Moorcock de que los escritos de Tolkien, Lewis, Adams y otros tienen la misma finalidad que Winnie the Pooh, el personaje de Alan Alexander Milne, otro de los autores a quien él desaprueba, porque según él pretende confortarse más que generar un desafío.<br />
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Las revisiones más recientes a su fragmento agregan una mención a autores como Pratchett y Rowling y saca a aquellos cuyos nombres son menos familiares actualmente. Por ejemplo, del original: «...son exitosos. Es del tono de Sorrell e hijo, de Warwick Deeping, de John Steinbeck en sus peores momentos o en sus formas más sofisticadas...» y de la versión revisada: «...son exitosos. Es del tono de muchos olvidados best sellers británicos y estadounidenses, bien recordados por sus libros para niños, como El viento en los sauces, que a menudo oímos en la ficción regional dirigida a una audiencia local, o en una forma más sofisticada...».]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Michael Moorcock: La Eterna lucha entre el Orden y el Caos]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=8092</link>
			<pubDate>Tue, 04 Jan 2011 20:57:13 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://rojointenso.net/mybb/member.php?action=profile&uid=13">Dark Crow</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=8092</guid>
			<description><![CDATA[Michael Moorcock: La Eterna lucha entre el Orden y el Caos<br />
<a href="http://www.taringa.net/posts/info/855776/Michael-Moorcock_-La-Eterna-lucha-entre-el-Orden-y-el-Caos.html" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://www.taringa.net/posts/info/855776/M...-y-el-Caos.html</a><br />
<br />
<br />
Michael Moorcock es un escritor inglés contemporáneo, nacido el año 1939, que parece haber sido influenciado por los primeros textos de Edgar Rice Burroughs (el creador de Tarzán y de John Carter de Marte). Los primeros escritos de Moorcock sobre Sojan el Lancero, recuerdan sin ninguna duda la atmósfera y las aventuras de los episodios de John Carter. Fue en 1965 cuando, bajo el seudónimo de Edward P. Bradbury, Moorcock escribió una serie de relatos muy en la línea de las tres primeras novelas marcianas de Burrought.<br />
Moorcock superó la imitación para encontrar su propio estilo con las aventuras de Erekose, el Campeón Eterno. Erekose introduce dos conceptos importantes en la obra de Moorcock el eterno combate entre dos fuerzas sobrenaturales (la Ley y el Caos) y el multiverso. Estos dos temas serán omnipresentes en la mayoría de las obras de Moorcock posteriores a 1961.<br />
Es entre 1961 y 1963 que aparecen las primeras historias de Elric de Melniboné. El convencional y sofocante mundo de la fantasía heroica fue conmovido. Por primera vez desde Robert E. Howard (el creador del género desde los Weird Tales de los 20) un escritor trataba a su personaje principal desde una perspectiva diferente a la del "bárbaro-con-espada-siempre-dispuesta". De hecho, Moorcock al crear a Elric tomó contra-pié todos los tópicos hasta entonces habituales. En lugar de narrarnos la historia de un guerrero bárbaro batiéndose por un trono, nos presenta a un príncipe totalmente civilizado que renuncia al suyo. En el lugar de arrancar una dulce muchacha de las garras de algún innoble individuo, Elric sólo consigue matar a su verdadero amor. En lugar de combatir a un hechicero del mal, Elric es él mismo hechicero vasallo del mayor de los demonios, Arioch, el Señor de las Siete Tinieblas. Elric no salva su patria de los invasores, sino que toma el mando de estos y la entrega a su destrucción. Elric no está dotado de una musculatura prominente, necesita o bien drogas o bien su rúnica espada vampírica, tan solo para desplazarse. Estos ejemplos, pueden ser multiplicados hasta el infinito. La saga de Elric conllevó el nacimiento de un nuevo género de fantasía heroica.<br />
<br />
Moorcock cometió además el acto inaudito de matar a su héroe tras dos libros muy cortos. Esto fue un error de apreciación, pues todavía le quedaban numerosas aventuras de Elric por escribir. Ante el gran éxito de su personaje, Moorcock volvió a Elric y en los años 70 retomó la saga.<br />
Si Moorcock no hubiese escrito nada más que la saga sobre Elric, su puesto en la historia de la fantasía moderna ya hubiera estado asegurado. Pero se lanzó igualmente a la creación de otras series de fantasía heroica que mantenían lazos más o menos estrechos con la saga de Elric. Escribió igualmente más libros de ciencia-ficción y dirigió una revista inglesa, "Nuevos Mundos" de mayo de 1964 a marzo de 1971. Contribuyó al origen un nuevo estilo literario en Inglaterra e indirectamente en los Estados Unidos. En el terreno de la ficción, la forma y el contenido emocional se volvieron más esenciales que la historia o el desarrollo de la acción.<br />
Los trabajos de Moorcock como escritor, editor y músico de rock son demasiados numerosos como para enumerarlos todos. Las aventuras de Elric conservan todo su interés a pesar de no constituir más que una pequeña parte de su producción total.<br />
<br />
EL MULTIVERSO: EL BINOMIO ORDEN vs. CAOS<br />
Las novelas de fantasía suelen basarse, en el eterno combate entre el Bien y el Mal, aunque normalmente existen ciertos problemas cuando se trata de definir tales conceptos. Para aquellos criados en la sociedad occidental, influidos en gran manera por la religión cristiana, en sus diferentes formas, la cosa está bastante clara: ambos bandos están claramente diferenciados y definidos, y la victoria final del Bien es inevitable, aunque durante el camino este pueda quedar sembrado de muertos y heridos. De Bram Stoker a R. E. Howard, pasando por Tolkien, el lector aborda con cierta tranquilidad las lecturas, pues con mayor o menor dosis de certeza al finalizar éstas sabe que el Bien triunfará.<br />
Sin embargo Moorcock ha introducido una novedad peligrosa dentro del género, pues ha provocado la pérdida de la ingenuidad de la que estaba imbuido. Esa novead es la ambigüedad, la cual fue cultivada a partes iguales bajo el influjo del pensamiento oriental (del que Moorcock siempre ha sentido una marcada debilidad) y por la pérdida de fé en las creencias clásicas que sacudió la sociedad occidental a partir de las crisis de los años 60.<br />
Empezando por lo más básico, en el mundo creado por Michael Moorcock el Bien y el Mal no luchan entre sí, aunque a veces surjan tales nombres para una mayor confusión del pobre lector, sino que esa lucha se produce entre dos fuerzas más difíciles de definir: "el Orden" y "el Caos" (también llamado entropía, desorden o degradación, dependiendo del momento). La lucha es eterna y en ella el tiempo pierde su significado, los acontecimientos se suceden hacia adelante y hacia atrás sin que palabras como pasado o futuro puedan aplicarse claramente.<br />
<br />
Cada bando tiene sus campeones, sus modos favoritos de llevar el eterno combate, sus modos de desarrollo y sus propios objetivos...Los Campeones, son más bien peones que nunca son de una sola pieza, tristes marionetas cuyos hilos son manipulados y cortados por un destino que les supera a todos, pues normalmente sus actos suelen desencadenar justo el resultado opuesto al que buscaban, estos luchadores son capaces al mismo tiempo de la traición más vil y de la bondad más inesperada. La forma en que cada bando desarrolla su lucha es perfectamente intercambiable entre los dos, pues son métodos indefinidos, ambiguos, tan pronto los usa uno como otro, en una agitación infernal en la cual la hechicería nunca es blanca o negra (ni tan siquiera gris), pues se trata de un mero instrumento, en esa lucha los teóricos campeones del Bien pueden llegar a cometer auténticas masacres de seres inocentes o recurrir a la peor de las traiciones sin tan siquiera justificar sus acciones. El objetivo de los bandos es sin duda lo que más puede extrañar a aquellos acostumbrados a los autores clásicos de la fantasía; pues el objetivo de ambos bandos no es ya el triunfo final como la lucha en sí. Varias veces Moorcock se ha permitido el lujo de burlarse de los lectores al escenificar la victoria de una de las fuerzas rivales (sin importar cual sea, pues para él son lo mismo) para describirnos después, de un modo totalmente implacable, la degradación de la que es objeto el universo, que sufre un estancamiento y una muerte dolorosa del cosmos, una vez que el Orden o el Caos han logrado deshacerse de una vez por todas de su adversario.<br />
Es por ello que, en una clara contradicción con lo habitual, el mundo fantástico creado por Michael Moorcock se configura a imagen y semejanza de las arenas movedizas, en donde los personajes son incapaces de controlar no ya su vida sino tampoco su destino, debatiéndose, hundiéndose paulatinamente hasta que les sobreviene un trágico final, del cual son incapaces de huir.<br />
<br />
Acá les dejo un par de libros:<br />
<br />
CRONICAS DE CORUM<br />
El Caballero de las Espadas<br />
La Reina de las Espadas<br />
El Rey de las Espadas<br />
El Toro y la Lanza<br />
<br />
CRONICAS DE DORIAN HAWKMOON<br />
La Joya en la Frente<br />
El Amuleto del Dios Loco<br />
La Espada del Amanecer<br />
El Bastón Rúnico<br />
El Conde Braas<br />
El Campeón de Garathorm<br />
En Busca de Tanelorn<br />
<br />
ELRIC DE MELNIBONÉ<br />
Elric de Melniboné<br />
Marinero de los Mares del Destino<br />
La Fortaleza de la Perla<br />
La Torre Evanescente<br />
La Venganza de la Rosa<br />
La Maldición de la Espada Negra<br />
Portadora de Tormentas<br />
El Misterio del Lobo Blanco<br />
<br />
OTRAS OBRAS<br />
Al Rescate de Tanelorn<br />
Un cantante muerto<br />
Crónicas del castillo de brass<br />
El Campeón Eterno<br />
El Libro de los Mártires<br />
El programa final<br />
El Verdadero Señor Newman<br />
Reyes en la oscuridad<br />
He Aquí el Hombre]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Michael Moorcock: La Eterna lucha entre el Orden y el Caos<br />
<a href="http://www.taringa.net/posts/info/855776/Michael-Moorcock_-La-Eterna-lucha-entre-el-Orden-y-el-Caos.html" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://www.taringa.net/posts/info/855776/M...-y-el-Caos.html</a><br />
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Michael Moorcock es un escritor inglés contemporáneo, nacido el año 1939, que parece haber sido influenciado por los primeros textos de Edgar Rice Burroughs (el creador de Tarzán y de John Carter de Marte). Los primeros escritos de Moorcock sobre Sojan el Lancero, recuerdan sin ninguna duda la atmósfera y las aventuras de los episodios de John Carter. Fue en 1965 cuando, bajo el seudónimo de Edward P. Bradbury, Moorcock escribió una serie de relatos muy en la línea de las tres primeras novelas marcianas de Burrought.<br />
Moorcock superó la imitación para encontrar su propio estilo con las aventuras de Erekose, el Campeón Eterno. Erekose introduce dos conceptos importantes en la obra de Moorcock el eterno combate entre dos fuerzas sobrenaturales (la Ley y el Caos) y el multiverso. Estos dos temas serán omnipresentes en la mayoría de las obras de Moorcock posteriores a 1961.<br />
Es entre 1961 y 1963 que aparecen las primeras historias de Elric de Melniboné. El convencional y sofocante mundo de la fantasía heroica fue conmovido. Por primera vez desde Robert E. Howard (el creador del género desde los Weird Tales de los 20) un escritor trataba a su personaje principal desde una perspectiva diferente a la del "bárbaro-con-espada-siempre-dispuesta". De hecho, Moorcock al crear a Elric tomó contra-pié todos los tópicos hasta entonces habituales. En lugar de narrarnos la historia de un guerrero bárbaro batiéndose por un trono, nos presenta a un príncipe totalmente civilizado que renuncia al suyo. En el lugar de arrancar una dulce muchacha de las garras de algún innoble individuo, Elric sólo consigue matar a su verdadero amor. En lugar de combatir a un hechicero del mal, Elric es él mismo hechicero vasallo del mayor de los demonios, Arioch, el Señor de las Siete Tinieblas. Elric no salva su patria de los invasores, sino que toma el mando de estos y la entrega a su destrucción. Elric no está dotado de una musculatura prominente, necesita o bien drogas o bien su rúnica espada vampírica, tan solo para desplazarse. Estos ejemplos, pueden ser multiplicados hasta el infinito. La saga de Elric conllevó el nacimiento de un nuevo género de fantasía heroica.<br />
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Moorcock cometió además el acto inaudito de matar a su héroe tras dos libros muy cortos. Esto fue un error de apreciación, pues todavía le quedaban numerosas aventuras de Elric por escribir. Ante el gran éxito de su personaje, Moorcock volvió a Elric y en los años 70 retomó la saga.<br />
Si Moorcock no hubiese escrito nada más que la saga sobre Elric, su puesto en la historia de la fantasía moderna ya hubiera estado asegurado. Pero se lanzó igualmente a la creación de otras series de fantasía heroica que mantenían lazos más o menos estrechos con la saga de Elric. Escribió igualmente más libros de ciencia-ficción y dirigió una revista inglesa, "Nuevos Mundos" de mayo de 1964 a marzo de 1971. Contribuyó al origen un nuevo estilo literario en Inglaterra e indirectamente en los Estados Unidos. En el terreno de la ficción, la forma y el contenido emocional se volvieron más esenciales que la historia o el desarrollo de la acción.<br />
Los trabajos de Moorcock como escritor, editor y músico de rock son demasiados numerosos como para enumerarlos todos. Las aventuras de Elric conservan todo su interés a pesar de no constituir más que una pequeña parte de su producción total.<br />
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EL MULTIVERSO: EL BINOMIO ORDEN vs. CAOS<br />
Las novelas de fantasía suelen basarse, en el eterno combate entre el Bien y el Mal, aunque normalmente existen ciertos problemas cuando se trata de definir tales conceptos. Para aquellos criados en la sociedad occidental, influidos en gran manera por la religión cristiana, en sus diferentes formas, la cosa está bastante clara: ambos bandos están claramente diferenciados y definidos, y la victoria final del Bien es inevitable, aunque durante el camino este pueda quedar sembrado de muertos y heridos. De Bram Stoker a R. E. Howard, pasando por Tolkien, el lector aborda con cierta tranquilidad las lecturas, pues con mayor o menor dosis de certeza al finalizar éstas sabe que el Bien triunfará.<br />
Sin embargo Moorcock ha introducido una novedad peligrosa dentro del género, pues ha provocado la pérdida de la ingenuidad de la que estaba imbuido. Esa novead es la ambigüedad, la cual fue cultivada a partes iguales bajo el influjo del pensamiento oriental (del que Moorcock siempre ha sentido una marcada debilidad) y por la pérdida de fé en las creencias clásicas que sacudió la sociedad occidental a partir de las crisis de los años 60.<br />
Empezando por lo más básico, en el mundo creado por Michael Moorcock el Bien y el Mal no luchan entre sí, aunque a veces surjan tales nombres para una mayor confusión del pobre lector, sino que esa lucha se produce entre dos fuerzas más difíciles de definir: "el Orden" y "el Caos" (también llamado entropía, desorden o degradación, dependiendo del momento). La lucha es eterna y en ella el tiempo pierde su significado, los acontecimientos se suceden hacia adelante y hacia atrás sin que palabras como pasado o futuro puedan aplicarse claramente.<br />
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Cada bando tiene sus campeones, sus modos favoritos de llevar el eterno combate, sus modos de desarrollo y sus propios objetivos...Los Campeones, son más bien peones que nunca son de una sola pieza, tristes marionetas cuyos hilos son manipulados y cortados por un destino que les supera a todos, pues normalmente sus actos suelen desencadenar justo el resultado opuesto al que buscaban, estos luchadores son capaces al mismo tiempo de la traición más vil y de la bondad más inesperada. La forma en que cada bando desarrolla su lucha es perfectamente intercambiable entre los dos, pues son métodos indefinidos, ambiguos, tan pronto los usa uno como otro, en una agitación infernal en la cual la hechicería nunca es blanca o negra (ni tan siquiera gris), pues se trata de un mero instrumento, en esa lucha los teóricos campeones del Bien pueden llegar a cometer auténticas masacres de seres inocentes o recurrir a la peor de las traiciones sin tan siquiera justificar sus acciones. El objetivo de los bandos es sin duda lo que más puede extrañar a aquellos acostumbrados a los autores clásicos de la fantasía; pues el objetivo de ambos bandos no es ya el triunfo final como la lucha en sí. Varias veces Moorcock se ha permitido el lujo de burlarse de los lectores al escenificar la victoria de una de las fuerzas rivales (sin importar cual sea, pues para él son lo mismo) para describirnos después, de un modo totalmente implacable, la degradación de la que es objeto el universo, que sufre un estancamiento y una muerte dolorosa del cosmos, una vez que el Orden o el Caos han logrado deshacerse de una vez por todas de su adversario.<br />
Es por ello que, en una clara contradicción con lo habitual, el mundo fantástico creado por Michael Moorcock se configura a imagen y semejanza de las arenas movedizas, en donde los personajes son incapaces de controlar no ya su vida sino tampoco su destino, debatiéndose, hundiéndose paulatinamente hasta que les sobreviene un trágico final, del cual son incapaces de huir.<br />
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Acá les dejo un par de libros:<br />
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CRONICAS DE CORUM<br />
El Caballero de las Espadas<br />
La Reina de las Espadas<br />
El Rey de las Espadas<br />
El Toro y la Lanza<br />
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CRONICAS DE DORIAN HAWKMOON<br />
La Joya en la Frente<br />
El Amuleto del Dios Loco<br />
La Espada del Amanecer<br />
El Bastón Rúnico<br />
El Conde Braas<br />
El Campeón de Garathorm<br />
En Busca de Tanelorn<br />
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ELRIC DE MELNIBONÉ<br />
Elric de Melniboné<br />
Marinero de los Mares del Destino<br />
La Fortaleza de la Perla<br />
La Torre Evanescente<br />
La Venganza de la Rosa<br />
La Maldición de la Espada Negra<br />
Portadora de Tormentas<br />
El Misterio del Lobo Blanco<br />
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OTRAS OBRAS<br />
Al Rescate de Tanelorn<br />
Un cantante muerto<br />
Crónicas del castillo de brass<br />
El Campeón Eterno<br />
El Libro de los Mártires<br />
El programa final<br />
El Verdadero Señor Newman<br />
Reyes en la oscuridad<br />
He Aquí el Hombre]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El lobo blanco y la espada negra: el campeon eterno de Michael Moorcock]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=8091</link>
			<pubDate>Tue, 04 Jan 2011 20:17:09 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://rojointenso.net/mybb/member.php?action=profile&uid=13">Dark Crow</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=8091</guid>
			<description><![CDATA[El Lobo Blanco y la Espada Negra: el Campeón Eterno de Michael Moorcock<br />
(15/09/2006 19:51:32 - 0 comentarios. )<br />
<a href="http://www.tierrasdeacero.com/beta/gen/index.php?mod=usx&amp;sec=bluva1&amp;usucus=115&amp;blucme=6" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://www.tierrasdeacero.com/beta/gen/ind...15&blucme=6</a><br />
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Michael Moorcock es un prolífico escritor británico nacido en 1939 que lleva dedicándose al fantástico y a la ciencia ficción (entre otros géneros) desde los años 60. También fue uno de los principales impulsores del movimiento literario conocido como New Wave, desde su puesto como editor de la revista New Worlds. Iconoclasta y polémico, además de por la literatura también ha mostrado interés en participar en otros campos de la creación como la música y el comic. En los últimos años parece dedicarse menos a la literatura de género y más a escribir literatura seria (mainstream, que dicen en inglés).<br />
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Sin duda alguna, su creación más conocida es la de El Campeón Eterno (especialmente a través de una de sus encarnaciones: Elric de Melniboné). Se trata de una figura mítica y trágica, que adopta distintas identidades en múltiples dimensiones o universos: lo que se conoce como el Multiverso. Muchas de sus novelas de género fantástico (si no todas) giran alrededor de este concepto.<br />
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En el Multiverso, Moorcock transforma el típico enfrentamiento entre el Bien y el Mal alrededor del que giran muchas otras obras fantásticas en una lucha entre Orden y Caos. Una tercera fuerza, el Equilibrio (también conocido como la Balanza Cósmica), hace todo lo posible para que no prevalezca ninguna de las otras dos, lo que sería catastrófico para el mundo. El Campeón Eterno es el paladín que emplea el Equilibrio para luchar contra las otras fuerzas dominantes, normalmente sin que él mismo sea consciente de su papel y su destino. También puede interpretarse que el Campeón Eterno lucha a favor del Orden, pero esto aparentemente sólo es así porque el desequilibrio suele estar provocado por las fuerzas del Caos (lógico, teniendo en cuenta su propia naturaleza). Todo esto suena muy épico, muy grandilocuente y muy filosófico, y en muchas ocasiones es cierto que lo es (incluso habrá quien lo llegue a considerar pretencioso). Pero Moorcock también le da en ocasiones a sus textos un sentido del humor irónico bastante refrescante que equilibra la profundidad del material (aunque, insisto, el denominador común es más trágico que cómico: no estamos hablando de Terry Pratchett)<br />
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Así, Moorcock presenta distintos personajes, encarnaciones del mismo Campeón Eterno, en distintos planos del Multiverso. Elric, Corum, Erekosë, Dorian Hawkmoon son sólo algunas de las encarnaciones más famosas de esta figura heroica (o antiheroica). Se puede hablar de una gran Saga dedicada al Campeón Eterno, que estaría dividida en una serie de Ciclos dedicados a una encarnación concreta, como pueda ser Elric, por ejemplo. Para hacerse una idea de la extensión del material dedicado al Campeón Eterno, no hay más que echar un vistazo a la publicación hace unos años (en el mercado anglosajón) de una serie de ediciones teóricamente definitivas con el canon de todo lo que Moorcock había dedicado a esta figura. Esta edición se compone de unos 15 volúmenes de tipo omnibus (recopilaciones de varias novelas); es decir, que estaríamos hablando del orden de unas 50 novelas. Aún teniendo en cuenta que se trata de novelas no especialmente extensas, el total de páginas alcanza los varios miles. Y, por si eso fuera poco, realmente esta edición no contendría todo el material relacionado con el Campeón Eterno, faltando textos excluidos por el propio autor o escritos con posterioridad.<br />
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Por suerte para el lector, todos estos ciclos pueden ser leídos y disfrutados de forma totalmente independiente, aunque es de suponer que se obtendrá una mayor perspectiva global al leerlos todos en el orden apropiado. Lo mismo puede decirse (aunque en menor medida) de las novelas que componen cada ciclo individual: en la mayor parte de los casos son historias independientes protagonizadas por el mismo personaje, sin una continuidad realmente estricta. De todas maneras, para los interesados, el orden en que aparecen comentados los distintos ciclos más adelante se corresponde más o menos con el orden canónico de lectura (aunque entre los ciclos de Corum y Elric habría cierto solapamiento, y no está claro si debe empezarse por Von Bek o por Erekosë). Y, en todo caso, nunca estamos hablando de un orden cronológico estricto: el tiempo en el Multiverso es muy relativo y es posible encontrar el mismo hecho narrado o mencionado con una separación de páginas y páginas.<br />
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Las historias de Michael Moorcock nacen como reacción a una literatura fantástica tradicional (representada principalmente por Tolkien y Howard), que considera retrógada y repleta de clichés. Sin duda, en esto último influye inevitablemente la situación social del propio autor. Podemos considerar que Howard escribe desde la perspectiva de un trabajador de una época de depresión; y Tolkien como un académico más o menos acomodado de postguerra. Michael Moorcock, así, se muestra claramente como un autor hippie, influido por la contracultura de los años sesenta. Moorcock también critica el conservadurismo presente en las obras de algunos autores, como Lovecraft y Heinlein, o la alegoría religiosa en C.S. Lewis. No critica estas ideologías en sí (aunque es obvio que no las comparte), ni la calidad literaria de sus obras, sino la presencia de elementos ideológicos en estas. Eso sí, lo cierto es que también es posible encontrar reflejos (aunque quizá no tan claros) de la ideología de Moorcock en sus propias historias.<br />
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Para ser justos, hay que reconocer que muchos de los libros de Moorcock también caen en el tópico y en la fórmula, aunque se trate de tópicos y fórmulas originales y creados por él mismo. Muchas de sus tramas más flojas se reducen a poner al protagonista en un paisaje irreal tras otro o enfrentarlo a una u otra criatura extraña. Es cierto que las descripciones y conceptos de estos ambientes y seres irreales (y, normalmente, Caóticos) son imaginativos, sorprendentes y no repetitivos, pero la idea de fondo es siempre la misma. Además, y aunque sus protagonistas son siempre distintos, no dejan de tener muchos elementos en común por el hecho de ser encarnaciones del Campeón Eterno: desde luchar (con mayor o menor convicción) contra el Caos, hasta tener siempre un Compañero y una Amada (¿también encarnaciones de un concepto Eterno?). De todas formas, es precisamente en los personajes y en su psicología en lo que se centra su obra: sus historias son más orientadas a los personajes que a la trama.<br />
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En el mercado español han estado disponibles apenas la mitad de estas novelas (muchas en ediciones descatalogadas desde hace años), básicamente a través de las colecciones Futurópolis de la editorial Miraguano, y Fantasy y Gran Fantasy de Martínez Roca. Recientemente, Minotauro ha publicado los libros dedicados a Jerry Cornelius, y Edhasa está volviendo a editar el ciclo de Elric (esperemos que revisando las traducciones y eliminando algunas leves inconsistencias de las existentes). En esas novelas y relatos es en los que se basa este artículo. Por suerte, en ellas se encuentran las aventuras y desventuras de las principales y más celebradas encarnaciones del Campeón Eterno. El resto de material parece estar formado en su mayor parte por relatos cortos y novelas que no forman grandes ciclos relacionados, por lo que la pérdida no parece ser demasiado grave.<br />
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La Familia Von Bek<br />
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La familia formada por los descendientes de Ulrich Von Bek parece tener un papel un poco especial en la saga del Campeón Eterno, apareciendo sus miembros en ocasiones como protagonistas y en otras como acompañantes del propio Campeón.<br />
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Ulrich Von Bek es el protagonista de El Perro de la Guerra y el Dolor del Mundo (1981). Se trata de un desencantado y racional capitán de mercenarios en una Europa arrasada por la Guerra de los Treinta Años. Ulrich realiza un sorprendente pacto con el Diablo, para encontrar el mítico Grial, lo que le conduce a familiarizarse con un aspecto irracional del mundo que no conocía.<br />
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La historia tiene muchos elementos comunes con el resto de ciclos del Campeón Eterno: el Compañero, el amor trágico, la mención de nombres familiares para los que conocen otras obras de la saga Sin embargo, en ningún momento se dice que Von Bek sea una encarnación del Campeón. En cierto modo esta novela, con su mezcla de historia y alegoría, podría considerarse un acercamiento a esa literatura seria que se mencionaba más arriba, capaz de atraer a un público que normalmente no se interesaría por el fantástico.<br />
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El ciclo se completa con otros dos libros, The City in the Autumn Stars (1986) y The Pleasure Garden of Felipe Sagittarius (1965), protagonizados por otros miembros de la familia Von Bek. Miembros de esta familia también aparecen en otras historias, muchas de las cuales han sido reescritas por Moorcock para pasar a ser protagonizadas por un Von Bek (como es el caso de la mencionada The Pleasure Garden of Felipe Sagittarius). Otro título, protagonizado por un Von Bek del siglo XIX, es The Brothel in Rosenstrasse (1982), pero al parecer Moorcock no lo incluye dentro de este ciclo.<br />
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Erekosë, el Campeón Eterno<br />
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John Daker, ciudadano londinense de nuestro mundo, es arrastrado a un universo en el que es el legendario héroe Erekosë. Daker es especial entre otras encarnaciones del Campeón Eterno por el hecho de que es capaz de recordar sus otras encarnaciones. En estas historias se produce el choque entre los recuerdos de John Daker, el hombre del siglo XX, y Erekosë, el guerrero. Además, sus sueños se ven poblados por recuerdos de otros Campeones, como Elric, Corum o Hawkmoon. La narración se realiza en primera persona, lo que nos permite conocer de primera mano estos sueños y dudas del protagonista.<br />
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El Campeón Eterno (1970) nos cuenta la historia de Erekosë en la guerra entre los humanos y los Eldren (una raza de seres semihumanos). Erekosë es invocado por los humanos, que necesitan a un héroe legendario como aliado y líder en su lucha. John Daker se plantea constantemente su papel en esta guerra, aunque también le domina el ansia de batalla debido a su personalidad heroica como Erekosë.<br />
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En Fénix de Obsidiana (1970) Erekosë se convierte en Urlik Skarsol, otra encarnación del Campeón Eterno en otra Tierra (más fantástica e irreal que la de la novela anterior). La historia es algo floja, pero la novela tiene el interés de que en ella se empiezan a mencionar muchos de los conceptos básicos de la cosmología del Multiverso: el Orden y el Caos, la Espada Negra Aquí aparece también la Crónica de la Espada Negra empleada a modo de obra ficticia con la que encabezar capítulos o crear prólogos.<br />
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Finalmente, El Dragón en la Espada (1987) cierra el ciclo con un nuevo cambio de universo para el protagonista. Se trata de una novela tan extensa como las dos anteriores juntas, y por su estilo es bastante evidente que se escribió mucho después que las otras dos. A Erekosë se le une otro hombre de nuestro mundo: un miembro de la familia Von Bek que lucha contra los nazis. El Caos quiere apoderarse de este universo, y Erekosë debe impedirlo, para lo que deberá apoderarse de la Espada del Dragón. Aquí el tema de la lucha entre el Orden y el Caos, con el Equilibrio de por medio, se menciona ya en su máxima expresión. Además, aparecen muchos elementos que lo conectan con el resto de ciclos: se dice que los Eldren, los Vadhagh y los Melniboneses vienen a ser la misma raza, que Mabden es otro nombre para los humanos, aparece Sepiriz (un caballero vestido de negro y oro) como servidor del Equilibrio y guía ocasional del Campeón Eterno<br />
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Las tres novelas que forman el ciclo son tres historias totalmente independientes, sin más hilo conductor que el que proporciona el protagonista, aunque sí que es cierto que se ve en él una evolución. Su lectura facilita interpretar de acuerdo al concepto de Campeón Eterno otros ciclos, en los que este tema no siempre es evidente, pero que puede encontrarse si el lector sabe como buscar con la ayuda de las referencias que aparecen aquí.<br />
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El hecho de estar narrado en primera persona, y por un narrador del mundo real también sirve de ayuda para que el lector se vaya familiarizando con conceptos del Multiverso que al principio resultan tan sorprendentes para él como para el propio John Daker. Probablemente por ese motivo sean recomendables como puntos de entrada al Multiverso tanto este ciclo como el de Von Bek (al menos para los lectores menos acostumbrados al fantástico). En ambos casos se trata de relatos en primera persona narrados por un protagonista que tiene más en común con el lector que otros personajes como Corum o Elric.<br />
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Dorian Hawkmoon<br />
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De acuerdo al propio Moorcock, escribió los libros que forman este ciclo en unos tres días (cada uno, claro). Esto se ha utilizado muchas veces en contra de unos libros que, sin estar entre lo mejor de su obra, al menos son una lectura entretenida. Y es que Moorcock ofrece material interesante hasta en sus trabajos más puramente alimenticios.<br />
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Las aventuras de Hawkmoon se desarrollan en la Tierra, en un futuro lejano posterior a una gran catástrofe (probablemente de tipo nuclear) y la posterior recuperación: el Milenio Trágico. En esta sociedad feudal se mezclan aspectos fantástico-medievales y futuristas: las espadas conviven con armas que lanzan chorros de fuego, los caballos y unicornios con las naves voladoras, y la ciencia y la tecnología se confunden con la magia.<br />
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El Imperio Oscuro de Granbretán (en el mundo de Hawkmoon la mayoría de los nombres de lugares son deformaciones de nombres con los que estamos familiarizados) está formado por decadentes ciudadanos, que se organizan en órdenes y se cubren el rostro con máscaras de animales. Granbretán, gracias a su superioridad militar y tecnológica planea conquistar toda Europa (y expandirse a otros continentes).<br />
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La presentación de los personajes y su mundo se realiza en La Joya en la Frente (1967): el Conde Brass, el propio Hawkmoon, su amada Yisselda, su acompañante Oladahn, su enemigo Meliadus. La sencilla historia gira alrededor de una gema implantada en la frente de Hawkmoon por el Imperio de Granbretán, en el contexto de la guerra imperialista de este. Como curiosidad, en estos libros la crónica ficticia que se emplea es La Alta Historia del Bastón Rúnico. Es interesante que, aunque el Imperio de Granbretán se presenta en muchos aspectos como el típico gran imperio maligno, el Conde Brass expresa al inicio de la historia cierto apoyo por el orden y estabilidad que aporta Granbretán a una caótica Europa. Así, puede pensarse que Granbretán representa al Orden (aunque tiene elementos que parecen acercarle más al Caos), y que en este caso el Campeón Eterno lucha en contra del Orden (y no en contra del Caos, como es más típico). De todas formas, en general en este punto Moorcock aún no parece haber desarrollado sus conceptos del Multiverso como más adelante en su carrera, y todas las interpretaciones de este tipo son necesariamente especulativas.<br />
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La historia continúa en El Amuleto del Dios Loco (1968 ), en la que se presenta un nuevo personaje importante: Huillam dAverc. Aunque ya había aparecido en el anterior libro, en este cobra más relevancia el Guerrero de Negro y Oro, y la resistencia de Hawkmoon por aceptar su destino como servidor del Bastón Rúnico.<br />
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En La Espada del Amanecer (1968 ) se empieza a mostrar con más detalle la cultura y la civilización de Granbretán. Por su parte, las aventuras de Hawkmoon le llevan cada vez por territorios más fantásticos, irreales y legendarios.<br />
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El ciclo se cierra con El Bastón Rúnico (1969), en el que Hawkmoon debe decidir si acepta que su destino está unido al Bastón Rúnico (que representa al Equilibrio), a la vez que la guerra entre Granbretán y los escasos territorios que se resisten al Imperio llega a su fin.<br />
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En el caso de este ciclo, es recomendable (casi imprescindible) leerse todas sus partes y en el orden adecuado: forman una historia continua de manera más tradicional que en otros de los ciclos comentados. Por otra parte, las historias individuales resultan un poco flojas, pero mejoran algo si se consideran como partes de un todo. El uso del Guerrero de Negro y Oro y de artilugios mágicos como deus exmachina para desarrollar la trama es excesivo, en unas historias en las que el papel de la predestinación ya desempeña un papel bastante importante de por sí. En cierto modo, esta puede considerarse una tetralogía del género bastante típica, si no fuera por elementos que la llevan a aproximarse a lo que se suele llamar science fantasy, y por su ambientación. De todas formas, Moorcock no es un creador de mundos al uso, y su Milenio Trágico se queda más como una serie de esbozos que como un mundo desarrollado al estilo de Tolkien y sus imitadores.<br />
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Corum Jhaelen Irsei<br />
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El ciclo de Corum se divide en dos trilogías, que suelen conocerse como El Príncipe de la Túnica Escarlata (o Trilogía de las Espadas) y El Príncipe de la Mano de Plata. Esta es la única obra de Moorcock que tiene fundamentos procedentes de una mitología real, en este caso, la céltica (y más en concreto, la de Cornualles).<br />
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Corum Jhaelen Irsei (que quiere decir precisamente Corum, el Príncipe de la Túnica Escarlata) es un príncipe de los Vadhagh, una raza moribunda de la que él es uno de los últimos representantes. Los Vadhagh están siendo exterminados por los Mabden (los humanos), una raza en expansión y que parece contar con el apoyo del Caos. Los Vadhagh son un pueblo avanzado y civilizado, con muchos conocimientos que mentes más primitivas calificarían de brujería. En los distintos planos de este universo reinan los tres Señores de las Espadas, que es como se conoce aquí a los Señores del Caos. Corum cae víctima de esta guerra emprendida por los Mabden y pierde un ojo y una mano, que posteriormente serán reemplazados por unos miembros de características un tanto peculiares.<br />
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La introducción del personaje se realiza en El Caballero de las Espadas (1971), en la que se nos presenta a Corum y a su mundo, averiguamos como obtiene sus particulares ojo y mano, y presenciamos su enfrentamiento con uno de los Señores de las Espadas: Arioch, el Caballero de las Espadas. Curiosamente, Corum inicialmente no parece tener muchos problemas en aceptar su papel como paladín del Orden (su opinión irá evolucionando algo a lo largo de la trilogía).<br />
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En La Reina de las Espadas (1971), Corum debe viajar al plano de Xiombarg, la Reina de las Espadas, para buscar aliados contra la propia Señora del Caos. Ahora Corum va acompañado por JharyaConel, un misterioso sujeto que conoce muy bien la cosmología del Multiverso, por el que viaja como Compañero del Campeón Eterno. Al igual que Erekosë, Jhary parece recordar sus otras encarnaciones, aunque parece tener bastantes menos problemas al respecto. La guerra de exterminio de los Mabden (ahora liderados por el Príncipe Gaynor el Maldito, condenado a servir al Caos) se extiende a los Mabden que no están del lado del Caos, y la intervención de los Señores del Orden y de la propia Balanza Cósmica se muestra en esta historia.<br />
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La primera trilogía concluye con El Rey de las Espadas (1971), en la que la paz que parecía haber logrado Corum se rompe por culpa de una misteriosa enfermedad, y Arkyn (el Señor del Orden) le encomienda buscar la ciudad de Tanelorn para poner remedio a esta plaga sobrenatural. Este libro sigue la tónica del anterior, con diversos saltos de un plano a otro, pero dos de estos viajes dimensionales lo hacen más interesante. En uno de ellos, Corum es transportado al Cornualles de nuestro mundo (donde a los Vadhagh se les conoce como Elfos), y en otro de ellos debe entrar en la Torre Evanescente junto a Elric y Erekosë.<br />
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La trilogía del Príncipe de la Túnica Escarlata es un trabajo fantástico bastante tradicional, al menos dentro del estilo propio de Moorcock. En él la lucha épica entre el Caos y el Orden se produce con el trasfondo de una guerra entre mortales, aunque los protagonistas no participan en ella y resuelven los conflictos mediante el viaje a otros planos o dimensiones, cuyos eventos también afectan a su mundo.<br />
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La segunda trilogía de Corum se inicia con El Toro y la Lanza (1973). Ha pasado bastante tiempo de los hechos narrados en la anterior serie, y Corum está atormentado por la pérdida de sus seres queridos. Esto le lleva a responder a la invocación que hacen desde su futuro unos Mabden que le buscan como a un héroe legendario (de manera similar a lo sucedido con Erekosë). Corum y los Mabden deben enfrentarse a las tropas de los Fhoi Myore, siete gigantes moribundos que quieren conquistar el mundo. Curiosamente, en esta trilogía no se produce ningún enfrentamiento relacionado con la lucha entre Orden y Caos, y el Campeón Eterno se enfrenta a una amenaza no relacionada con este conflicto. Los elementos célticos están más presentes aún en esta trilogía, tanto en nombres como en personajes y elementos de la trama (como son los tesoros de los Mabden).<br />
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En El Roble y el Carnero (1973) Corum debe liberar al Gran Rey de los Mabden para que estos se unifiquen, y buscar los dos tesoros que dan título al libro para así acabar con el hechizo que pesa sobre él.<br />
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El enfrentamiento final entre los Mabden y los Fhoi Myore se narra en La Espada y el Corcel. En este libro se incluyen la mayor parte de las referencias a la mitología del Campeón Eterno que aparecen en esta trilogía. El herrero Goffanon forja una espada para Corum, de la que este desconfía (al recibirla tiene visiones de una espada negra) y que acaba siendo bautizada de manera apropiada. También hay referencias más sutiles relacionadas con Melniboné. Además, a lo largo de esta trilogía, JharyaConel hace varias referencias a sus aventuras con Hawkmoon, que remiten a las Crónicas del Castillo de Brass.<br />
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Esta segunda trilogía resulta más original que la primera dentro del material dedicado al Campeón Eterno. Su ambientación céltica (anterior a que este tipo de material se pusiera de moda) y el no estar involucrada en el conflicto entre el Orden y el Caos la hacen menos rutinaria que la primera trilogía.<br />
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Elric de Melniboné<br />
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Elric es, sin lugar a dudas, el personaje más popular e influyente de los creados por Michael Moorcock. Su caracterización se basa en invertir los estereotipos de los héroes fantásticos a lo Conan y similares. No es un hombre musculoso y bronceado, sino un albino que necesita de elixires o de su espada demoníaca para no ser un ser débil y enfermizo. No es un bárbaro que conquista una corona, sino el refinado emperador de una civilización decadente que abandona su trono. No teme a la brujería, sino que es uno de los hechiceros más poderosos de su mundo. No le motiva el ansia de poder o riqueza, sino la búsqueda de la paz interior y de un propósito a su atormentada existencia. Así es Elric de Melniboné, también conocido como el Lobo Blanco, y llamado Asesino de Mujeres y Ladrón de Almas.<br />
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Mención aparte merece su espada Tormentosa (Portadora de Tormentas sería una traducción más fiel del original Stormbringer, pero el traductor al castellano ha optado por un nombre de una longitud menos excesiva): una espada demoníaca, de metal negro y cubierta de runas, que se alimenta de las almas de aquellos a los que mata, y cuya energía transmite a quien la empuña. Sin duda, tampoco es la espada mágica típica de un héroe. Tormentosa es un personaje casi tan importante como el propio Elric, y la relación de dependencia (por no decir adicción) entre ambos es uno de los elementos más importantes de las historias de Elric.<br />
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Elric es un personaje trágico, introspectivo, complejo y angustiado. Su alienación y su fatal destino son elementos imprescindibles a la hora de comprenderlo. Sus compatriotas Melniboneses son una civilización milenaria, un pueblo amoral y decadente, dedicado a la búsqueda del propio placer, de manera cruel y egoísta. Elric es distinto a ellos: tiene una conciencia y un sentido de la moral que lo apartan de sus compatriotas, además de interés y curiosidad por el mundo de fuera de Melniboné. Por otra parte, en los Reinos Jóvenes (que es como se conoce a los reinos no Melniboneses), Elric también es un extraño para todos y un ser necesariamente solitario: su raza Melnibonesa y su albinismo lo marcan entre los humanos de los Reinos Jóvenes, así como su trágica e infame leyenda.<br />
<br />
La historia de la publicación de los relatos de Elric es un poco enrevesada. Elric apareció por primera vez en una serie de relatos o novelas cortas publicadas en la revista Science Fantasy, que fueron recopiladas en los libros The Stealer of Souls (1963) y Stormbringer (1963). Moorcock siguió escribiendo relatos de Elric, y en los años 70 se publicó todo este material en forma de seis libros, con la historia reordenada de manera cronológica y, en algunos casos, diversas revisiones. Los seis títulos son Elric of Melniboné, The Sailor on the Seas of Fate, The Weird of the White Wolf, The Vanishing Tower, The Bane of the Black Sword, y Stormbringer (este último al parecer con una versión más completa que el texto publicado anteriormente). Los relatos inicialmente incluidos en The Stealer of Souls se repartieron entre The Weird of the White Wolf y The Bane of the Black Sword. Más adelante, a esta serie se añadieron los títulos The Fortress of the Pearl (1989) y The Revenge of the Rose (1991), situados cronológicamente entre los demás. Más recientemente, Moorcock ha escrito otros tres libros dedicados a Elric: The Dreamthief's Daughter (2001), The Skrayling Tree (2003) y The White Wolf's Son (2005). Al parecer, esta trilogía (relacionada con el ciclo de la familia Von Bek) tiene características que la sitúan al margen de la cronología normal (y el propio Moorcock aconseja leerla después del resto), en ocasiones con justificaciones tan aparentemente poco razonables como convertir en viajes oníricos de Elric lo que se narra en estos libros.<br />
<br />
Por cierto, con este ciclo se realiza el estudio siguiendo (aproximadamente) el orden de escritura, en vez del cronológico (en otros no aparece esta posibilidad, al coincidir ambos órdenes), por considerar que es preferible para analizar el personaje y su evolución. Sin embargo, para un lector que no conozca la historia de Elric, probablemente sea mejor seguir la trama de una forma lineal o, al menos, dejar Portadora de Tormentas para el final. El orden cronológico oficial sería el siguiente (entre paréntesis se incluyen los relatos individuales que componen ciertos títulos):<br />
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Elric de Melniboné<br />
La Fortaleza de la Perla<br />
Marinero de los Mares del Destino<br />
El Misterio del Lobo Blanco (El Sueño de Aubec, La Ciudad de Ensueño, Mientras los Dioses Ríen, La Ciudadela Cantante)<br />
La Torre Evanescente<br />
La Venganza de la Rosa<br />
La Maldición de la Espada Negra (El Ladrón de Almas, Reyes en la Oscuridad, Los Portadores del Fuego, Al Rescate de Tanelorn)<br />
Portadora de Tormentas<br />
<br />
El primer relato dedicado al personaje de Elric es La Ciudad de Ensueño (1961). Nos cuenta el ataque planeado por Elric contra sus compatriotas de Imrryr, la capital (y única ciudad) de Melniboné. En él aparece su primo Yyrkoon como archirival y usurpador del trono (aprovechando que Elric le ha dejado como regente para viajar y conocer el mundo exterior), así como Cymoril, la amada de Elric. La problemática relación entre Elric y Tormentosa ya forma parte central de la trama. Puede decirse que la mayoría de los elementos básicos que conforman al personaje ya están en este primer relato.<br />
<br />
Si el primer relato establecía el tono trágico de Elric, Mientras los Dioses Ríen (1962) continúa insistiendo en su aspecto introspectivo (a pesar de las abundantes escenas de acción). Elric se ve envuelto en la búsqueda de un misterioso libro; y en esta historia es en la que conoce a Moonglum de Elwher, un extraño hombrecillo procedente de un lejano país, que le acompañará a lo largo de muchas de sus aventuras. El conflicto entre el Orden y el Caos empieza a comentarse y establecerse aquí.<br />
<br />
En El Ladrón de Almas (1962) asistimos al enfrentamiento entre Elric y el hechicero Theleb Kaarna, en el que ambos hacen uso de sus poderes de brujería. Al igual que sucedía en La Ciudad de Ensueño, los personajes ya se conocen de antes y tienen asuntos pendientes. En este caso, sin embargo, esa sensación de existencia de un pasado turbulento está mejor reflejada que en aquel relato.<br />
<br />
En Reyes en la Oscuridad (1962) Elric conoce a Zarozinia (la otra gran mujer de su vida junto a Cymoril) y se ve arrastrado a una extraña corte real para buscar venganza, mientras se cumple una antigua profecía.<br />
<br />
Los Portadores del Fuego (1962) (también conocida como The Caravan of Forgotten Dreams) es otra historia menor (como la anterior), que nos presenta a un Elric que intenta llevar una vida normal, que se ve obligado a abandonar para defender su ciudad de adopción. Estos dos últimos relatos pueden considerarse como historias de espada y brujería bastante típicas, a excepción de lo atípico de su protagonista.<br />
<br />
La primera novela dedicada al personaje de Elric es Portadora de Tormentas (1965). En ella las fuerzas del Caos, lideradas por Jagreen Lern, Teócrata de Pan Tang, pretenden conquistar los Reinos Jóvenes. La oposición a sus esfuerzos está encabezada por Elric, a pesar de que él también es (al menos en principio) un servidor del Caos. Se trata de una gran historia de corte épico y apocalíptico (sin olvidar los elementos trágicos propios del personaje), situada en un mundo moribundo y desolado por el Caos. El papel de Elric en este conflicto le es revelado por un vidente llamado Sepiriz, que sirve al Destino y actúa como mentor suyo. Hay que señalar que, siendo estrictos, en realidad se trata de 4 novelas cortas, aunque comparten ambientación y siguen una secuencia cronológica directa. También existe una versión de la novela más corta, que elimina partes y unifica los capítulos para darle más coherencia (aunque en algunos casos a costa de más profundidad y detalle).<br />
<br />
Esta novela y los cinco relatos anteriores (que fueron los publicados en la recopilación The Stealer of Souls) componen una primera versión de Elric. Los relatos nos presentan y sitúan al personaje, centrándose más en sus características psicológicas que en su papel predestinado: es sólo un personaje atípico de fantasía heroica. Por su parte, la novela nos lo lanza de lleno al conflicto entre el Caos y el Orden en su encarnación como Campeón Eterno (aunque sin entrar en demasiada profundidad en una cosmología del Multiverso que aún no está plenamente desarrollada), y pone el cierre al ciclo de Elric.<br />
<br />
El relato Al Rescate de Tanelorn (1962) está protagonizado por Rackhir, el Arquero Rojo, un personaje secundario que aparece en Portadora de Tormentas. Rackhir emprende un viaje por diversos planos para buscar la ayuda que necesita para defender Tanelorn de un ejército de mendigos organizado por uno de los Señores del Caos. La historia podría haber dado más de sí, pero todo está narrado de forma demasiado apresurada. Tanelorn es una ciudad semimítica, que aparece mencionada en relatos de otros ciclos, y en la que las almas atormentadas encuentran la paz. Elric sólo aparece como una mención que indica que este relato se desarrolla a la vez que el inicio de Portadora de Tormentas.<br />
<br />
Otro relato no protagonizado por el albino es El Sueño de Aubec (1964) (también publicado como Master of Chaos). Se trata de una interesante historia ambientada fuera de los Reinos Jóvenes, antes de la era de Elric, en la que el héroe Aubec de Malador se dirige a conquistar el castillo de Kaneloon, habitado por la hechicera Myshella, la Dama Negra. Como curiosidad, la espada que empuña Elric (y es de suponer que sus antecesores) antes de hacerse con Tormentosa era la de Aubec de Malador. Debido a sus protagonistas, estos dos últimos relatos no aparecen como material de Elric en algunas versiones recientes del ciclo.<br />
<br />
Volviendo a las historias protagonizadas por Elric, La Ciudadela Cantante (1967) es el relato que establece la rivalidad entre Elric y Theleb Kaarna, con la reina Yishana entre ambos. El núcleo de la historia es bueno, pero queda un poco diluido por el material que le rodea: pasan muchas cosas en muy poco texto. Esta es también una característica de Moorcock, que es capaz de despachar con un par de frases acciones a las que otros escritores dedicarían páginas y páginas. Por otra parte, aquí vemos una constante de esta tanda de relatos que acabarán originando la cronología completa del personaje: Moorcock se dedicará a rellenar algunos espacios que había insinuado anteriormente.<br />
<br />
La novela La Torre Evanescente (1970) tiene su origen en el relato The Sleeping Sorceress, que Moorcock amplía y extiende para publicarlo (y se nota). En realidad, la novela puede considerarse compuesta por tres relatos cortos unidos de forma un poco artificial. La historia sigue girando alrededor del odio entre Elric y Theleb Kaarna. Elric conoce a Myshella, una hechicera al servicio del Orden, y empieza a saber más sobre el Multiverso y su condición de Campeón Eterno. La última parte de la novela narra desde otro punto de vista el encuentro de tres Campeones que también aparece en el ya comentado El Rey de las Espadas (publicado posteriormente).<br />
<br />
Puede decirse que la primera novela verdadera dedicada al personaje es Elric de Melniboné (1972), que nos lleva al pasado de Elric, cuando aún se sentaba en el trono como Emperador de Melniboné. La novela narra los orígenes del personaje de Elric: su alienación y angustia, su rivalidad con su primo Yyrkoon, su trágico amor por Cymoril (la hermana de este último), su pacto con Arioch, y la búsqueda de las espadas rúnicas Tormentosa y Enlutada. En este libro se nota que existe una verdadera trama contínua y no una serie de historias más o menos relacionadas. Por ello, probablemente sea el que mejor funciona como novela (con el permiso de Portadora de Tormentas, que compensa su mayor debilidad estructural con lo épico de su contenido).<br />
<br />
Marinero de los Mares del Destino (1976) cuenta algunas aventuras de Elric durante su exilio en los Reinos Jóvenes. Al igual que en La Torre Evanescente, el libro está compuesto por tres historias individuales enlazadas para darles cierta consistencia. La primera es la más floja, a pesar de la presencia de Corum, Erekosë y Hawkmoon como estrellas invitadas (introduciendo el concepto de Multiverso y Campeón Eterno por primera vez en la cronología) y de evocar unas imágenes espectaculares. Su mayor defecto es que es demasiado similar a otra historia anterior y que se resuelven ciertas inconsistencias con el resto del ciclo de forma discutible. La segunda, alrededor del personaje de Saxif DAan, mejora (aún siendo una historia menor), y la tercera es la mejor de todas. Esta historia cuenta el viaje a la ciudad de Rlin Kren Aa, ciudad donde pueden estar los orígenes de Melniboné, y es la que más importancia tiene en relación con arco argumental de la lucha entre el Orden y el Caos a lo largo del ciclo.<br />
<br />
Con este segundo bloque de novelas y relatos ya se puede hablar casi de una biografía completa del personaje. Al seguir cronológicamente a Elric hay relatos que ganan mucho en profundidad, por tratar con personajes más desarrollados y mejor conocidos (un caso evidente sería el de La Ciudad de Ensueño, bueno si se lee independientemente, pero demoledor si se lee habiendo leído Elric de Melniboné). Además de ir dando cuerpo al reparto del ciclo, al tener escrito el final de la historia, Moorcock también aprovecha para dar algunos indicios del futuro de la trama. En general, con todo el material comentado hasta ahora, quedan cerrados los que podrían considerarse los tres grandes arcos narrativos del ciclo de Elric: Elric y Yyrkoon, Elric y Theleb Kaarna, y Elric y Zarozinia.<br />
<br />
Moorcock regresaría al personaje de Elric más de diez años después, con la novela La Fortaleza de la Perla (1989). La novela narra una búsqueda por tierras oníricas, en la que Elric es acopañado por una ladrona de sueños llamada O one. Elric es un personaje muy pasivo, casi más espectador que protagonista, y pocas de sus características personales son importantes para el relato. La historia podría haber sido protagonizada perfectamente por cualquier otro personaje sin demasiados problemas. El propio autor no parece estar muy satisfecho con los resultados de esta novela y su aportación general al ciclo de Elric.<br />
<br />
Poco después, en La Venganza de la Rosa (1991), Moorcock nos ofrecería otra novela dedicada al albino. El personaje de Elric está mejor reflejado que en la anterior, pero la historia es más floja y tiene un inicio algo titubeante. Reaparece como personaje importante la figura del Príncipe Gaynor en unas aventuras que conducen a Elric lejos de los Reinos Jóvenes por misteriosos planos del Multiverso.<br />
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El principal problema de estas dos últimas novelas es su ubicación dentro de la cronología formada por los títulos anteriores, a la que en realidad no aportan demasiado. Eso sí, parecen aportar más al papel de Elric como encarnación del Campeón Eterno y su relación con el Multiverso. También puede parecer que se introducen algunas muy leves inconsistencias, que Moorcock no resuelve de forma muy satisfactoria. Además, el estilo de Moorcock es bastante distinto y refleja el paso de los años. Así, después de Elric de Melniboné, pasar a La Fortaleza de la Perla supone un cambio brusco de estilo, acompañado de un bajón de calidad, que puede desanimar al lector. Parece que es mejor leer todos los títulos escritos después de los años 70 como historias independientes, después de haber leído los relatos anteriores en orden cronológico.<br />
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En todo caso, es indiscutible que Elric se ha convertido en uno de los iconos de la fantasía moderna, imitado e influyente (es fácil encontrar rasgos de Elric en populares personajes actuales como Geralt de Rivia o Drizzt Do'Urden). Con Elric, el género fantástico se encuentra con figuras más trágicas y antiheroicas que aquellas que solían aventurarse por sus tierras.<br />
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Crónicas del Castillo de Brass<br />
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Este último ciclo, que comienza y se desarrolla como un segundo grupo de historias protagonizado por Dorian Hawkmoon, tiene la particularidad de ser el ciclo que pone fin al todo que supone la gran saga del Campeón Eterno.<br />
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En El Conde Brass (1973) nos encontramos a Dorian Hawkmoon intentando llevar una vida más o menos normal. Sin embargo, parece que no todos los enemigos de Hawkmoon han desaparecido, y Dorian debe enfrentarse a ciertas acusaciones de traición en una historia que incluye paradojas temporales.<br />
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Las desventuras de Hawkmoon siguen en El Campeón de Garathorn (1973), que cuenta una doble historia. Por una parte tenemos a Hawkmoon luchando para recuperar lo que ha perdido, y por otra conocemos a Ilian de Garathorn, una encarnación femenina del Campeón Eterno. Esta presencia femenina dentro del mito es lo único destacable de la novela, junto con algunos indicios de lo que se aproxima.<br />
<br />
Es en La Búsqueda de Tanelorn (1975) donde finalmente se alcanza el final de la saga: los dos capítulos anteriores del ciclo no han servido más que para preparar esta conclusión, propiciada por lo que se conoce como la Conjunción del Millón de Esferas. La peor parte del libro es aquella que repite una historia que aparecerá posteriormente en Marinero de los Mares del Destino, en este caso desde el punto de vista de Hawkmoon y alcanzando aquí su verdadera importancia. Al haberla leído antes en el ciclo de Elric, aquí pierde bastante fuerza (aunque esta sea la primera versión escrita). Aparecen muchos personajes de los diversos ciclos (incluídos Elric y Corum), y Erekosë tiene un papel bastante destacado. El final es la mejor parte de este ciclo, pues está lleno de espectacularidad y simbolismo. Cuando todo finaliza, se inicia un nuevo ciclo en el Multiverso (que durará lo que muchos considerarían una eternidad), y en el que el Campeón Eterno podrá descansar.<br />
<br />
El cierre propiamente dicho es adecuado, si bien quizá no tenga la intensidad de algún otro final de ciclo individual (como Portadora de Tormentas). Por el contrario, flojea un poco más lo que es el desarrollo (considerando este ciclo en su conjunto) que nos conduce hasta este final, al estar formado por unas simples aventuras más de Dorian Hawkmoon. Nunca da la sensación de conducirnos por una progresión que lleve a un final de proporciones cósmicas hasta que se llega a la parte final del último volumen.<br />
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Así concluye la larga historia del Campeón Eterno<br />
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Otros Títulos<br />
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Como ya se ha mencionado, de acuerdo a las publicaciones canónicas hay unos cuantos libros más que formarían parte de la saga del Campeón Eterno. En concreto, se trataría de los títulos recopilados en:<br />
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Sailing to Utopia: recopilación de novelas más próximas a la ciencia ficción que al fantástico (The Ice Schooner, The Black Corridor, The Distant Suns, Flux) sin elementos ni protagonistas comunes.<br />
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A Nomad of the Time Streams: con las aventuras del Capitán Oswald Bastable, miembro del Gremio de Aventureros Temporales. Contiene las novelas The Warlord of the Air, The Land Leviathan, y The Steel Tsar. El género parece ser de nuevo la ciencia ficción, ahora con una cierta orientación pulp<br />
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The Dancers at the End of Time: protagonizado por Jherek Carnelian, uno de los últimos hombres de un futuro muy lejano, y Amelia Underwood, procedente de la Inglaterra victoriana. Las novelas contenidas son Alien Heat, The Hollow Lands y The End of All Songs, de tono satírico y humorístico.<br />
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The New Nature of the Catastrophe: relatos de varios autores (el propio Moorcock, Norman Spinrad, Brian Aldiss) protagonizados por Jerry Cornelius. Curiosamente, las cuatro novelas (El Programa Final, Una Cura para el Cáncer, El Asesino Inglés, La Condición de Muzak) protagonizadas por este personaje no aparecen incluidas en la edición definitiva de la saga del Campeón Eterno.<br />
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Legends from the Edge of Time: historias cortas en el mundo de Jherek Carnelian (aunque con protagonistas distintos a los de The Dancers at the End of Time), en el mismo tono ligero. Su mayor interés parece ser que es que contiene una historia humorística protagonizada por Elric: Elric at the End of Time.<br />
<br />
Earl Aubec: historias cortas variadas, que al parecer no encajaban en ninguna de las otras antologías (como los comentados El Sueño de Aubec o Al Rescate de Tanelorn).<br />
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Colaboraciones y Antologías<br />
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Moorcock parece ser un escritor al que no le importa abrir su universo (perdón, Multiverso) a otros autores, aunque sin llegar al extremo de convertirlo en franquicia. Así, pueden encontrarse varias antologías de relatos dedicados a personajes creados por Moorcock, como Cuentos del Lobo Blanco (dedicada totalmente a Elric) y Peón del Caos (protagonizados por distintas encarnaciones del Campeón Eterno), además de la ya mencionada dedicada a Jerry Cornelius.<br />
<br />
Moorcock también ha generado bastante material para el mundo del comic, y no sólo a través de las habituales adaptaciones de sus novelas. Por ejemplo, ha escrito los guiones de Elric: Making of a Sorcerer (con dibujos de Walter Simonson), Swords of Heaven, The Flowers of Hell (protagonizado por Erekosë y dibujado por Howard Chaykin) o Michael Moorcocks Multiverse. También es el responsable de la historia de los números de Conan el Bárbaro en los que aparece Elric (por primera vez en un comic) junto al Cimmerio.<br />
<br />
La influencia de Moorcock, sobre a todo a través de Elric (su personaje más famoso), también se puede encontrar en el mundo de la música. Hay referencias a Elric en diversas canciones de varios grupos musicales (normalmente relacionados con distintos estilos de metal), desde Deep Purple a Blind Guardian. Pero sin duda, la mayor influencia parece encontrarse en el grupo británico Hawkwind (grupo con el que el propio Moorcock ha colaborado directamente), que tiene un album conceptual titulado Chronicle of the Black Sword, que narra la historia de Elric.<br />
<br />
Probablemente el único medio de la cultura popular que le falte conquistar al Campeón Eterno sea el cine (a pesar de la adaptación hecha en 1973 de The Final Programme, protagonizada por Jerry Cornelius). Sin embargo, desde hace unos años (coincidiendo con el éxito en pantalla de El Señor de los Anillos), Universal tiene en su cartera de proyectos la realización de una película (o posible trilogía, que eso nunca se sabe) dedicada a Elric. El proyecto va despacio y está todavía poco más que en una fase previa a la preproducción, lo que al menos es indicativo de que se está tomando en serio y no se pretende hacer caja rápidamente aprovechando el boom del fantástico. En principio, los responsables del proyecto no parecen los más adecuados (son los que han producido la saga de American Pie), pero el propio Michael Moorcock parece estar bastante implicado en el proyecto y, hasta el momento, se declara bastante satisfecho de sus ideas y del trabajo que están realizando.<br />
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Bibliografía Ordenada<br />
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En cursiva aparecen aquellos títulos que se corresponden con relatos o novelas cortas.<br />
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Elric  La Ciudad de Ensueño (1961)<br />
Elric  Mientras los Dioses Ríen (1962)<br />
Elric  El Ladrón de Almas (1962)<br />
Elric  Reyes en la Oscuridad (1962)<br />
Elric  Los Portadores del Fuego (1962)<br />
Elric  Al Rescate de Tanelorn (1962)<br />
Elric  El Sueño de Aubec (1964)<br />
Elric  Portadora de Tormentas (1965)<br />
Elric  La Ciudadela Cantante (1967)<br />
Hawkmoon  La Joya en la Frente (1967)<br />
Hawkmoon  El Amuleto del Dios Loco (1968 )<br />
Hawkmoon  La Espada del Amanecer (1968 )<br />
Hawkmoon  El Bastón Rúnico (1969)<br />
Erekosë  El Campeón Eterno (1970)<br />
Erekosë  Fénix de Obsidiana (1970)<br />
Elric  La Torre Evanescente (1970)<br />
Corum  El Caballero de las Espadas (1971)<br />
Corum  La Reina de las Espadas (1971)<br />
Corum  El Rey de las Espadas (1971)<br />
Elric  Elric de Melniboné (1972)<br />
Hawkmoon  El Conde Brass (1973)<br />
Hawkmoon  El Campeón de Garathorn (1973)<br />
Corum  El Toro y la Lanza (1973)<br />
Corum  El Roble y el Carnero (1973)<br />
Corum  La Espada y el Corcel (1974)<br />
Hawkmoon  La Búsqueda de Tanelorn (1975)<br />
Elric  Marinero de los Mares del Destino (1976)<br />
Von Bek  El Perro de la Guerra y el Dolor del Mundo (1981)<br />
Erekosë  El Dragón en la Espada (1987)<br />
Elric  La Fortaleza de la Perla (1989)<br />
Elric  La Venganza de la Rosa (1991)<br />
Antología  Cuentos del Lobo Blanco (1994)<br />
Antología  Peón del Caos (1997)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El Lobo Blanco y la Espada Negra: el Campeón Eterno de Michael Moorcock<br />
(15/09/2006 19:51:32 - 0 comentarios. )<br />
<a href="http://www.tierrasdeacero.com/beta/gen/index.php?mod=usx&amp;sec=bluva1&amp;usucus=115&amp;blucme=6" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://www.tierrasdeacero.com/beta/gen/ind...15&blucme=6</a><br />
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Michael Moorcock es un prolífico escritor británico nacido en 1939 que lleva dedicándose al fantástico y a la ciencia ficción (entre otros géneros) desde los años 60. También fue uno de los principales impulsores del movimiento literario conocido como New Wave, desde su puesto como editor de la revista New Worlds. Iconoclasta y polémico, además de por la literatura también ha mostrado interés en participar en otros campos de la creación como la música y el comic. En los últimos años parece dedicarse menos a la literatura de género y más a escribir literatura seria (mainstream, que dicen en inglés).<br />
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Sin duda alguna, su creación más conocida es la de El Campeón Eterno (especialmente a través de una de sus encarnaciones: Elric de Melniboné). Se trata de una figura mítica y trágica, que adopta distintas identidades en múltiples dimensiones o universos: lo que se conoce como el Multiverso. Muchas de sus novelas de género fantástico (si no todas) giran alrededor de este concepto.<br />
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En el Multiverso, Moorcock transforma el típico enfrentamiento entre el Bien y el Mal alrededor del que giran muchas otras obras fantásticas en una lucha entre Orden y Caos. Una tercera fuerza, el Equilibrio (también conocido como la Balanza Cósmica), hace todo lo posible para que no prevalezca ninguna de las otras dos, lo que sería catastrófico para el mundo. El Campeón Eterno es el paladín que emplea el Equilibrio para luchar contra las otras fuerzas dominantes, normalmente sin que él mismo sea consciente de su papel y su destino. También puede interpretarse que el Campeón Eterno lucha a favor del Orden, pero esto aparentemente sólo es así porque el desequilibrio suele estar provocado por las fuerzas del Caos (lógico, teniendo en cuenta su propia naturaleza). Todo esto suena muy épico, muy grandilocuente y muy filosófico, y en muchas ocasiones es cierto que lo es (incluso habrá quien lo llegue a considerar pretencioso). Pero Moorcock también le da en ocasiones a sus textos un sentido del humor irónico bastante refrescante que equilibra la profundidad del material (aunque, insisto, el denominador común es más trágico que cómico: no estamos hablando de Terry Pratchett)<br />
<br />
Así, Moorcock presenta distintos personajes, encarnaciones del mismo Campeón Eterno, en distintos planos del Multiverso. Elric, Corum, Erekosë, Dorian Hawkmoon son sólo algunas de las encarnaciones más famosas de esta figura heroica (o antiheroica). Se puede hablar de una gran Saga dedicada al Campeón Eterno, que estaría dividida en una serie de Ciclos dedicados a una encarnación concreta, como pueda ser Elric, por ejemplo. Para hacerse una idea de la extensión del material dedicado al Campeón Eterno, no hay más que echar un vistazo a la publicación hace unos años (en el mercado anglosajón) de una serie de ediciones teóricamente definitivas con el canon de todo lo que Moorcock había dedicado a esta figura. Esta edición se compone de unos 15 volúmenes de tipo omnibus (recopilaciones de varias novelas); es decir, que estaríamos hablando del orden de unas 50 novelas. Aún teniendo en cuenta que se trata de novelas no especialmente extensas, el total de páginas alcanza los varios miles. Y, por si eso fuera poco, realmente esta edición no contendría todo el material relacionado con el Campeón Eterno, faltando textos excluidos por el propio autor o escritos con posterioridad.<br />
<br />
Por suerte para el lector, todos estos ciclos pueden ser leídos y disfrutados de forma totalmente independiente, aunque es de suponer que se obtendrá una mayor perspectiva global al leerlos todos en el orden apropiado. Lo mismo puede decirse (aunque en menor medida) de las novelas que componen cada ciclo individual: en la mayor parte de los casos son historias independientes protagonizadas por el mismo personaje, sin una continuidad realmente estricta. De todas maneras, para los interesados, el orden en que aparecen comentados los distintos ciclos más adelante se corresponde más o menos con el orden canónico de lectura (aunque entre los ciclos de Corum y Elric habría cierto solapamiento, y no está claro si debe empezarse por Von Bek o por Erekosë). Y, en todo caso, nunca estamos hablando de un orden cronológico estricto: el tiempo en el Multiverso es muy relativo y es posible encontrar el mismo hecho narrado o mencionado con una separación de páginas y páginas.<br />
<br />
Las historias de Michael Moorcock nacen como reacción a una literatura fantástica tradicional (representada principalmente por Tolkien y Howard), que considera retrógada y repleta de clichés. Sin duda, en esto último influye inevitablemente la situación social del propio autor. Podemos considerar que Howard escribe desde la perspectiva de un trabajador de una época de depresión; y Tolkien como un académico más o menos acomodado de postguerra. Michael Moorcock, así, se muestra claramente como un autor hippie, influido por la contracultura de los años sesenta. Moorcock también critica el conservadurismo presente en las obras de algunos autores, como Lovecraft y Heinlein, o la alegoría religiosa en C.S. Lewis. No critica estas ideologías en sí (aunque es obvio que no las comparte), ni la calidad literaria de sus obras, sino la presencia de elementos ideológicos en estas. Eso sí, lo cierto es que también es posible encontrar reflejos (aunque quizá no tan claros) de la ideología de Moorcock en sus propias historias.<br />
<br />
Para ser justos, hay que reconocer que muchos de los libros de Moorcock también caen en el tópico y en la fórmula, aunque se trate de tópicos y fórmulas originales y creados por él mismo. Muchas de sus tramas más flojas se reducen a poner al protagonista en un paisaje irreal tras otro o enfrentarlo a una u otra criatura extraña. Es cierto que las descripciones y conceptos de estos ambientes y seres irreales (y, normalmente, Caóticos) son imaginativos, sorprendentes y no repetitivos, pero la idea de fondo es siempre la misma. Además, y aunque sus protagonistas son siempre distintos, no dejan de tener muchos elementos en común por el hecho de ser encarnaciones del Campeón Eterno: desde luchar (con mayor o menor convicción) contra el Caos, hasta tener siempre un Compañero y una Amada (¿también encarnaciones de un concepto Eterno?). De todas formas, es precisamente en los personajes y en su psicología en lo que se centra su obra: sus historias son más orientadas a los personajes que a la trama.<br />
<br />
En el mercado español han estado disponibles apenas la mitad de estas novelas (muchas en ediciones descatalogadas desde hace años), básicamente a través de las colecciones Futurópolis de la editorial Miraguano, y Fantasy y Gran Fantasy de Martínez Roca. Recientemente, Minotauro ha publicado los libros dedicados a Jerry Cornelius, y Edhasa está volviendo a editar el ciclo de Elric (esperemos que revisando las traducciones y eliminando algunas leves inconsistencias de las existentes). En esas novelas y relatos es en los que se basa este artículo. Por suerte, en ellas se encuentran las aventuras y desventuras de las principales y más celebradas encarnaciones del Campeón Eterno. El resto de material parece estar formado en su mayor parte por relatos cortos y novelas que no forman grandes ciclos relacionados, por lo que la pérdida no parece ser demasiado grave.<br />
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La Familia Von Bek<br />
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La familia formada por los descendientes de Ulrich Von Bek parece tener un papel un poco especial en la saga del Campeón Eterno, apareciendo sus miembros en ocasiones como protagonistas y en otras como acompañantes del propio Campeón.<br />
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Ulrich Von Bek es el protagonista de El Perro de la Guerra y el Dolor del Mundo (1981). Se trata de un desencantado y racional capitán de mercenarios en una Europa arrasada por la Guerra de los Treinta Años. Ulrich realiza un sorprendente pacto con el Diablo, para encontrar el mítico Grial, lo que le conduce a familiarizarse con un aspecto irracional del mundo que no conocía.<br />
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La historia tiene muchos elementos comunes con el resto de ciclos del Campeón Eterno: el Compañero, el amor trágico, la mención de nombres familiares para los que conocen otras obras de la saga Sin embargo, en ningún momento se dice que Von Bek sea una encarnación del Campeón. En cierto modo esta novela, con su mezcla de historia y alegoría, podría considerarse un acercamiento a esa literatura seria que se mencionaba más arriba, capaz de atraer a un público que normalmente no se interesaría por el fantástico.<br />
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El ciclo se completa con otros dos libros, The City in the Autumn Stars (1986) y The Pleasure Garden of Felipe Sagittarius (1965), protagonizados por otros miembros de la familia Von Bek. Miembros de esta familia también aparecen en otras historias, muchas de las cuales han sido reescritas por Moorcock para pasar a ser protagonizadas por un Von Bek (como es el caso de la mencionada The Pleasure Garden of Felipe Sagittarius). Otro título, protagonizado por un Von Bek del siglo XIX, es The Brothel in Rosenstrasse (1982), pero al parecer Moorcock no lo incluye dentro de este ciclo.<br />
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Erekosë, el Campeón Eterno<br />
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John Daker, ciudadano londinense de nuestro mundo, es arrastrado a un universo en el que es el legendario héroe Erekosë. Daker es especial entre otras encarnaciones del Campeón Eterno por el hecho de que es capaz de recordar sus otras encarnaciones. En estas historias se produce el choque entre los recuerdos de John Daker, el hombre del siglo XX, y Erekosë, el guerrero. Además, sus sueños se ven poblados por recuerdos de otros Campeones, como Elric, Corum o Hawkmoon. La narración se realiza en primera persona, lo que nos permite conocer de primera mano estos sueños y dudas del protagonista.<br />
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El Campeón Eterno (1970) nos cuenta la historia de Erekosë en la guerra entre los humanos y los Eldren (una raza de seres semihumanos). Erekosë es invocado por los humanos, que necesitan a un héroe legendario como aliado y líder en su lucha. John Daker se plantea constantemente su papel en esta guerra, aunque también le domina el ansia de batalla debido a su personalidad heroica como Erekosë.<br />
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En Fénix de Obsidiana (1970) Erekosë se convierte en Urlik Skarsol, otra encarnación del Campeón Eterno en otra Tierra (más fantástica e irreal que la de la novela anterior). La historia es algo floja, pero la novela tiene el interés de que en ella se empiezan a mencionar muchos de los conceptos básicos de la cosmología del Multiverso: el Orden y el Caos, la Espada Negra Aquí aparece también la Crónica de la Espada Negra empleada a modo de obra ficticia con la que encabezar capítulos o crear prólogos.<br />
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Finalmente, El Dragón en la Espada (1987) cierra el ciclo con un nuevo cambio de universo para el protagonista. Se trata de una novela tan extensa como las dos anteriores juntas, y por su estilo es bastante evidente que se escribió mucho después que las otras dos. A Erekosë se le une otro hombre de nuestro mundo: un miembro de la familia Von Bek que lucha contra los nazis. El Caos quiere apoderarse de este universo, y Erekosë debe impedirlo, para lo que deberá apoderarse de la Espada del Dragón. Aquí el tema de la lucha entre el Orden y el Caos, con el Equilibrio de por medio, se menciona ya en su máxima expresión. Además, aparecen muchos elementos que lo conectan con el resto de ciclos: se dice que los Eldren, los Vadhagh y los Melniboneses vienen a ser la misma raza, que Mabden es otro nombre para los humanos, aparece Sepiriz (un caballero vestido de negro y oro) como servidor del Equilibrio y guía ocasional del Campeón Eterno<br />
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Las tres novelas que forman el ciclo son tres historias totalmente independientes, sin más hilo conductor que el que proporciona el protagonista, aunque sí que es cierto que se ve en él una evolución. Su lectura facilita interpretar de acuerdo al concepto de Campeón Eterno otros ciclos, en los que este tema no siempre es evidente, pero que puede encontrarse si el lector sabe como buscar con la ayuda de las referencias que aparecen aquí.<br />
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El hecho de estar narrado en primera persona, y por un narrador del mundo real también sirve de ayuda para que el lector se vaya familiarizando con conceptos del Multiverso que al principio resultan tan sorprendentes para él como para el propio John Daker. Probablemente por ese motivo sean recomendables como puntos de entrada al Multiverso tanto este ciclo como el de Von Bek (al menos para los lectores menos acostumbrados al fantástico). En ambos casos se trata de relatos en primera persona narrados por un protagonista que tiene más en común con el lector que otros personajes como Corum o Elric.<br />
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Dorian Hawkmoon<br />
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De acuerdo al propio Moorcock, escribió los libros que forman este ciclo en unos tres días (cada uno, claro). Esto se ha utilizado muchas veces en contra de unos libros que, sin estar entre lo mejor de su obra, al menos son una lectura entretenida. Y es que Moorcock ofrece material interesante hasta en sus trabajos más puramente alimenticios.<br />
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Las aventuras de Hawkmoon se desarrollan en la Tierra, en un futuro lejano posterior a una gran catástrofe (probablemente de tipo nuclear) y la posterior recuperación: el Milenio Trágico. En esta sociedad feudal se mezclan aspectos fantástico-medievales y futuristas: las espadas conviven con armas que lanzan chorros de fuego, los caballos y unicornios con las naves voladoras, y la ciencia y la tecnología se confunden con la magia.<br />
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El Imperio Oscuro de Granbretán (en el mundo de Hawkmoon la mayoría de los nombres de lugares son deformaciones de nombres con los que estamos familiarizados) está formado por decadentes ciudadanos, que se organizan en órdenes y se cubren el rostro con máscaras de animales. Granbretán, gracias a su superioridad militar y tecnológica planea conquistar toda Europa (y expandirse a otros continentes).<br />
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La presentación de los personajes y su mundo se realiza en La Joya en la Frente (1967): el Conde Brass, el propio Hawkmoon, su amada Yisselda, su acompañante Oladahn, su enemigo Meliadus. La sencilla historia gira alrededor de una gema implantada en la frente de Hawkmoon por el Imperio de Granbretán, en el contexto de la guerra imperialista de este. Como curiosidad, en estos libros la crónica ficticia que se emplea es La Alta Historia del Bastón Rúnico. Es interesante que, aunque el Imperio de Granbretán se presenta en muchos aspectos como el típico gran imperio maligno, el Conde Brass expresa al inicio de la historia cierto apoyo por el orden y estabilidad que aporta Granbretán a una caótica Europa. Así, puede pensarse que Granbretán representa al Orden (aunque tiene elementos que parecen acercarle más al Caos), y que en este caso el Campeón Eterno lucha en contra del Orden (y no en contra del Caos, como es más típico). De todas formas, en general en este punto Moorcock aún no parece haber desarrollado sus conceptos del Multiverso como más adelante en su carrera, y todas las interpretaciones de este tipo son necesariamente especulativas.<br />
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La historia continúa en El Amuleto del Dios Loco (1968 ), en la que se presenta un nuevo personaje importante: Huillam dAverc. Aunque ya había aparecido en el anterior libro, en este cobra más relevancia el Guerrero de Negro y Oro, y la resistencia de Hawkmoon por aceptar su destino como servidor del Bastón Rúnico.<br />
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En La Espada del Amanecer (1968 ) se empieza a mostrar con más detalle la cultura y la civilización de Granbretán. Por su parte, las aventuras de Hawkmoon le llevan cada vez por territorios más fantásticos, irreales y legendarios.<br />
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El ciclo se cierra con El Bastón Rúnico (1969), en el que Hawkmoon debe decidir si acepta que su destino está unido al Bastón Rúnico (que representa al Equilibrio), a la vez que la guerra entre Granbretán y los escasos territorios que se resisten al Imperio llega a su fin.<br />
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En el caso de este ciclo, es recomendable (casi imprescindible) leerse todas sus partes y en el orden adecuado: forman una historia continua de manera más tradicional que en otros de los ciclos comentados. Por otra parte, las historias individuales resultan un poco flojas, pero mejoran algo si se consideran como partes de un todo. El uso del Guerrero de Negro y Oro y de artilugios mágicos como deus exmachina para desarrollar la trama es excesivo, en unas historias en las que el papel de la predestinación ya desempeña un papel bastante importante de por sí. En cierto modo, esta puede considerarse una tetralogía del género bastante típica, si no fuera por elementos que la llevan a aproximarse a lo que se suele llamar science fantasy, y por su ambientación. De todas formas, Moorcock no es un creador de mundos al uso, y su Milenio Trágico se queda más como una serie de esbozos que como un mundo desarrollado al estilo de Tolkien y sus imitadores.<br />
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Corum Jhaelen Irsei<br />
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El ciclo de Corum se divide en dos trilogías, que suelen conocerse como El Príncipe de la Túnica Escarlata (o Trilogía de las Espadas) y El Príncipe de la Mano de Plata. Esta es la única obra de Moorcock que tiene fundamentos procedentes de una mitología real, en este caso, la céltica (y más en concreto, la de Cornualles).<br />
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Corum Jhaelen Irsei (que quiere decir precisamente Corum, el Príncipe de la Túnica Escarlata) es un príncipe de los Vadhagh, una raza moribunda de la que él es uno de los últimos representantes. Los Vadhagh están siendo exterminados por los Mabden (los humanos), una raza en expansión y que parece contar con el apoyo del Caos. Los Vadhagh son un pueblo avanzado y civilizado, con muchos conocimientos que mentes más primitivas calificarían de brujería. En los distintos planos de este universo reinan los tres Señores de las Espadas, que es como se conoce aquí a los Señores del Caos. Corum cae víctima de esta guerra emprendida por los Mabden y pierde un ojo y una mano, que posteriormente serán reemplazados por unos miembros de características un tanto peculiares.<br />
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La introducción del personaje se realiza en El Caballero de las Espadas (1971), en la que se nos presenta a Corum y a su mundo, averiguamos como obtiene sus particulares ojo y mano, y presenciamos su enfrentamiento con uno de los Señores de las Espadas: Arioch, el Caballero de las Espadas. Curiosamente, Corum inicialmente no parece tener muchos problemas en aceptar su papel como paladín del Orden (su opinión irá evolucionando algo a lo largo de la trilogía).<br />
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En La Reina de las Espadas (1971), Corum debe viajar al plano de Xiombarg, la Reina de las Espadas, para buscar aliados contra la propia Señora del Caos. Ahora Corum va acompañado por JharyaConel, un misterioso sujeto que conoce muy bien la cosmología del Multiverso, por el que viaja como Compañero del Campeón Eterno. Al igual que Erekosë, Jhary parece recordar sus otras encarnaciones, aunque parece tener bastantes menos problemas al respecto. La guerra de exterminio de los Mabden (ahora liderados por el Príncipe Gaynor el Maldito, condenado a servir al Caos) se extiende a los Mabden que no están del lado del Caos, y la intervención de los Señores del Orden y de la propia Balanza Cósmica se muestra en esta historia.<br />
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La primera trilogía concluye con El Rey de las Espadas (1971), en la que la paz que parecía haber logrado Corum se rompe por culpa de una misteriosa enfermedad, y Arkyn (el Señor del Orden) le encomienda buscar la ciudad de Tanelorn para poner remedio a esta plaga sobrenatural. Este libro sigue la tónica del anterior, con diversos saltos de un plano a otro, pero dos de estos viajes dimensionales lo hacen más interesante. En uno de ellos, Corum es transportado al Cornualles de nuestro mundo (donde a los Vadhagh se les conoce como Elfos), y en otro de ellos debe entrar en la Torre Evanescente junto a Elric y Erekosë.<br />
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La trilogía del Príncipe de la Túnica Escarlata es un trabajo fantástico bastante tradicional, al menos dentro del estilo propio de Moorcock. En él la lucha épica entre el Caos y el Orden se produce con el trasfondo de una guerra entre mortales, aunque los protagonistas no participan en ella y resuelven los conflictos mediante el viaje a otros planos o dimensiones, cuyos eventos también afectan a su mundo.<br />
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La segunda trilogía de Corum se inicia con El Toro y la Lanza (1973). Ha pasado bastante tiempo de los hechos narrados en la anterior serie, y Corum está atormentado por la pérdida de sus seres queridos. Esto le lleva a responder a la invocación que hacen desde su futuro unos Mabden que le buscan como a un héroe legendario (de manera similar a lo sucedido con Erekosë). Corum y los Mabden deben enfrentarse a las tropas de los Fhoi Myore, siete gigantes moribundos que quieren conquistar el mundo. Curiosamente, en esta trilogía no se produce ningún enfrentamiento relacionado con la lucha entre Orden y Caos, y el Campeón Eterno se enfrenta a una amenaza no relacionada con este conflicto. Los elementos célticos están más presentes aún en esta trilogía, tanto en nombres como en personajes y elementos de la trama (como son los tesoros de los Mabden).<br />
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En El Roble y el Carnero (1973) Corum debe liberar al Gran Rey de los Mabden para que estos se unifiquen, y buscar los dos tesoros que dan título al libro para así acabar con el hechizo que pesa sobre él.<br />
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El enfrentamiento final entre los Mabden y los Fhoi Myore se narra en La Espada y el Corcel. En este libro se incluyen la mayor parte de las referencias a la mitología del Campeón Eterno que aparecen en esta trilogía. El herrero Goffanon forja una espada para Corum, de la que este desconfía (al recibirla tiene visiones de una espada negra) y que acaba siendo bautizada de manera apropiada. También hay referencias más sutiles relacionadas con Melniboné. Además, a lo largo de esta trilogía, JharyaConel hace varias referencias a sus aventuras con Hawkmoon, que remiten a las Crónicas del Castillo de Brass.<br />
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Esta segunda trilogía resulta más original que la primera dentro del material dedicado al Campeón Eterno. Su ambientación céltica (anterior a que este tipo de material se pusiera de moda) y el no estar involucrada en el conflicto entre el Orden y el Caos la hacen menos rutinaria que la primera trilogía.<br />
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Elric de Melniboné<br />
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Elric es, sin lugar a dudas, el personaje más popular e influyente de los creados por Michael Moorcock. Su caracterización se basa en invertir los estereotipos de los héroes fantásticos a lo Conan y similares. No es un hombre musculoso y bronceado, sino un albino que necesita de elixires o de su espada demoníaca para no ser un ser débil y enfermizo. No es un bárbaro que conquista una corona, sino el refinado emperador de una civilización decadente que abandona su trono. No teme a la brujería, sino que es uno de los hechiceros más poderosos de su mundo. No le motiva el ansia de poder o riqueza, sino la búsqueda de la paz interior y de un propósito a su atormentada existencia. Así es Elric de Melniboné, también conocido como el Lobo Blanco, y llamado Asesino de Mujeres y Ladrón de Almas.<br />
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Mención aparte merece su espada Tormentosa (Portadora de Tormentas sería una traducción más fiel del original Stormbringer, pero el traductor al castellano ha optado por un nombre de una longitud menos excesiva): una espada demoníaca, de metal negro y cubierta de runas, que se alimenta de las almas de aquellos a los que mata, y cuya energía transmite a quien la empuña. Sin duda, tampoco es la espada mágica típica de un héroe. Tormentosa es un personaje casi tan importante como el propio Elric, y la relación de dependencia (por no decir adicción) entre ambos es uno de los elementos más importantes de las historias de Elric.<br />
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Elric es un personaje trágico, introspectivo, complejo y angustiado. Su alienación y su fatal destino son elementos imprescindibles a la hora de comprenderlo. Sus compatriotas Melniboneses son una civilización milenaria, un pueblo amoral y decadente, dedicado a la búsqueda del propio placer, de manera cruel y egoísta. Elric es distinto a ellos: tiene una conciencia y un sentido de la moral que lo apartan de sus compatriotas, además de interés y curiosidad por el mundo de fuera de Melniboné. Por otra parte, en los Reinos Jóvenes (que es como se conoce a los reinos no Melniboneses), Elric también es un extraño para todos y un ser necesariamente solitario: su raza Melnibonesa y su albinismo lo marcan entre los humanos de los Reinos Jóvenes, así como su trágica e infame leyenda.<br />
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La historia de la publicación de los relatos de Elric es un poco enrevesada. Elric apareció por primera vez en una serie de relatos o novelas cortas publicadas en la revista Science Fantasy, que fueron recopiladas en los libros The Stealer of Souls (1963) y Stormbringer (1963). Moorcock siguió escribiendo relatos de Elric, y en los años 70 se publicó todo este material en forma de seis libros, con la historia reordenada de manera cronológica y, en algunos casos, diversas revisiones. Los seis títulos son Elric of Melniboné, The Sailor on the Seas of Fate, The Weird of the White Wolf, The Vanishing Tower, The Bane of the Black Sword, y Stormbringer (este último al parecer con una versión más completa que el texto publicado anteriormente). Los relatos inicialmente incluidos en The Stealer of Souls se repartieron entre The Weird of the White Wolf y The Bane of the Black Sword. Más adelante, a esta serie se añadieron los títulos The Fortress of the Pearl (1989) y The Revenge of the Rose (1991), situados cronológicamente entre los demás. Más recientemente, Moorcock ha escrito otros tres libros dedicados a Elric: The Dreamthief's Daughter (2001), The Skrayling Tree (2003) y The White Wolf's Son (2005). Al parecer, esta trilogía (relacionada con el ciclo de la familia Von Bek) tiene características que la sitúan al margen de la cronología normal (y el propio Moorcock aconseja leerla después del resto), en ocasiones con justificaciones tan aparentemente poco razonables como convertir en viajes oníricos de Elric lo que se narra en estos libros.<br />
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Por cierto, con este ciclo se realiza el estudio siguiendo (aproximadamente) el orden de escritura, en vez del cronológico (en otros no aparece esta posibilidad, al coincidir ambos órdenes), por considerar que es preferible para analizar el personaje y su evolución. Sin embargo, para un lector que no conozca la historia de Elric, probablemente sea mejor seguir la trama de una forma lineal o, al menos, dejar Portadora de Tormentas para el final. El orden cronológico oficial sería el siguiente (entre paréntesis se incluyen los relatos individuales que componen ciertos títulos):<br />
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Elric de Melniboné<br />
La Fortaleza de la Perla<br />
Marinero de los Mares del Destino<br />
El Misterio del Lobo Blanco (El Sueño de Aubec, La Ciudad de Ensueño, Mientras los Dioses Ríen, La Ciudadela Cantante)<br />
La Torre Evanescente<br />
La Venganza de la Rosa<br />
La Maldición de la Espada Negra (El Ladrón de Almas, Reyes en la Oscuridad, Los Portadores del Fuego, Al Rescate de Tanelorn)<br />
Portadora de Tormentas<br />
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El primer relato dedicado al personaje de Elric es La Ciudad de Ensueño (1961). Nos cuenta el ataque planeado por Elric contra sus compatriotas de Imrryr, la capital (y única ciudad) de Melniboné. En él aparece su primo Yyrkoon como archirival y usurpador del trono (aprovechando que Elric le ha dejado como regente para viajar y conocer el mundo exterior), así como Cymoril, la amada de Elric. La problemática relación entre Elric y Tormentosa ya forma parte central de la trama. Puede decirse que la mayoría de los elementos básicos que conforman al personaje ya están en este primer relato.<br />
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Si el primer relato establecía el tono trágico de Elric, Mientras los Dioses Ríen (1962) continúa insistiendo en su aspecto introspectivo (a pesar de las abundantes escenas de acción). Elric se ve envuelto en la búsqueda de un misterioso libro; y en esta historia es en la que conoce a Moonglum de Elwher, un extraño hombrecillo procedente de un lejano país, que le acompañará a lo largo de muchas de sus aventuras. El conflicto entre el Orden y el Caos empieza a comentarse y establecerse aquí.<br />
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En El Ladrón de Almas (1962) asistimos al enfrentamiento entre Elric y el hechicero Theleb Kaarna, en el que ambos hacen uso de sus poderes de brujería. Al igual que sucedía en La Ciudad de Ensueño, los personajes ya se conocen de antes y tienen asuntos pendientes. En este caso, sin embargo, esa sensación de existencia de un pasado turbulento está mejor reflejada que en aquel relato.<br />
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En Reyes en la Oscuridad (1962) Elric conoce a Zarozinia (la otra gran mujer de su vida junto a Cymoril) y se ve arrastrado a una extraña corte real para buscar venganza, mientras se cumple una antigua profecía.<br />
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Los Portadores del Fuego (1962) (también conocida como The Caravan of Forgotten Dreams) es otra historia menor (como la anterior), que nos presenta a un Elric que intenta llevar una vida normal, que se ve obligado a abandonar para defender su ciudad de adopción. Estos dos últimos relatos pueden considerarse como historias de espada y brujería bastante típicas, a excepción de lo atípico de su protagonista.<br />
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La primera novela dedicada al personaje de Elric es Portadora de Tormentas (1965). En ella las fuerzas del Caos, lideradas por Jagreen Lern, Teócrata de Pan Tang, pretenden conquistar los Reinos Jóvenes. La oposición a sus esfuerzos está encabezada por Elric, a pesar de que él también es (al menos en principio) un servidor del Caos. Se trata de una gran historia de corte épico y apocalíptico (sin olvidar los elementos trágicos propios del personaje), situada en un mundo moribundo y desolado por el Caos. El papel de Elric en este conflicto le es revelado por un vidente llamado Sepiriz, que sirve al Destino y actúa como mentor suyo. Hay que señalar que, siendo estrictos, en realidad se trata de 4 novelas cortas, aunque comparten ambientación y siguen una secuencia cronológica directa. También existe una versión de la novela más corta, que elimina partes y unifica los capítulos para darle más coherencia (aunque en algunos casos a costa de más profundidad y detalle).<br />
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Esta novela y los cinco relatos anteriores (que fueron los publicados en la recopilación The Stealer of Souls) componen una primera versión de Elric. Los relatos nos presentan y sitúan al personaje, centrándose más en sus características psicológicas que en su papel predestinado: es sólo un personaje atípico de fantasía heroica. Por su parte, la novela nos lo lanza de lleno al conflicto entre el Caos y el Orden en su encarnación como Campeón Eterno (aunque sin entrar en demasiada profundidad en una cosmología del Multiverso que aún no está plenamente desarrollada), y pone el cierre al ciclo de Elric.<br />
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El relato Al Rescate de Tanelorn (1962) está protagonizado por Rackhir, el Arquero Rojo, un personaje secundario que aparece en Portadora de Tormentas. Rackhir emprende un viaje por diversos planos para buscar la ayuda que necesita para defender Tanelorn de un ejército de mendigos organizado por uno de los Señores del Caos. La historia podría haber dado más de sí, pero todo está narrado de forma demasiado apresurada. Tanelorn es una ciudad semimítica, que aparece mencionada en relatos de otros ciclos, y en la que las almas atormentadas encuentran la paz. Elric sólo aparece como una mención que indica que este relato se desarrolla a la vez que el inicio de Portadora de Tormentas.<br />
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Otro relato no protagonizado por el albino es El Sueño de Aubec (1964) (también publicado como Master of Chaos). Se trata de una interesante historia ambientada fuera de los Reinos Jóvenes, antes de la era de Elric, en la que el héroe Aubec de Malador se dirige a conquistar el castillo de Kaneloon, habitado por la hechicera Myshella, la Dama Negra. Como curiosidad, la espada que empuña Elric (y es de suponer que sus antecesores) antes de hacerse con Tormentosa era la de Aubec de Malador. Debido a sus protagonistas, estos dos últimos relatos no aparecen como material de Elric en algunas versiones recientes del ciclo.<br />
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Volviendo a las historias protagonizadas por Elric, La Ciudadela Cantante (1967) es el relato que establece la rivalidad entre Elric y Theleb Kaarna, con la reina Yishana entre ambos. El núcleo de la historia es bueno, pero queda un poco diluido por el material que le rodea: pasan muchas cosas en muy poco texto. Esta es también una característica de Moorcock, que es capaz de despachar con un par de frases acciones a las que otros escritores dedicarían páginas y páginas. Por otra parte, aquí vemos una constante de esta tanda de relatos que acabarán originando la cronología completa del personaje: Moorcock se dedicará a rellenar algunos espacios que había insinuado anteriormente.<br />
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La novela La Torre Evanescente (1970) tiene su origen en el relato The Sleeping Sorceress, que Moorcock amplía y extiende para publicarlo (y se nota). En realidad, la novela puede considerarse compuesta por tres relatos cortos unidos de forma un poco artificial. La historia sigue girando alrededor del odio entre Elric y Theleb Kaarna. Elric conoce a Myshella, una hechicera al servicio del Orden, y empieza a saber más sobre el Multiverso y su condición de Campeón Eterno. La última parte de la novela narra desde otro punto de vista el encuentro de tres Campeones que también aparece en el ya comentado El Rey de las Espadas (publicado posteriormente).<br />
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Puede decirse que la primera novela verdadera dedicada al personaje es Elric de Melniboné (1972), que nos lleva al pasado de Elric, cuando aún se sentaba en el trono como Emperador de Melniboné. La novela narra los orígenes del personaje de Elric: su alienación y angustia, su rivalidad con su primo Yyrkoon, su trágico amor por Cymoril (la hermana de este último), su pacto con Arioch, y la búsqueda de las espadas rúnicas Tormentosa y Enlutada. En este libro se nota que existe una verdadera trama contínua y no una serie de historias más o menos relacionadas. Por ello, probablemente sea el que mejor funciona como novela (con el permiso de Portadora de Tormentas, que compensa su mayor debilidad estructural con lo épico de su contenido).<br />
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Marinero de los Mares del Destino (1976) cuenta algunas aventuras de Elric durante su exilio en los Reinos Jóvenes. Al igual que en La Torre Evanescente, el libro está compuesto por tres historias individuales enlazadas para darles cierta consistencia. La primera es la más floja, a pesar de la presencia de Corum, Erekosë y Hawkmoon como estrellas invitadas (introduciendo el concepto de Multiverso y Campeón Eterno por primera vez en la cronología) y de evocar unas imágenes espectaculares. Su mayor defecto es que es demasiado similar a otra historia anterior y que se resuelven ciertas inconsistencias con el resto del ciclo de forma discutible. La segunda, alrededor del personaje de Saxif DAan, mejora (aún siendo una historia menor), y la tercera es la mejor de todas. Esta historia cuenta el viaje a la ciudad de Rlin Kren Aa, ciudad donde pueden estar los orígenes de Melniboné, y es la que más importancia tiene en relación con arco argumental de la lucha entre el Orden y el Caos a lo largo del ciclo.<br />
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Con este segundo bloque de novelas y relatos ya se puede hablar casi de una biografía completa del personaje. Al seguir cronológicamente a Elric hay relatos que ganan mucho en profundidad, por tratar con personajes más desarrollados y mejor conocidos (un caso evidente sería el de La Ciudad de Ensueño, bueno si se lee independientemente, pero demoledor si se lee habiendo leído Elric de Melniboné). Además de ir dando cuerpo al reparto del ciclo, al tener escrito el final de la historia, Moorcock también aprovecha para dar algunos indicios del futuro de la trama. En general, con todo el material comentado hasta ahora, quedan cerrados los que podrían considerarse los tres grandes arcos narrativos del ciclo de Elric: Elric y Yyrkoon, Elric y Theleb Kaarna, y Elric y Zarozinia.<br />
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Moorcock regresaría al personaje de Elric más de diez años después, con la novela La Fortaleza de la Perla (1989). La novela narra una búsqueda por tierras oníricas, en la que Elric es acopañado por una ladrona de sueños llamada O one. Elric es un personaje muy pasivo, casi más espectador que protagonista, y pocas de sus características personales son importantes para el relato. La historia podría haber sido protagonizada perfectamente por cualquier otro personaje sin demasiados problemas. El propio autor no parece estar muy satisfecho con los resultados de esta novela y su aportación general al ciclo de Elric.<br />
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Poco después, en La Venganza de la Rosa (1991), Moorcock nos ofrecería otra novela dedicada al albino. El personaje de Elric está mejor reflejado que en la anterior, pero la historia es más floja y tiene un inicio algo titubeante. Reaparece como personaje importante la figura del Príncipe Gaynor en unas aventuras que conducen a Elric lejos de los Reinos Jóvenes por misteriosos planos del Multiverso.<br />
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El principal problema de estas dos últimas novelas es su ubicación dentro de la cronología formada por los títulos anteriores, a la que en realidad no aportan demasiado. Eso sí, parecen aportar más al papel de Elric como encarnación del Campeón Eterno y su relación con el Multiverso. También puede parecer que se introducen algunas muy leves inconsistencias, que Moorcock no resuelve de forma muy satisfactoria. Además, el estilo de Moorcock es bastante distinto y refleja el paso de los años. Así, después de Elric de Melniboné, pasar a La Fortaleza de la Perla supone un cambio brusco de estilo, acompañado de un bajón de calidad, que puede desanimar al lector. Parece que es mejor leer todos los títulos escritos después de los años 70 como historias independientes, después de haber leído los relatos anteriores en orden cronológico.<br />
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En todo caso, es indiscutible que Elric se ha convertido en uno de los iconos de la fantasía moderna, imitado e influyente (es fácil encontrar rasgos de Elric en populares personajes actuales como Geralt de Rivia o Drizzt Do'Urden). Con Elric, el género fantástico se encuentra con figuras más trágicas y antiheroicas que aquellas que solían aventurarse por sus tierras.<br />
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Crónicas del Castillo de Brass<br />
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Este último ciclo, que comienza y se desarrolla como un segundo grupo de historias protagonizado por Dorian Hawkmoon, tiene la particularidad de ser el ciclo que pone fin al todo que supone la gran saga del Campeón Eterno.<br />
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En El Conde Brass (1973) nos encontramos a Dorian Hawkmoon intentando llevar una vida más o menos normal. Sin embargo, parece que no todos los enemigos de Hawkmoon han desaparecido, y Dorian debe enfrentarse a ciertas acusaciones de traición en una historia que incluye paradojas temporales.<br />
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Las desventuras de Hawkmoon siguen en El Campeón de Garathorn (1973), que cuenta una doble historia. Por una parte tenemos a Hawkmoon luchando para recuperar lo que ha perdido, y por otra conocemos a Ilian de Garathorn, una encarnación femenina del Campeón Eterno. Esta presencia femenina dentro del mito es lo único destacable de la novela, junto con algunos indicios de lo que se aproxima.<br />
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Es en La Búsqueda de Tanelorn (1975) donde finalmente se alcanza el final de la saga: los dos capítulos anteriores del ciclo no han servido más que para preparar esta conclusión, propiciada por lo que se conoce como la Conjunción del Millón de Esferas. La peor parte del libro es aquella que repite una historia que aparecerá posteriormente en Marinero de los Mares del Destino, en este caso desde el punto de vista de Hawkmoon y alcanzando aquí su verdadera importancia. Al haberla leído antes en el ciclo de Elric, aquí pierde bastante fuerza (aunque esta sea la primera versión escrita). Aparecen muchos personajes de los diversos ciclos (incluídos Elric y Corum), y Erekosë tiene un papel bastante destacado. El final es la mejor parte de este ciclo, pues está lleno de espectacularidad y simbolismo. Cuando todo finaliza, se inicia un nuevo ciclo en el Multiverso (que durará lo que muchos considerarían una eternidad), y en el que el Campeón Eterno podrá descansar.<br />
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El cierre propiamente dicho es adecuado, si bien quizá no tenga la intensidad de algún otro final de ciclo individual (como Portadora de Tormentas). Por el contrario, flojea un poco más lo que es el desarrollo (considerando este ciclo en su conjunto) que nos conduce hasta este final, al estar formado por unas simples aventuras más de Dorian Hawkmoon. Nunca da la sensación de conducirnos por una progresión que lleve a un final de proporciones cósmicas hasta que se llega a la parte final del último volumen.<br />
<br />
Así concluye la larga historia del Campeón Eterno<br />
<br />
Otros Títulos<br />
<br />
Como ya se ha mencionado, de acuerdo a las publicaciones canónicas hay unos cuantos libros más que formarían parte de la saga del Campeón Eterno. En concreto, se trataría de los títulos recopilados en:<br />
<br />
Sailing to Utopia: recopilación de novelas más próximas a la ciencia ficción que al fantástico (The Ice Schooner, The Black Corridor, The Distant Suns, Flux) sin elementos ni protagonistas comunes.<br />
<br />
A Nomad of the Time Streams: con las aventuras del Capitán Oswald Bastable, miembro del Gremio de Aventureros Temporales. Contiene las novelas The Warlord of the Air, The Land Leviathan, y The Steel Tsar. El género parece ser de nuevo la ciencia ficción, ahora con una cierta orientación pulp<br />
<br />
The Dancers at the End of Time: protagonizado por Jherek Carnelian, uno de los últimos hombres de un futuro muy lejano, y Amelia Underwood, procedente de la Inglaterra victoriana. Las novelas contenidas son Alien Heat, The Hollow Lands y The End of All Songs, de tono satírico y humorístico.<br />
<br />
The New Nature of the Catastrophe: relatos de varios autores (el propio Moorcock, Norman Spinrad, Brian Aldiss) protagonizados por Jerry Cornelius. Curiosamente, las cuatro novelas (El Programa Final, Una Cura para el Cáncer, El Asesino Inglés, La Condición de Muzak) protagonizadas por este personaje no aparecen incluidas en la edición definitiva de la saga del Campeón Eterno.<br />
<br />
Legends from the Edge of Time: historias cortas en el mundo de Jherek Carnelian (aunque con protagonistas distintos a los de The Dancers at the End of Time), en el mismo tono ligero. Su mayor interés parece ser que es que contiene una historia humorística protagonizada por Elric: Elric at the End of Time.<br />
<br />
Earl Aubec: historias cortas variadas, que al parecer no encajaban en ninguna de las otras antologías (como los comentados El Sueño de Aubec o Al Rescate de Tanelorn).<br />
<br />
Colaboraciones y Antologías<br />
<br />
Moorcock parece ser un escritor al que no le importa abrir su universo (perdón, Multiverso) a otros autores, aunque sin llegar al extremo de convertirlo en franquicia. Así, pueden encontrarse varias antologías de relatos dedicados a personajes creados por Moorcock, como Cuentos del Lobo Blanco (dedicada totalmente a Elric) y Peón del Caos (protagonizados por distintas encarnaciones del Campeón Eterno), además de la ya mencionada dedicada a Jerry Cornelius.<br />
<br />
Moorcock también ha generado bastante material para el mundo del comic, y no sólo a través de las habituales adaptaciones de sus novelas. Por ejemplo, ha escrito los guiones de Elric: Making of a Sorcerer (con dibujos de Walter Simonson), Swords of Heaven, The Flowers of Hell (protagonizado por Erekosë y dibujado por Howard Chaykin) o Michael Moorcocks Multiverse. También es el responsable de la historia de los números de Conan el Bárbaro en los que aparece Elric (por primera vez en un comic) junto al Cimmerio.<br />
<br />
La influencia de Moorcock, sobre a todo a través de Elric (su personaje más famoso), también se puede encontrar en el mundo de la música. Hay referencias a Elric en diversas canciones de varios grupos musicales (normalmente relacionados con distintos estilos de metal), desde Deep Purple a Blind Guardian. Pero sin duda, la mayor influencia parece encontrarse en el grupo británico Hawkwind (grupo con el que el propio Moorcock ha colaborado directamente), que tiene un album conceptual titulado Chronicle of the Black Sword, que narra la historia de Elric.<br />
<br />
Probablemente el único medio de la cultura popular que le falte conquistar al Campeón Eterno sea el cine (a pesar de la adaptación hecha en 1973 de The Final Programme, protagonizada por Jerry Cornelius). Sin embargo, desde hace unos años (coincidiendo con el éxito en pantalla de El Señor de los Anillos), Universal tiene en su cartera de proyectos la realización de una película (o posible trilogía, que eso nunca se sabe) dedicada a Elric. El proyecto va despacio y está todavía poco más que en una fase previa a la preproducción, lo que al menos es indicativo de que se está tomando en serio y no se pretende hacer caja rápidamente aprovechando el boom del fantástico. En principio, los responsables del proyecto no parecen los más adecuados (son los que han producido la saga de American Pie), pero el propio Michael Moorcock parece estar bastante implicado en el proyecto y, hasta el momento, se declara bastante satisfecho de sus ideas y del trabajo que están realizando.<br />
<br />
Bibliografía Ordenada<br />
<br />
En cursiva aparecen aquellos títulos que se corresponden con relatos o novelas cortas.<br />
<br />
Elric  La Ciudad de Ensueño (1961)<br />
Elric  Mientras los Dioses Ríen (1962)<br />
Elric  El Ladrón de Almas (1962)<br />
Elric  Reyes en la Oscuridad (1962)<br />
Elric  Los Portadores del Fuego (1962)<br />
Elric  Al Rescate de Tanelorn (1962)<br />
Elric  El Sueño de Aubec (1964)<br />
Elric  Portadora de Tormentas (1965)<br />
Elric  La Ciudadela Cantante (1967)<br />
Hawkmoon  La Joya en la Frente (1967)<br />
Hawkmoon  El Amuleto del Dios Loco (1968 )<br />
Hawkmoon  La Espada del Amanecer (1968 )<br />
Hawkmoon  El Bastón Rúnico (1969)<br />
Erekosë  El Campeón Eterno (1970)<br />
Erekosë  Fénix de Obsidiana (1970)<br />
Elric  La Torre Evanescente (1970)<br />
Corum  El Caballero de las Espadas (1971)<br />
Corum  La Reina de las Espadas (1971)<br />
Corum  El Rey de las Espadas (1971)<br />
Elric  Elric de Melniboné (1972)<br />
Hawkmoon  El Conde Brass (1973)<br />
Hawkmoon  El Campeón de Garathorn (1973)<br />
Corum  El Toro y la Lanza (1973)<br />
Corum  El Roble y el Carnero (1973)<br />
Corum  La Espada y el Corcel (1974)<br />
Hawkmoon  La Búsqueda de Tanelorn (1975)<br />
Elric  Marinero de los Mares del Destino (1976)<br />
Von Bek  El Perro de la Guerra y el Dolor del Mundo (1981)<br />
Erekosë  El Dragón en la Espada (1987)<br />
Elric  La Fortaleza de la Perla (1989)<br />
Elric  La Venganza de la Rosa (1991)<br />
Antología  Cuentos del Lobo Blanco (1994)<br />
Antología  Peón del Caos (1997)]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Entrevista al Iwami soke]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=8070</link>
			<pubDate>Sun, 26 Dec 2010 00:27:55 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://rojointenso.net/mybb/member.php?action=profile&uid=13">Dark Crow</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=8070</guid>
			<description><![CDATA[La Escuela de los Dos Sables <br />
<a href="http://lakischool.free.fr/entrevista%20Iwami%20dragon%2001.pdf" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://lakischool.free.fr/entrevista%20Iwa...dragon%2001.pdf</a><br />
 <br />
Las enseñanzas de Musashi  primero filosofía <br />
 <br />
Durante un taller organizado por NGUYEN Thanh Thiên, tuvimos la oportunidad de <br />
encontrar al Maestro IWAMI Thoshio, onceavo sucesor de Hyoho Niten Ichi Ryu (la <br />
legendaria escuela de sable de Musashi), y preguntarle sobre algunas cuestiones. <br />
Publicado en DRAGON, revista francesa de artes marciales en enero/febrero del 2005. <br />
Entrevista por Pierre-Yves BENOLIEL. Traducción de Marc DIMANCESCU. <br />
 <br />
DRAGON: Cual es la aproximación a la enseñanza en vuestra escuela? <br />
 <br />
Maestro IWAMI: Primero debes aprender kokoro, el corazón. Si no entiendes kokoro <br />
entonces no debes manejar tu espada. <br />
En los viejos tiempos en el dojo, un estudiante primero aprendía Ito, técnicas de una sola <br />
espada. Hoy, en el dojo, estudiamos 7 técnicas, ni más ni menos, basadas en Ito. Las técnicas <br />
con dos espadas, Nito, eran consideradas okuden, o secretas. El Maestro solo enseñó estas <br />
técnicas en privado, fuera del dominio del dojo. Ha sido recientemente que han sido <br />
enseñadas en un dojo y pueden ahora ser vistas durante demostraciones públicas. Hace unos <br />
años, encontré Philipe (NGUYEN Thanh Thiên). Le dí y le continuo dando keiko, o <br />
entrenamiento, en Japón. Gracias a los numerosos keiko por los que Philipe ha pasado, ahora <br />
hemos podido organizar este taller en Francia. <br />
 DRAGON: Cuantos tipos de técnicas se enseñan en vuestra escuela? <br />
 <br />
M. IWAMI: Hay muchas categorías: técnicas de una sola espada, de dos espadas, kodachi <br />
(espada corta), Ju-jitsu,  Jitte (arma de una sola mano que permite bloquear una espada y <br />
romper su hoja), Bo-jitsu (bastón). Las fundamentales son las mismas y las técnicas básicas <br />
son muy parecidas. En el dojo practicamos mayormente Ito, Nito y Kodachi. Cada uno de los <br />
miembros de la escuela vive en distintas regiones de Japón. Viajamos centenares de <br />
kilómetros cada semana para practicar juntos. <br />
 <br />
DRAGON: ¿Como os movéis con la espada? Hay una técnica particular o simplemente <br />
camináis de manera normal? <br />
 <br />
M.IWAMI: Caminamos o nos movemos de acuerdo a lo que Musashi creyó era la manera <br />
natural de caminar. Musashi caminaba sobre las almohadillas de los piés [balls of the <br />
foot/metatarso] en la mayoría de escuelas, en el dojo, se aprende a caminar sobre la planta <br />
del pié. Pero en la naturaleza uno camina usando la almohadilla del pie , levantando los dedos. <br />
Debemos estar siempre atentos i preparados para un potencial ataque de nuestros enemigos. <br />
 <br />
DRAGON: En uno de sus duelos, Musashi lanzó su espada corta a su contrincante. ¿Es esta <br />
una técnica que <br />
se enseñe en vuestra escuela? <br />
 <br />
M.IWAMI: Las enseñanzas de Musashi dicen que en un duelo todas las herramientas pueden <br />
ser usadas. Cuando luchó en este duelo con el meijin (gran maestro) de kusarigama (una <br />
especie de hoz con una cadena que termina con un peso en su extremo, Musashi no podía usar <br />
su espada larga por la doble amenaza (la hoja en un extremo y el peso de hierro en el otro). <br />
Por lo tanto él lanzó su kodachi (espada corta) a su oponente y prosiguió sorprendiendo con <br />
su espada larga. Musashi ganó la lucha siguiendo una perfecta, natural y oportunista reacción. <br />
 <br />
DRAGON: ¿Es verdad que Musashi usó a menudo el Jitte? <br />
 <br />
M.IWAMI: El padre de Musashi, Munisaï, era un meijin (gran maestro) del Jitte. Musashi <br />
aprendió el arte del Jitte a través de su padre. Mas en aquél tiempo, Hyoho  la vía de la <br />
estrategia  era un arte marcial de generales. Como resultado Musashi estudió la espada, el <br />
palo, el jitte y el taïjutsu (o ju-jitsu  técnicas de cuerpo a cuerpo). <br />
 <br />
DRAGON: Entonces, Musashi también usó técnicas de Ju-jitsu. <br />
 <br />
M.IWAMI: Las técnicas son importantes. Pero los fundamentos de las enseñanzas de Musashi <br />
están mejor expresadas por la filosofía que vertió en su libro más famosos, Gorin No Sho, el <br />
Tratado de los Cinco Elementos. Éste libro puede ser leído, releído i re-leído  cada lectura <br />
desvela nuevas ideas e inspiraciones. <br />
 <br />
DRAGON: Qué estrategia se enseña en vuestra escuela? <br />
 <br />
M.IWAMI: En nuestra escuela hay Kizen no Hyoho. Nunca atacamos primero. Uno tiene que <br />
conocer y coger ventaja en el momento en que el oponente ataca. Habiendo anticipado esta <br />
acción, la usamos para golpear. Si el contrincante espera, debemos dar la impresión de que no <br />
estamos preparados, o somos perezosos, y así atraer al oponente a atacar. En el instante en que <br />
el oponente es movido a golpear nosotros preparamos nuestra respuesta. Esto se llama Kizen <br />
no Hyoho o Sensen non Sen, lo cual no es solo una estrategia, sino un camino de vida, una vía <br />
de comportamiento y actuación en ciertas situaciones, con o sin espada. Cuando has <br />
comprendido realmente lo que el maestro te ha enseñado, entonces alcanzas el corazón real <br />
(kokoro) del ser humano. <br />
 <br />
DRAGON: ¿Cuál es su relación con el Budismo? <br />
 M.IWAMI: Un samurai debe estar preparado para morir en cualquier momento. Bushido, la <br />
Vía Marcial, es una preparación para la muerte. Pero también las mujeres y los niños pueden <br />
prepararse para la muerte. Para Musashi, la diferencia es que un samurai o un Bushi (hombre <br />
de la Vía Marcial) debe siempre ganar, debe estar siempre preparado, y en otras palabras, <br />
debe siempre vivir y sobrevivir. Esta enseñanza corresponde al Budismo. <br />
 <br />
DRAGON: ¿Por qué escogió estudiar en esta escuela? <br />
 <br />
M. IWAMI: Después de haber leído Gorin No Sho, quería realmente estudiar la técnicas del <br />
kokoro (corazón). Hace alrededor de 30 años contacte con el sucesor de Musashi, pero el no <br />
practicaba el arte de su antepasado. Sin embargo me envió al décimo sucesor de la escuela <br />
Nito, y me convertí en su discípulo. <br />
 <br />
DRAGON: ¿Qué piensa del taller que ha conducido? <br />
 <br />
M.IWAMI: Aprecio realmente los esfuerzos hechos por los organizadores del taller, que tuvo <br />
lugar en St.Brice sous Forêt, Val dOise, desde el 14 al 17 de octubre. Agradezco a Philipe y a <br />
los miembros de su escuela, y a Alain LORAND, alcalde de St. Brice, la oportunidad que me <br />
ha sido dada de abrir las enseñanzas de Musashi en Europa. <br />
Desde su entrada en el mundo de Hyoho Niten Ichi Ryu, Philipe practica con sinceridad y <br />
asiduidad. Ha estado en Japón muchas veces para un riguroso keiko (tiempo de <br />
entrenamiento). Lo que vi en el durante estas sesiones me da mucha confianza en él como <br />
persona. Como resultado he autorizado a Philipe para organizar este taller. Fue un gran honor <br />
para mi haber tenido la oportunidad de encontrar a los participantes de este taller, los cuales <br />
fueron muy serios y sinceros. Debo agradecer a Musashi también por darme esta oportunidad <br />
increíble de encontrarme con personas. Espero que todos los participantes continúen <br />
practicando los keikos (entrenamientos) de Hyoho Niten Ichi Ryu. Espero verlos a todos de <br />
nuevo para el próximo taller, que tendrá lugar desde el 6 al 9 de octubre de 2005 en Saint <br />
Brice sous Forêt, en Francia. <br />
 <br />
DRAGON: ¿Qué consejo les daría a un participante? <br />
 <br />
M.IWAMI: Musashi escribió en su libro, Gorin No Sho, que 1000 días de keiko se llaman <br />
Tan y 10000 días de keiko Ren. Mil días representan 3 años y diez mil días son 30 años. Sean <br />
3 o 30 años, debemos continuar el keiko sin respiro. Éste es el punto más importante: <br />
perseverar en el keiko  buena suerte! <br />
 <br />
 <br />
Traducción del inglés al español de Pere Sais <br />
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La Escuela de los Dos Sables <br />
<a href="http://lakischool.free.fr/entrevista%20Iwami%20dragon%2001.pdf" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://lakischool.free.fr/entrevista%20Iwa...dragon%2001.pdf</a><br />
 <br />
Las enseñanzas de Musashi  primero filosofía <br />
 <br />
Durante un taller organizado por NGUYEN Thanh Thiên, tuvimos la oportunidad de <br />
encontrar al Maestro IWAMI Thoshio, onceavo sucesor de Hyoho Niten Ichi Ryu (la <br />
legendaria escuela de sable de Musashi), y preguntarle sobre algunas cuestiones. <br />
Publicado en DRAGON, revista francesa de artes marciales en enero/febrero del 2005. <br />
Entrevista por Pierre-Yves BENOLIEL. Traducción de Marc DIMANCESCU. <br />
 <br />
DRAGON: Cual es la aproximación a la enseñanza en vuestra escuela? <br />
 <br />
Maestro IWAMI: Primero debes aprender kokoro, el corazón. Si no entiendes kokoro <br />
entonces no debes manejar tu espada. <br />
En los viejos tiempos en el dojo, un estudiante primero aprendía Ito, técnicas de una sola <br />
espada. Hoy, en el dojo, estudiamos 7 técnicas, ni más ni menos, basadas en Ito. Las técnicas <br />
con dos espadas, Nito, eran consideradas okuden, o secretas. El Maestro solo enseñó estas <br />
técnicas en privado, fuera del dominio del dojo. Ha sido recientemente que han sido <br />
enseñadas en un dojo y pueden ahora ser vistas durante demostraciones públicas. Hace unos <br />
años, encontré Philipe (NGUYEN Thanh Thiên). Le dí y le continuo dando keiko, o <br />
entrenamiento, en Japón. Gracias a los numerosos keiko por los que Philipe ha pasado, ahora <br />
hemos podido organizar este taller en Francia. <br />
 DRAGON: Cuantos tipos de técnicas se enseñan en vuestra escuela? <br />
 <br />
M. IWAMI: Hay muchas categorías: técnicas de una sola espada, de dos espadas, kodachi <br />
(espada corta), Ju-jitsu,  Jitte (arma de una sola mano que permite bloquear una espada y <br />
romper su hoja), Bo-jitsu (bastón). Las fundamentales son las mismas y las técnicas básicas <br />
son muy parecidas. En el dojo practicamos mayormente Ito, Nito y Kodachi. Cada uno de los <br />
miembros de la escuela vive en distintas regiones de Japón. Viajamos centenares de <br />
kilómetros cada semana para practicar juntos. <br />
 <br />
DRAGON: ¿Como os movéis con la espada? Hay una técnica particular o simplemente <br />
camináis de manera normal? <br />
 <br />
M.IWAMI: Caminamos o nos movemos de acuerdo a lo que Musashi creyó era la manera <br />
natural de caminar. Musashi caminaba sobre las almohadillas de los piés [balls of the <br />
foot/metatarso] en la mayoría de escuelas, en el dojo, se aprende a caminar sobre la planta <br />
del pié. Pero en la naturaleza uno camina usando la almohadilla del pie , levantando los dedos. <br />
Debemos estar siempre atentos i preparados para un potencial ataque de nuestros enemigos. <br />
 <br />
DRAGON: En uno de sus duelos, Musashi lanzó su espada corta a su contrincante. ¿Es esta <br />
una técnica que <br />
se enseñe en vuestra escuela? <br />
 <br />
M.IWAMI: Las enseñanzas de Musashi dicen que en un duelo todas las herramientas pueden <br />
ser usadas. Cuando luchó en este duelo con el meijin (gran maestro) de kusarigama (una <br />
especie de hoz con una cadena que termina con un peso en su extremo, Musashi no podía usar <br />
su espada larga por la doble amenaza (la hoja en un extremo y el peso de hierro en el otro). <br />
Por lo tanto él lanzó su kodachi (espada corta) a su oponente y prosiguió sorprendiendo con <br />
su espada larga. Musashi ganó la lucha siguiendo una perfecta, natural y oportunista reacción. <br />
 <br />
DRAGON: ¿Es verdad que Musashi usó a menudo el Jitte? <br />
 <br />
M.IWAMI: El padre de Musashi, Munisaï, era un meijin (gran maestro) del Jitte. Musashi <br />
aprendió el arte del Jitte a través de su padre. Mas en aquél tiempo, Hyoho  la vía de la <br />
estrategia  era un arte marcial de generales. Como resultado Musashi estudió la espada, el <br />
palo, el jitte y el taïjutsu (o ju-jitsu  técnicas de cuerpo a cuerpo). <br />
 <br />
DRAGON: Entonces, Musashi también usó técnicas de Ju-jitsu. <br />
 <br />
M.IWAMI: Las técnicas son importantes. Pero los fundamentos de las enseñanzas de Musashi <br />
están mejor expresadas por la filosofía que vertió en su libro más famosos, Gorin No Sho, el <br />
Tratado de los Cinco Elementos. Éste libro puede ser leído, releído i re-leído  cada lectura <br />
desvela nuevas ideas e inspiraciones. <br />
 <br />
DRAGON: Qué estrategia se enseña en vuestra escuela? <br />
 <br />
M.IWAMI: En nuestra escuela hay Kizen no Hyoho. Nunca atacamos primero. Uno tiene que <br />
conocer y coger ventaja en el momento en que el oponente ataca. Habiendo anticipado esta <br />
acción, la usamos para golpear. Si el contrincante espera, debemos dar la impresión de que no <br />
estamos preparados, o somos perezosos, y así atraer al oponente a atacar. En el instante en que <br />
el oponente es movido a golpear nosotros preparamos nuestra respuesta. Esto se llama Kizen <br />
no Hyoho o Sensen non Sen, lo cual no es solo una estrategia, sino un camino de vida, una vía <br />
de comportamiento y actuación en ciertas situaciones, con o sin espada. Cuando has <br />
comprendido realmente lo que el maestro te ha enseñado, entonces alcanzas el corazón real <br />
(kokoro) del ser humano. <br />
 <br />
DRAGON: ¿Cuál es su relación con el Budismo? <br />
 M.IWAMI: Un samurai debe estar preparado para morir en cualquier momento. Bushido, la <br />
Vía Marcial, es una preparación para la muerte. Pero también las mujeres y los niños pueden <br />
prepararse para la muerte. Para Musashi, la diferencia es que un samurai o un Bushi (hombre <br />
de la Vía Marcial) debe siempre ganar, debe estar siempre preparado, y en otras palabras, <br />
debe siempre vivir y sobrevivir. Esta enseñanza corresponde al Budismo. <br />
 <br />
DRAGON: ¿Por qué escogió estudiar en esta escuela? <br />
 <br />
M. IWAMI: Después de haber leído Gorin No Sho, quería realmente estudiar la técnicas del <br />
kokoro (corazón). Hace alrededor de 30 años contacte con el sucesor de Musashi, pero el no <br />
practicaba el arte de su antepasado. Sin embargo me envió al décimo sucesor de la escuela <br />
Nito, y me convertí en su discípulo. <br />
 <br />
DRAGON: ¿Qué piensa del taller que ha conducido? <br />
 <br />
M.IWAMI: Aprecio realmente los esfuerzos hechos por los organizadores del taller, que tuvo <br />
lugar en St.Brice sous Forêt, Val dOise, desde el 14 al 17 de octubre. Agradezco a Philipe y a <br />
los miembros de su escuela, y a Alain LORAND, alcalde de St. Brice, la oportunidad que me <br />
ha sido dada de abrir las enseñanzas de Musashi en Europa. <br />
Desde su entrada en el mundo de Hyoho Niten Ichi Ryu, Philipe practica con sinceridad y <br />
asiduidad. Ha estado en Japón muchas veces para un riguroso keiko (tiempo de <br />
entrenamiento). Lo que vi en el durante estas sesiones me da mucha confianza en él como <br />
persona. Como resultado he autorizado a Philipe para organizar este taller. Fue un gran honor <br />
para mi haber tenido la oportunidad de encontrar a los participantes de este taller, los cuales <br />
fueron muy serios y sinceros. Debo agradecer a Musashi también por darme esta oportunidad <br />
increíble de encontrarme con personas. Espero que todos los participantes continúen <br />
practicando los keikos (entrenamientos) de Hyoho Niten Ichi Ryu. Espero verlos a todos de <br />
nuevo para el próximo taller, que tendrá lugar desde el 6 al 9 de octubre de 2005 en Saint <br />
Brice sous Forêt, en Francia. <br />
 <br />
DRAGON: ¿Qué consejo les daría a un participante? <br />
 <br />
M.IWAMI: Musashi escribió en su libro, Gorin No Sho, que 1000 días de keiko se llaman <br />
Tan y 10000 días de keiko Ren. Mil días representan 3 años y diez mil días son 30 años. Sean <br />
3 o 30 años, debemos continuar el keiko sin respiro. Éste es el punto más importante: <br />
perseverar en el keiko  buena suerte! <br />
 <br />
 <br />
Traducción del inglés al español de Pere Sais <br />
]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Miyamoto Musashi]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=8069</link>
			<pubDate>Sun, 26 Dec 2010 00:19:26 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://rojointenso.net/mybb/member.php?action=profile&uid=13">Dark Crow</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=8069</guid>
			<description><![CDATA[Miyamoto Musashi<br />
<br />
<a href="http://hyohonitenichiryuespana.wordpress.com/ryu/miyamoto-musashi/" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://hyohonitenichiryuespana.wordpress.c...yamoto-musashi/</a><br />
Miyamoto Musashi es una figura histórica japonesa. Nació en el siglo XVII y es conocido actualmente por dos hazañas: estableció su fama ganando más de sesenta duelos y matando a un distinguido samurai, Sasaki Kojiro; es el autor de uno de los más grandes trabajos sobre la estrategia japonesa, el Manuscrito de los cinco anillos o Gorin No Sho. Fue excepcional en varios niveles.<br />
<br />
Miyamoto Musashi fue un esgrimista que nunca reconoció tener un maestro. Era, sin embargo, el beneficiario de la maestría de su padre, que incluía, entre otras cosas, el conocimiento del Jitte. Pero se ha dicho que criticó el arte de su padre, Miyamoto Munisaï, ya desde muy pronto. Adquirió su conocimiento viajando (desde los 18 años) a través de Japón y en los duelos a muerte midió y colectó las enseñanzas de otras escuelas. En Japón, donde las técnicas se dirigen a matar lo más rápidamente posible y los secretos  están escondidos, la única manera de aprender era desafiar al experto de una escuela. Fueron necesarios para Musashi sesenta enfrentamientos para mejorar su arte.<br />
<br />
A pesar del calibre de sus capacidades, Miyamoto Musashi no conoció señor al servicio del cual pudiera verter su conocimiento de la espada y la estrategia. Viajó y se aproximó al Shogun y a varios señores. Participó en varias batallas en las que pudo verificar sus perspectivas en el arte de la guerra. Al final se estableció en el sur de Japón, en la isla de Kyûshu, llamada Kimamoto y Kokura. Su hijo adoptado Iori se convirtió en vasallo del Señor Hosokawa de Kokura y sus descendientes todavía viven en la zona. La escuela Hyôho Niten Ichi Ryu está establecida actualmente en Kokura y está representada por Iwami Toshio.<br />
<br />
Miyamoto Musashi es uno de los pocos en haber dejado un trabajo escrito: El espejo de la vía de la estrategia, Hyôdôkyô, en 1605 a la edad de 21 años; Treinta y cinco instrucciones sobre la estrategia, Hyôhô sanjû-go-kajô, en 1641 a los 57 años; y los Manuscritos sobre los cinco elementos, Gorin no Sho, en 1645 a la edad de 61 años. Su visión podemos decir  , su concepción del mundo, no separa las diferentes caras de la actividad humana, porqué para él, su eficiencia reside en la unidad de su uso. Experto marcial, la maestría en la estrategia y la perfección espiritual se funden en su búsqueda, de las cuales procede el ideograma Hyôhô, vía de la estrategia y el estudio espiritual.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Miyamoto Musashi<br />
<br />
<a href="http://hyohonitenichiryuespana.wordpress.com/ryu/miyamoto-musashi/" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://hyohonitenichiryuespana.wordpress.c...yamoto-musashi/</a><br />
Miyamoto Musashi es una figura histórica japonesa. Nació en el siglo XVII y es conocido actualmente por dos hazañas: estableció su fama ganando más de sesenta duelos y matando a un distinguido samurai, Sasaki Kojiro; es el autor de uno de los más grandes trabajos sobre la estrategia japonesa, el Manuscrito de los cinco anillos o Gorin No Sho. Fue excepcional en varios niveles.<br />
<br />
Miyamoto Musashi fue un esgrimista que nunca reconoció tener un maestro. Era, sin embargo, el beneficiario de la maestría de su padre, que incluía, entre otras cosas, el conocimiento del Jitte. Pero se ha dicho que criticó el arte de su padre, Miyamoto Munisaï, ya desde muy pronto. Adquirió su conocimiento viajando (desde los 18 años) a través de Japón y en los duelos a muerte midió y colectó las enseñanzas de otras escuelas. En Japón, donde las técnicas se dirigen a matar lo más rápidamente posible y los secretos  están escondidos, la única manera de aprender era desafiar al experto de una escuela. Fueron necesarios para Musashi sesenta enfrentamientos para mejorar su arte.<br />
<br />
A pesar del calibre de sus capacidades, Miyamoto Musashi no conoció señor al servicio del cual pudiera verter su conocimiento de la espada y la estrategia. Viajó y se aproximó al Shogun y a varios señores. Participó en varias batallas en las que pudo verificar sus perspectivas en el arte de la guerra. Al final se estableció en el sur de Japón, en la isla de Kyûshu, llamada Kimamoto y Kokura. Su hijo adoptado Iori se convirtió en vasallo del Señor Hosokawa de Kokura y sus descendientes todavía viven en la zona. La escuela Hyôho Niten Ichi Ryu está establecida actualmente en Kokura y está representada por Iwami Toshio.<br />
<br />
Miyamoto Musashi es uno de los pocos en haber dejado un trabajo escrito: El espejo de la vía de la estrategia, Hyôdôkyô, en 1605 a la edad de 21 años; Treinta y cinco instrucciones sobre la estrategia, Hyôhô sanjû-go-kajô, en 1641 a los 57 años; y los Manuscritos sobre los cinco elementos, Gorin no Sho, en 1645 a la edad de 61 años. Su visión podemos decir  , su concepción del mundo, no separa las diferentes caras de la actividad humana, porqué para él, su eficiencia reside en la unidad de su uso. Experto marcial, la maestría en la estrategia y la perfección espiritual se funden en su búsqueda, de las cuales procede el ideograma Hyôhô, vía de la estrategia y el estudio espiritual.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Las diesisiete etapas del monomito del ciclo del heroe]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=8068</link>
			<pubDate>Sun, 26 Dec 2010 00:07:55 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://rojointenso.net/mybb/member.php?action=profile&uid=13">Dark Crow</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=8068</guid>
			<description><![CDATA[La Diecisiete Etapas del Monomito<br />
<br />
<a href="http://www.centralplanet.cl/invision/index.php?/topic/7807-el-monomito-o-el-ciclo-del-heroe/" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://www.centralplanet.cl/invision/index...iclo-del-heroe/</a><br />
Salida (o separación)<br />
<br />
El Llamado a la Aventura<br />
<br />
La aventura comienza cuando el héroe recibe una llamada a la acción, como una amenaza para la paz de la comunidad, o simplemente el héroe se encuentra inesperadamente en la mitad d eun problema. La llamada es a menudo anunciada al héroe por otro personaje que actúa como un "heraldo". El heraldo, muchas veces representado como oscuro y aterrador o mal juzgado por el mundo, puede llamar al héroe a la aventura simplemente por la crisis que significa su aparición.<br />
<br />
Ejemplos clásicos:<br />
-Señor de los Anillos: heroe, Frodo, llamada, devolver el anillo, heraldo, Bilbo<br />
-Ironman: heroe, Tony Stark, llamada, escapar de los terroristas, heraldo, es raptado por los terroristas<br />
-Dragon Ball Z: heroe, Goku, llamada, salvar a la tierra de la amenaza saiyajin, heraldo, Raditz<br />
-Green Lantern: heroe, Hal Jordan, llamada, reemplazar a abin sur en los Corps, heraldo, la muerte de Abin y su legado en el anillo<br />
<br />
Rechazo de la convocatoria<br />
<br />
En algunos relatos, el héroe se niega inicialmente a la llamada a la aventura. Cuando esto sucede, el héroe puede sufrir de alguna manera, y llegado el caso, puede optar por responder, o puede continuar ignorando la llamada.<br />
<br />
Ejemplos clásicos: La mitología está plagada de ejemplos de lo que ocurre con aquellos que niegan la convocatoria por demasiado tiempo o no lo toma en serio. Una ciudad persa se convirtió en piedra junto a sus habitantes por denegar la llamada de Alá. En Beowulf, el rey desconoce su responsabilidad por demasiado tiempo, trayendo desgracia al poblado con Grendel.<br />
<br />
Ayuda sobrenatural<br />
<br />
Después de que el héroe ha aceptado la llamada, se encuentra con una figura de protección (a menudo personas mayores) que proporciona herramientas especiales y el asesoramiento para la aventura por delante, como un amuleto o un arma.<br />
<br />
Ejemplo clásico: En la mitología griega, Ariadna da una pelota de cuerda y una espada a Teseo antes de que entre en el laberinto para enfrentar al Minotauro.<br />
<br />
El cruce del primer umbral<br />
<br />
El héroe debe cruzar el umbral entre el mundo con el que está familiarizado y el que no conoce. A menudo esto implica enfrentarse a un "guardián del umbral", una entidad que trabaja para mantener a todos dentro de los confines de protección del mundo, pero que debe ser encontrada para entrar en la nueva zona de experiencia.<br />
<br />
Renacimiento<br />
<br />
El héroe, más que pasar por un umbral, pasa a una nueva zona por medio de un renacimiento. Aparecer muerto al ser tragado o ser su cuerpo destrozado, el héroe se transforma y pasa a estar listo para la aventura que tenemos por delante. Esto no solo es de forma físoca, ùede ser una destrucción sicologica o espiritual, incluso económica.<br />
<br />
Ejemplo clasico: En la historia de Dionisio, Hera envía a los hambrientos titanes a devorar el infante Dioniso. Los titanes destrozan al niño y consumen su carne. Sin embargo, el corazón de Dionisio se salva de Hestia, la diosa del hogar, lo que permite a Dioniso a renacer como un dios.<br />
<br />
Iniciación<br />
<br />
El Camino de las Pruebas<br />
<br />
Una vez pasado el umbral, el héroe encuentra un paisaje nuevo que parece de ensueño y ambiguas formas fluidas. El héroe tiene ante sí el reto de sobrevivir una sucesión de obstáculos y, al hacerlo, amplía su conciencia. El héroe sobrevive gracias la ayuda sobrenatural o puede descubrir un poder benigno de apoyo a su paso.<br />
<br />
Ejemplo: Hal Jordan se encuentra con el resto de los Corps.<br />
<br />
Matrimonio<br />
<br />
El último juicio es a menudo representado como un matrimonio entre el héroe y una reina, o la madre como figura. Esto representa el dominio sobre la vida (representada por el lado femenino), así como la totalidad de lo que pueda ser conocido. Cuando el héroe es una mujer, esto se convierte en una figura masculina.<br />
<br />
Ejemplo: Edipo se casa con su madre y logra ser Rey de Tebas.<br />
<br />
La mujer como tentadora<br />
<br />
Con su conciencia ampliada, el héroe puede fijarse en la desunión entre la verdad y su perspectiva subjetiva, de por sí viciada por la carne. Esto es a menudo representado con repulsión o rechazo de una figura femenina.<br />
<br />
Ejemplo: Beowulf es seducido por la madre de Grendel.<br />
<br />
Expiación con el Padre<br />
<br />
El héroe se reconcilia con los aspectos tiranos y misericordiosos del padre como figura de autoridad para entenderse a sí mismo como figura similar.<br />
<br />
Ejemplo: Van Fanel entiende el por que de las acciones de su hermano mayor Folken, en Escaflowne<br />
<br />
Apoteosis<br />
<br />
El ego del héroe del ego se desintegra en una expansión clave de conciencia. Con bastante frecuencia la idea del héroe de la realidad cambia, puede encontrar una habilidad para hacer cosas nuevas o para ver un distinto punto de vista, lo que permite al héroe a sacrificarse a sí mismo.<br />
<br />
Ejemplo: V descubre que es un ser especial con una misión y escapa del campo Larkhill para comenzar su vendetta.<br />
<br />
El don<br />
<br />
El héroe está ahora listo para obtener lo que él ha perseguido, un objeto o una nueva conciencia de que, una vez que regrese, en principio, beneficiará a la sociedad que ha dejado atrás.<br />
<br />
Ejemplo: Paul Atreides logra hacerse uno con la especia y luego de convertirse en Muhad'dib vuelve a liberar Arrakis<br />
<br />
El Regreso<br />
<br />
Negación del retorno<br />
<br />
Después de haber encontrado la iluminación y gozo en el otro mundo, el héroe puede no querer volver al mundo ordinario para otorgar la bendición a sus pares.<br />
<br />
Ejemplo: En "Las siete espadas", uno de los sabios prefirió quedarse en la montaña en vez de volver a ayudar a los campesinos.<br />
<br />
La huida mágica<br />
<br />
Pûede darse que el héroe tenga que huir para poder volver a su punto de partida.<br />
<br />
Ejemplo: Sasuke debe luchar contra Orochimaru para evitar ser usado en sus planes en vez de cumplir sus propios objetivos.<br />
<br />
Rescate desde la nada<br />
<br />
El héroe puede tener que ser rescatado por las fuerzas del mundo ordinario. Esto puede ser debido a que el héroe se ha negado a volver o porque está impedido de regresar con el don. El héroe pierde su ego.<br />
<br />
Ejemplo: Los reyes Pevensie son atraidos por el ciervo blanco hacia las espesuras del bosque, en donde vuelven a cruzar las puertas del armario.<br />
<br />
El Cruce del Umbral del Regreso<br />
<br />
El héroe regresa al mundo común que debe aceptar como real.<br />
<br />
Ejemplo: Adam Strange vuelve a Rann luego de 52 y debe lidiar con una vida normal.<br />
<br />
Amo de Dos Mundos<br />
<br />
Debido al don o a su experiencia, el héroe ahora puede percibir tanto lo divino como lo humano.<br />
<br />
Ejemplo: Ichigo de Bleach al volver de la Soul Society puede reconocer sin problema los ataques de Hollows.<br />
<br />
Libertad para vivir<br />
<br />
El héroe otorga el don a su prójimo.<br />
<br />
Ejemplo: Batman, luego de entrenar para ser el guardian de Gotham, se dedica a protegerla a toda costa.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La Diecisiete Etapas del Monomito<br />
<br />
<a href="http://www.centralplanet.cl/invision/index.php?/topic/7807-el-monomito-o-el-ciclo-del-heroe/" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://www.centralplanet.cl/invision/index...iclo-del-heroe/</a><br />
Salida (o separación)<br />
<br />
El Llamado a la Aventura<br />
<br />
La aventura comienza cuando el héroe recibe una llamada a la acción, como una amenaza para la paz de la comunidad, o simplemente el héroe se encuentra inesperadamente en la mitad d eun problema. La llamada es a menudo anunciada al héroe por otro personaje que actúa como un "heraldo". El heraldo, muchas veces representado como oscuro y aterrador o mal juzgado por el mundo, puede llamar al héroe a la aventura simplemente por la crisis que significa su aparición.<br />
<br />
Ejemplos clásicos:<br />
-Señor de los Anillos: heroe, Frodo, llamada, devolver el anillo, heraldo, Bilbo<br />
-Ironman: heroe, Tony Stark, llamada, escapar de los terroristas, heraldo, es raptado por los terroristas<br />
-Dragon Ball Z: heroe, Goku, llamada, salvar a la tierra de la amenaza saiyajin, heraldo, Raditz<br />
-Green Lantern: heroe, Hal Jordan, llamada, reemplazar a abin sur en los Corps, heraldo, la muerte de Abin y su legado en el anillo<br />
<br />
Rechazo de la convocatoria<br />
<br />
En algunos relatos, el héroe se niega inicialmente a la llamada a la aventura. Cuando esto sucede, el héroe puede sufrir de alguna manera, y llegado el caso, puede optar por responder, o puede continuar ignorando la llamada.<br />
<br />
Ejemplos clásicos: La mitología está plagada de ejemplos de lo que ocurre con aquellos que niegan la convocatoria por demasiado tiempo o no lo toma en serio. Una ciudad persa se convirtió en piedra junto a sus habitantes por denegar la llamada de Alá. En Beowulf, el rey desconoce su responsabilidad por demasiado tiempo, trayendo desgracia al poblado con Grendel.<br />
<br />
Ayuda sobrenatural<br />
<br />
Después de que el héroe ha aceptado la llamada, se encuentra con una figura de protección (a menudo personas mayores) que proporciona herramientas especiales y el asesoramiento para la aventura por delante, como un amuleto o un arma.<br />
<br />
Ejemplo clásico: En la mitología griega, Ariadna da una pelota de cuerda y una espada a Teseo antes de que entre en el laberinto para enfrentar al Minotauro.<br />
<br />
El cruce del primer umbral<br />
<br />
El héroe debe cruzar el umbral entre el mundo con el que está familiarizado y el que no conoce. A menudo esto implica enfrentarse a un "guardián del umbral", una entidad que trabaja para mantener a todos dentro de los confines de protección del mundo, pero que debe ser encontrada para entrar en la nueva zona de experiencia.<br />
<br />
Renacimiento<br />
<br />
El héroe, más que pasar por un umbral, pasa a una nueva zona por medio de un renacimiento. Aparecer muerto al ser tragado o ser su cuerpo destrozado, el héroe se transforma y pasa a estar listo para la aventura que tenemos por delante. Esto no solo es de forma físoca, ùede ser una destrucción sicologica o espiritual, incluso económica.<br />
<br />
Ejemplo clasico: En la historia de Dionisio, Hera envía a los hambrientos titanes a devorar el infante Dioniso. Los titanes destrozan al niño y consumen su carne. Sin embargo, el corazón de Dionisio se salva de Hestia, la diosa del hogar, lo que permite a Dioniso a renacer como un dios.<br />
<br />
Iniciación<br />
<br />
El Camino de las Pruebas<br />
<br />
Una vez pasado el umbral, el héroe encuentra un paisaje nuevo que parece de ensueño y ambiguas formas fluidas. El héroe tiene ante sí el reto de sobrevivir una sucesión de obstáculos y, al hacerlo, amplía su conciencia. El héroe sobrevive gracias la ayuda sobrenatural o puede descubrir un poder benigno de apoyo a su paso.<br />
<br />
Ejemplo: Hal Jordan se encuentra con el resto de los Corps.<br />
<br />
Matrimonio<br />
<br />
El último juicio es a menudo representado como un matrimonio entre el héroe y una reina, o la madre como figura. Esto representa el dominio sobre la vida (representada por el lado femenino), así como la totalidad de lo que pueda ser conocido. Cuando el héroe es una mujer, esto se convierte en una figura masculina.<br />
<br />
Ejemplo: Edipo se casa con su madre y logra ser Rey de Tebas.<br />
<br />
La mujer como tentadora<br />
<br />
Con su conciencia ampliada, el héroe puede fijarse en la desunión entre la verdad y su perspectiva subjetiva, de por sí viciada por la carne. Esto es a menudo representado con repulsión o rechazo de una figura femenina.<br />
<br />
Ejemplo: Beowulf es seducido por la madre de Grendel.<br />
<br />
Expiación con el Padre<br />
<br />
El héroe se reconcilia con los aspectos tiranos y misericordiosos del padre como figura de autoridad para entenderse a sí mismo como figura similar.<br />
<br />
Ejemplo: Van Fanel entiende el por que de las acciones de su hermano mayor Folken, en Escaflowne<br />
<br />
Apoteosis<br />
<br />
El ego del héroe del ego se desintegra en una expansión clave de conciencia. Con bastante frecuencia la idea del héroe de la realidad cambia, puede encontrar una habilidad para hacer cosas nuevas o para ver un distinto punto de vista, lo que permite al héroe a sacrificarse a sí mismo.<br />
<br />
Ejemplo: V descubre que es un ser especial con una misión y escapa del campo Larkhill para comenzar su vendetta.<br />
<br />
El don<br />
<br />
El héroe está ahora listo para obtener lo que él ha perseguido, un objeto o una nueva conciencia de que, una vez que regrese, en principio, beneficiará a la sociedad que ha dejado atrás.<br />
<br />
Ejemplo: Paul Atreides logra hacerse uno con la especia y luego de convertirse en Muhad'dib vuelve a liberar Arrakis<br />
<br />
El Regreso<br />
<br />
Negación del retorno<br />
<br />
Después de haber encontrado la iluminación y gozo en el otro mundo, el héroe puede no querer volver al mundo ordinario para otorgar la bendición a sus pares.<br />
<br />
Ejemplo: En "Las siete espadas", uno de los sabios prefirió quedarse en la montaña en vez de volver a ayudar a los campesinos.<br />
<br />
La huida mágica<br />
<br />
Pûede darse que el héroe tenga que huir para poder volver a su punto de partida.<br />
<br />
Ejemplo: Sasuke debe luchar contra Orochimaru para evitar ser usado en sus planes en vez de cumplir sus propios objetivos.<br />
<br />
Rescate desde la nada<br />
<br />
El héroe puede tener que ser rescatado por las fuerzas del mundo ordinario. Esto puede ser debido a que el héroe se ha negado a volver o porque está impedido de regresar con el don. El héroe pierde su ego.<br />
<br />
Ejemplo: Los reyes Pevensie son atraidos por el ciervo blanco hacia las espesuras del bosque, en donde vuelven a cruzar las puertas del armario.<br />
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El Cruce del Umbral del Regreso<br />
<br />
El héroe regresa al mundo común que debe aceptar como real.<br />
<br />
Ejemplo: Adam Strange vuelve a Rann luego de 52 y debe lidiar con una vida normal.<br />
<br />
Amo de Dos Mundos<br />
<br />
Debido al don o a su experiencia, el héroe ahora puede percibir tanto lo divino como lo humano.<br />
<br />
Ejemplo: Ichigo de Bleach al volver de la Soul Society puede reconocer sin problema los ataques de Hollows.<br />
<br />
Libertad para vivir<br />
<br />
El héroe otorga el don a su prójimo.<br />
<br />
Ejemplo: Batman, luego de entrenar para ser el guardian de Gotham, se dedica a protegerla a toda costa.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[las tres edades del heroe]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=8038</link>
			<pubDate>Tue, 07 Dec 2010 20:08:05 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://rojointenso.net/mybb/member.php?action=profile&uid=13">Dark Crow</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=8038</guid>
			<description><![CDATA[Las tres edades del Héroe<br />
<a href="http://heroesreales.blogspot.es/" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://heroesreales.blogspot.es/</a><br />
 <br />
<br />
La mediología es una fuente de estudio que introdujo el filósofo y escritor francés Régis Debray, que cuestiona cómo las tecnologías han determinado la visión y el destino mismo de la sociedad. Este cuestionamiento permite encontrar el estado puro de cualquier objeto a analizar, ya que nos lleva  a sus raíces, el contexto y las razones por las que fue creado.<br />
<br />
 <br />
<br />
Debray, divide este recorrido de metamorfosis tecnológico en tres momentos o eras:la primera es la Logosfera, introducida por la invención de la escritura pero  era en la cual cual la palabra, la oralidad,  sigue siendo el principal medio de comunicación y transmisión. La segunda era es la Grafosfera y  nace con la invención de la imprenta y termina alrededor de los años 1960 Y finalmente, la tercera era es la  Videosfera,  y cuestiona como la tecnología audiovisual y del instante ha trasformado la sociedad.<br />
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Teniendo en cuenta que el objeto de estudio es el concepto de Héroe, haré un recorrido mediológico, a través de las tres eras que propone Debray y , así llegar a la  respuesta del por qué el hombre necesita en la actualidad de héroes reales.<br />
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<br />
La logosfera:  el héroe ídolo vs. el héroe icono<br />
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El primer concepto de héroe, es un concepto pagano, que rinde tributo a mortales que por su capacidades y logros sobrehumanos,  que se  creían haber nacido del coito entre un dios o una diosa y un ser humano. Ejemplos de ello son Hércules, Aquiles, Eneas.<br />
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En efecto, los primeros héroes son ídolos,( Ídolo del griego Eidolon es decir imagen. )<br />
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El  Ídolo retrata el periodo pagano anterior o opuesto al Cristianismo. Es un periodo mágico, religioso , donde las imágenes ú objetos, hace referencia a múltiples divinidades sustancialmente visibles, externas, efímeras.  El ídolo es la imagen de un dios que no existe (ver dioses del Olimpo)<br />
<br />
<br />
Durante el periodo de la Grecia Homérica,  el ideal educativo tenía como fin supremo, que los alumnos se  asemejaran lo más posible a los dioses, que en aquel entonces eran seres antropomórficos y con poderes sobrenaturales. Estas creaciones paganas, y modelos sociales eran el resultado de la necesidad de tener un patrón que los motivara y les diera seguridad en el periodo de guerra en el que vivían. Estos dioses o semidioses, eran ejemplo de valentía, fortaleza, coraje, honor  y posteriormente victoria. Siguiendo estas cualidades, se podía alcanzar la inmortalidad, que era un ideal griego por excelencia. Usualmente era un honor morir en combate, para así ser recordado por las sucesivas generaciones (ver Aquiles)<br />
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Por otro lado,  en la Grecia Clásica se desarrolla el concepto del Héroe Espartano, que   es aquel guerrero que a diferencia del Homérico es libre e  independiente, y busca la gloria personal; el Espartano, por su parte, se sacrifica y dispone su vida al servicio de la Patria.<br />
<br />
Otro  ejemplo de Héroe ídolo es aquel que  Carlyle autor de On heroes, hero-worshipand the heroic in history (1841), denominó El Héroe rey( ver emperadores romanos o gobernantes europeos medievales), que son dirigentes que se caracterizan por su sobresaliente la inteligencia y el valor, así como el cultivo del disimulo de intenciones y pasiones, la destreza, el lucimiento y la treta.<br />
<br />
                                     <br />
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Al llegar la Cristiandad, surge el héroe icono, que le rinde culto a Jesús y los creyentes que se sacrifican por mantener vivas sus enseñanzas ( apóstoles, múltiples mártires y cruzados , incluso el mismo Papa y Reyes como Clovis). Y se convierten de inmediato en antagónicos del héroe ídolo ( ver la lucha de los apóstoles contra el imperio romano, la caída misma del imperio en manos de la Cristiandad)<br />
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 <br />
<br />
Y estos apóstoles, mártires y cruzados que paradójicamente defendieron su visión espiritual en una guerra, entran para Carlyle en la categoría de Héroe Sacerdote, es decir aquel con un alma grande capaz de comprender el divino significado de la vida, y cuyo objetivo es hablara cerca de ese significado, contarlo, luchar y trabajar por él con grandeza, eficacia y tenacidad. Éste preside el culto del pueblo, es el vinculo entre el pueblo y Dios.<br />
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 <br />
<br />
 Sin embargo,  el héroe ídolo como el héroe icono, no son tan antagónicos. Los dos conceptos son creaciones que alcanzan la inmortalidad a través del mito. Y al  atravesar la estructura de la construcción mítica, son casi idénticos.<br />
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Ver:<br />
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<br />
<a href="http://heroesreales.blogspot.es/img/Mitodelnacimientodelheroe.doc" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://heroesreales.blogspot.es/img/Mitode...ntodelheroe.doc</a><br />
<br />
 <br />
<br />
<a href="http://heroesreales.blogspot.es/img/JesusyHercules.doc" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://heroesreales.blogspot.es/img/JesusyHercules.doc</a><br />
<br />
 <br />
<br />
<a href="http://heroesreales.blogspot.es/img/StarWars.doc" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://heroesreales.blogspot.es/img/StarWars.doc</a><br />
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La Grafosfera: La era del Héroe Político vs el Superhéroe<br />
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La invención de la imprenta permitió la apertura del conocimiento y con ello el desarrollo de la burguesía. Esta nueva clase social, empieza a cuestionarse los modelos que rigen la sociedad, y con el juicio que la verdad del conocimiento les otorga la critica arduamente, ávida de cambio.<br />
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Un primer ejemplo de ello, es la obra de Miguel de Cervantes El Quijote,que a través de un torpe y anciano burgués que se aventura a volverse caballero, inspirado por la lectura de aventuras caballerescas, desmitifica y cuestiona arduamente los ideales que la era de la Caballería había impuesto.<br />
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La Fe y la credibilidad en Héroes Rey como el Cid, fueron criticadas y puestas en tela de juicio con el humor negro, de una obra aparentemente de aventuras, pero con un cuestionamiento político e ideológico de grandes dimensiones.<br />
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<br />
En una época de tiranía y llena de excesos de las monarquías, surgen idealistas que con ideales llevados a la práctica y a la lucha pretenden crear sociedades utópicas que son la raíz de los actuales  Estado Nación. Carlyle denominó estos idealistas  Gran hombre ya que su visión de mundo supera el ideal  al ponerlo en práctica, cambiando la vida de una sociedad.<br />
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En una época de tiranía y llena de excesos de las monarquías, surgen idealistas que con ideales llevados a la práctica y a la lucha pretenden crear sociedades utópicas que son la raíz de los actuales  Estado Nación. Carlyle denominó estos idealistas  Gran hombre ya que su visión de mundo supera el ideal  al ponerlo en práctica, cambiando la vida de una sociedad.<br />
<br />
 Tanto George Washington, como Simón Bolívar,  Carl Marx ,Stalin , Lenin, Roosvelt, incluso el mismo Hitler son o fueron en algún momento Héroes Políticos.<br />
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Todos ellos explotaron  un soporte característico de su época: Washington y Bolívar se enfrentaron a las monarquías española y británica a través de la escritura, su batalla fue ante todo ideológica. De igual manera, Carl Marx vendió la idea del socialismo a través de la palabra escrita.<br />
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<br />
En un segundo momento, y finalizando la grafosfera,  la palabra escrita se volvió imagen y sonido, a través del cine y la radio. Roosvelt, se convirtió en presidente de los Estados Unidos gracias a sus carismáticos discursos que vendían la idea de prosperidad y el fin de la crisis económica. Por otro lado, Hitler intentó exponer sin éxito sus pensamientos a través de la escritura, con su obra Mein Kampf, y no fue hasta que explotó el arte de la retórica  y la tecnología de la radio que pudo llegar al poder.<br />
<br />
Stalin por otro lado, utilizó las películas nacionalistas para impulsar su idea de cohesión rusa, que finalmente terminaron con la creación de la URSS.<br />
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 El caos, la ansiedad, el conflicto que empapó la década de los años treinta fueron el caldo de cultivo tanto del héroe político como del superhéroe.<br />
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 A diferencia del héroe político, el superhéroe es un personaje puramente de ficción cuyas características superan las del héroe clásico, generalmente por poseer poderes sobrehumanos que le permiten defender  e imponer en la sociedad ideales totalmente utópicos. El superhéroe es tal vez el rechazo al héroe político, que al llegar al poder, se volvió en tirano. En efecto, los superhéroes surgieron de la mano del comic ( al principio como anexos en los periódicos y luego como tiradas independientes, ver DC Comics o Marvel) como evasión a la crisis tanto política, económica y social que atravesaban los Estados Unidos al empezar la década de los años treinta. Personajes como Superman, o el Capitán América fueron ante todo, desde sus inicios, personajes patrióticos, que gracias a sus superpoderes terminaban salvando al mundo de una catástrofe mayor o la hecatombe de su destrucción final.<br />
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Estas aventuras sobrehumanas, hicieron volar la imaginación del colectivo, al vender un modelo, alguien en quien creer, por más irreal que fuera. Tal vez la idea, de la famosa secreta identidad, que le permitía a cada héroe esconderse entre el común, hizo fantasear más  a los lectores, que pudieron llegar a creer  sus superhéroes escondidos en el anonimato podrían estar a la vuelta de la esquina. En efecto, la secreta identidad humanizaba a los superhéroes y  aun despierta la idea en cada uno de nosotros  de que  algún día, podremos  desarrollar superpoderes y salvar al mundo.<br />
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La Videosfera: El Neo-Ídolo vs el Héroe Real<br />
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Con el advenimiento del cine y posteriormente de la televisión, explotó un bombardeo de historias de héroes que posteriormente saturaron al espectador. Estas nuevas tecnologías, pudieron llevar la fantasía concretada en papel o en dibujo, a imágenes en movimiento, música y paisajes idílicos.<br />
<br />
Las fantasías de héroes tenían ya un rostro que no había que imaginar o que incluso superaba nuestras imágenes mentales.  James Bond se podía asociar con Sean Connery o Roger Moore, la Mujer Maravilla con Linda Carter, Kojak con Telly Savalas, Superman con Christopher Reeve, El hombre Increíble con Lou Ferignola lista es interminable.  De esta manera, había surgido, según Carlyle, El héroe actor, y así el Neo-Idolo.<br />
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En efecto, el hecho de ser el héroe, o más precisamente el protagonista de una película o de un programa de televisión, desató toda una idolatría a estos actores. Los personajes que  interpretaban o las enseñanzas que sus películas tenían, quedaban en un segundo plano. Lo verdaderamente importante era que estos actores, que un primer momento fueron personas del común, y que al aparecer en cine o en tv, lograron el sueño de nuestro imaginario colectivo que es ser héroe. Héroes que tenían como recompensa belleza,  fama y fortuna.<br />
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 Por ejemplo, James Dean, a pesar de ser un buen actor, pasó a la inmortalidad por ser un niño bonito y rebelde, que de casualidad también sabía actuar. Tal vez, el fue uno de los primeros ídolos Pop (populares) que impusieron modelos de rebeldía y belleza que la adolescencia intentaba emular. Otro ídolo Pop similar es Marilyn Monroe, que a<br />
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diferencia de Dean no era buena actriz, pero su belleza despampanante cautivó a todos los hombres del mundo que pagaban por ver sus películas por más malas que fueran.<br />
<br />
Tanto Dean como Monroe, tuvieron una muerte trágica en la plenitud de sus carreras, lo cual los inmortalizó y dejó una huella eterna para la posteridad.<br />
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Sin embargo estos Neo-Ídolos no se limitaban al cine o la televisión, también abarcaron la música e incluso la política. Tanto Elvis y Los Beatles , y posteriormente Madonna explotaron el camino abierto que dejó Dean: el público adolescente. Y con su rebeldía y sus visiones de mundo que expresaban a través de la música, impusieron modelos de conducta.<br />
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Finalmente en el campo de la Política, se encuentra John F Kennedy que pasó a la inmortalidad por su carisma más que por sus logros en la política, y finalmente por su  asesinato que lo inmortalizó.   <br />
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La idolatría  se fue convirtiendo cada vez más banal. Nuestro interés se enfocaba más y más  en sus vestidos y las marcas , la dieta, su forma de vida llena de excesos y problemas de drogas, que por alguna absurda  razón, nos cautivaba. En efecto, hoy alabamos la estupidez y el escándalo. Un ejemplo de ello es el voyeurismo que ha desatado la vida personal de neo-ídolos como Paris Hilton, Britney Spears o Lindsay Lohan, que por sí mismas  son personajes vacíos que  tuvieron suerte de tener fortuna y así un poder, un poder que explotan haciéndose visibles a través del escándalo.<br />
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Y son estos modelos vacíos los que han generado hoy en día un rechazo. El público ha empezado a exigir héroes reales,  modelos más limpios  honestos y puros.<br />
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 Es un hecho, que el mundo actual vive en una crisis profunda tanto a nivel económico, social y moral. El  miedo a un conflicto mayor está latente. La muerte está en cada esquina. Y la idea de encontrar alguien que sobreviva al caos del día a día, a los peligros y vicios que la cotidianidad impone nos ha hecho valorar la acción sobrehumana de salir vivos  al llegar a casa.  Por otro lado, en un mundo tan banal y tan egoísta e individualista, las personas que se sacrifican por los demás son efecto, los Héroes reales.<br />
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<br />
Y este nuevo modelo de heroísmo lo podemos encontrar ya sea en la publicidad, la televisión o las series de tv.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Las tres edades del Héroe<br />
<a href="http://heroesreales.blogspot.es/" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://heroesreales.blogspot.es/</a><br />
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La mediología es una fuente de estudio que introdujo el filósofo y escritor francés Régis Debray, que cuestiona cómo las tecnologías han determinado la visión y el destino mismo de la sociedad. Este cuestionamiento permite encontrar el estado puro de cualquier objeto a analizar, ya que nos lleva  a sus raíces, el contexto y las razones por las que fue creado.<br />
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Debray, divide este recorrido de metamorfosis tecnológico en tres momentos o eras:la primera es la Logosfera, introducida por la invención de la escritura pero  era en la cual cual la palabra, la oralidad,  sigue siendo el principal medio de comunicación y transmisión. La segunda era es la Grafosfera y  nace con la invención de la imprenta y termina alrededor de los años 1960 Y finalmente, la tercera era es la  Videosfera,  y cuestiona como la tecnología audiovisual y del instante ha trasformado la sociedad.<br />
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Teniendo en cuenta que el objeto de estudio es el concepto de Héroe, haré un recorrido mediológico, a través de las tres eras que propone Debray y , así llegar a la  respuesta del por qué el hombre necesita en la actualidad de héroes reales.<br />
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La logosfera:  el héroe ídolo vs. el héroe icono<br />
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El primer concepto de héroe, es un concepto pagano, que rinde tributo a mortales que por su capacidades y logros sobrehumanos,  que se  creían haber nacido del coito entre un dios o una diosa y un ser humano. Ejemplos de ello son Hércules, Aquiles, Eneas.<br />
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En efecto, los primeros héroes son ídolos,( Ídolo del griego Eidolon es decir imagen. )<br />
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El  Ídolo retrata el periodo pagano anterior o opuesto al Cristianismo. Es un periodo mágico, religioso , donde las imágenes ú objetos, hace referencia a múltiples divinidades sustancialmente visibles, externas, efímeras.  El ídolo es la imagen de un dios que no existe (ver dioses del Olimpo)<br />
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Durante el periodo de la Grecia Homérica,  el ideal educativo tenía como fin supremo, que los alumnos se  asemejaran lo más posible a los dioses, que en aquel entonces eran seres antropomórficos y con poderes sobrenaturales. Estas creaciones paganas, y modelos sociales eran el resultado de la necesidad de tener un patrón que los motivara y les diera seguridad en el periodo de guerra en el que vivían. Estos dioses o semidioses, eran ejemplo de valentía, fortaleza, coraje, honor  y posteriormente victoria. Siguiendo estas cualidades, se podía alcanzar la inmortalidad, que era un ideal griego por excelencia. Usualmente era un honor morir en combate, para así ser recordado por las sucesivas generaciones (ver Aquiles)<br />
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Por otro lado,  en la Grecia Clásica se desarrolla el concepto del Héroe Espartano, que   es aquel guerrero que a diferencia del Homérico es libre e  independiente, y busca la gloria personal; el Espartano, por su parte, se sacrifica y dispone su vida al servicio de la Patria.<br />
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Otro  ejemplo de Héroe ídolo es aquel que  Carlyle autor de On heroes, hero-worshipand the heroic in history (1841), denominó El Héroe rey( ver emperadores romanos o gobernantes europeos medievales), que son dirigentes que se caracterizan por su sobresaliente la inteligencia y el valor, así como el cultivo del disimulo de intenciones y pasiones, la destreza, el lucimiento y la treta.<br />
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Al llegar la Cristiandad, surge el héroe icono, que le rinde culto a Jesús y los creyentes que se sacrifican por mantener vivas sus enseñanzas ( apóstoles, múltiples mártires y cruzados , incluso el mismo Papa y Reyes como Clovis). Y se convierten de inmediato en antagónicos del héroe ídolo ( ver la lucha de los apóstoles contra el imperio romano, la caída misma del imperio en manos de la Cristiandad)<br />
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Y estos apóstoles, mártires y cruzados que paradójicamente defendieron su visión espiritual en una guerra, entran para Carlyle en la categoría de Héroe Sacerdote, es decir aquel con un alma grande capaz de comprender el divino significado de la vida, y cuyo objetivo es hablara cerca de ese significado, contarlo, luchar y trabajar por él con grandeza, eficacia y tenacidad. Éste preside el culto del pueblo, es el vinculo entre el pueblo y Dios.<br />
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 Sin embargo,  el héroe ídolo como el héroe icono, no son tan antagónicos. Los dos conceptos son creaciones que alcanzan la inmortalidad a través del mito. Y al  atravesar la estructura de la construcción mítica, son casi idénticos.<br />
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Ver:<br />
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<a href="http://heroesreales.blogspot.es/img/Mitodelnacimientodelheroe.doc" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://heroesreales.blogspot.es/img/Mitode...ntodelheroe.doc</a><br />
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<a href="http://heroesreales.blogspot.es/img/JesusyHercules.doc" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://heroesreales.blogspot.es/img/JesusyHercules.doc</a><br />
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<a href="http://heroesreales.blogspot.es/img/StarWars.doc" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://heroesreales.blogspot.es/img/StarWars.doc</a><br />
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La Grafosfera: La era del Héroe Político vs el Superhéroe<br />
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La invención de la imprenta permitió la apertura del conocimiento y con ello el desarrollo de la burguesía. Esta nueva clase social, empieza a cuestionarse los modelos que rigen la sociedad, y con el juicio que la verdad del conocimiento les otorga la critica arduamente, ávida de cambio.<br />
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Un primer ejemplo de ello, es la obra de Miguel de Cervantes El Quijote,que a través de un torpe y anciano burgués que se aventura a volverse caballero, inspirado por la lectura de aventuras caballerescas, desmitifica y cuestiona arduamente los ideales que la era de la Caballería había impuesto.<br />
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La Fe y la credibilidad en Héroes Rey como el Cid, fueron criticadas y puestas en tela de juicio con el humor negro, de una obra aparentemente de aventuras, pero con un cuestionamiento político e ideológico de grandes dimensiones.<br />
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En una época de tiranía y llena de excesos de las monarquías, surgen idealistas que con ideales llevados a la práctica y a la lucha pretenden crear sociedades utópicas que son la raíz de los actuales  Estado Nación. Carlyle denominó estos idealistas  Gran hombre ya que su visión de mundo supera el ideal  al ponerlo en práctica, cambiando la vida de una sociedad.<br />
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En una época de tiranía y llena de excesos de las monarquías, surgen idealistas que con ideales llevados a la práctica y a la lucha pretenden crear sociedades utópicas que son la raíz de los actuales  Estado Nación. Carlyle denominó estos idealistas  Gran hombre ya que su visión de mundo supera el ideal  al ponerlo en práctica, cambiando la vida de una sociedad.<br />
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 Tanto George Washington, como Simón Bolívar,  Carl Marx ,Stalin , Lenin, Roosvelt, incluso el mismo Hitler son o fueron en algún momento Héroes Políticos.<br />
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Todos ellos explotaron  un soporte característico de su época: Washington y Bolívar se enfrentaron a las monarquías española y británica a través de la escritura, su batalla fue ante todo ideológica. De igual manera, Carl Marx vendió la idea del socialismo a través de la palabra escrita.<br />
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En un segundo momento, y finalizando la grafosfera,  la palabra escrita se volvió imagen y sonido, a través del cine y la radio. Roosvelt, se convirtió en presidente de los Estados Unidos gracias a sus carismáticos discursos que vendían la idea de prosperidad y el fin de la crisis económica. Por otro lado, Hitler intentó exponer sin éxito sus pensamientos a través de la escritura, con su obra Mein Kampf, y no fue hasta que explotó el arte de la retórica  y la tecnología de la radio que pudo llegar al poder.<br />
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Stalin por otro lado, utilizó las películas nacionalistas para impulsar su idea de cohesión rusa, que finalmente terminaron con la creación de la URSS.<br />
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 El caos, la ansiedad, el conflicto que empapó la década de los años treinta fueron el caldo de cultivo tanto del héroe político como del superhéroe.<br />
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 A diferencia del héroe político, el superhéroe es un personaje puramente de ficción cuyas características superan las del héroe clásico, generalmente por poseer poderes sobrehumanos que le permiten defender  e imponer en la sociedad ideales totalmente utópicos. El superhéroe es tal vez el rechazo al héroe político, que al llegar al poder, se volvió en tirano. En efecto, los superhéroes surgieron de la mano del comic ( al principio como anexos en los periódicos y luego como tiradas independientes, ver DC Comics o Marvel) como evasión a la crisis tanto política, económica y social que atravesaban los Estados Unidos al empezar la década de los años treinta. Personajes como Superman, o el Capitán América fueron ante todo, desde sus inicios, personajes patrióticos, que gracias a sus superpoderes terminaban salvando al mundo de una catástrofe mayor o la hecatombe de su destrucción final.<br />
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Estas aventuras sobrehumanas, hicieron volar la imaginación del colectivo, al vender un modelo, alguien en quien creer, por más irreal que fuera. Tal vez la idea, de la famosa secreta identidad, que le permitía a cada héroe esconderse entre el común, hizo fantasear más  a los lectores, que pudieron llegar a creer  sus superhéroes escondidos en el anonimato podrían estar a la vuelta de la esquina. En efecto, la secreta identidad humanizaba a los superhéroes y  aun despierta la idea en cada uno de nosotros  de que  algún día, podremos  desarrollar superpoderes y salvar al mundo.<br />
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La Videosfera: El Neo-Ídolo vs el Héroe Real<br />
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Con el advenimiento del cine y posteriormente de la televisión, explotó un bombardeo de historias de héroes que posteriormente saturaron al espectador. Estas nuevas tecnologías, pudieron llevar la fantasía concretada en papel o en dibujo, a imágenes en movimiento, música y paisajes idílicos.<br />
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Las fantasías de héroes tenían ya un rostro que no había que imaginar o que incluso superaba nuestras imágenes mentales.  James Bond se podía asociar con Sean Connery o Roger Moore, la Mujer Maravilla con Linda Carter, Kojak con Telly Savalas, Superman con Christopher Reeve, El hombre Increíble con Lou Ferignola lista es interminable.  De esta manera, había surgido, según Carlyle, El héroe actor, y así el Neo-Idolo.<br />
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En efecto, el hecho de ser el héroe, o más precisamente el protagonista de una película o de un programa de televisión, desató toda una idolatría a estos actores. Los personajes que  interpretaban o las enseñanzas que sus películas tenían, quedaban en un segundo plano. Lo verdaderamente importante era que estos actores, que un primer momento fueron personas del común, y que al aparecer en cine o en tv, lograron el sueño de nuestro imaginario colectivo que es ser héroe. Héroes que tenían como recompensa belleza,  fama y fortuna.<br />
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 Por ejemplo, James Dean, a pesar de ser un buen actor, pasó a la inmortalidad por ser un niño bonito y rebelde, que de casualidad también sabía actuar. Tal vez, el fue uno de los primeros ídolos Pop (populares) que impusieron modelos de rebeldía y belleza que la adolescencia intentaba emular. Otro ídolo Pop similar es Marilyn Monroe, que a<br />
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diferencia de Dean no era buena actriz, pero su belleza despampanante cautivó a todos los hombres del mundo que pagaban por ver sus películas por más malas que fueran.<br />
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Tanto Dean como Monroe, tuvieron una muerte trágica en la plenitud de sus carreras, lo cual los inmortalizó y dejó una huella eterna para la posteridad.<br />
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Sin embargo estos Neo-Ídolos no se limitaban al cine o la televisión, también abarcaron la música e incluso la política. Tanto Elvis y Los Beatles , y posteriormente Madonna explotaron el camino abierto que dejó Dean: el público adolescente. Y con su rebeldía y sus visiones de mundo que expresaban a través de la música, impusieron modelos de conducta.<br />
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Finalmente en el campo de la Política, se encuentra John F Kennedy que pasó a la inmortalidad por su carisma más que por sus logros en la política, y finalmente por su  asesinato que lo inmortalizó.   <br />
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La idolatría  se fue convirtiendo cada vez más banal. Nuestro interés se enfocaba más y más  en sus vestidos y las marcas , la dieta, su forma de vida llena de excesos y problemas de drogas, que por alguna absurda  razón, nos cautivaba. En efecto, hoy alabamos la estupidez y el escándalo. Un ejemplo de ello es el voyeurismo que ha desatado la vida personal de neo-ídolos como Paris Hilton, Britney Spears o Lindsay Lohan, que por sí mismas  son personajes vacíos que  tuvieron suerte de tener fortuna y así un poder, un poder que explotan haciéndose visibles a través del escándalo.<br />
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Y son estos modelos vacíos los que han generado hoy en día un rechazo. El público ha empezado a exigir héroes reales,  modelos más limpios  honestos y puros.<br />
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 Es un hecho, que el mundo actual vive en una crisis profunda tanto a nivel económico, social y moral. El  miedo a un conflicto mayor está latente. La muerte está en cada esquina. Y la idea de encontrar alguien que sobreviva al caos del día a día, a los peligros y vicios que la cotidianidad impone nos ha hecho valorar la acción sobrehumana de salir vivos  al llegar a casa.  Por otro lado, en un mundo tan banal y tan egoísta e individualista, las personas que se sacrifican por los demás son efecto, los Héroes reales.<br />
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Y este nuevo modelo de heroísmo lo podemos encontrar ya sea en la publicidad, la televisión o las series de tv.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Crisis en la imagen del heroe]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=8037</link>
			<pubDate>Tue, 07 Dec 2010 20:05:05 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://rojointenso.net/mybb/member.php?action=profile&uid=13">Dark Crow</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=8037</guid>
			<description><![CDATA[<a href="http://heroesreales.blogspot.es/" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://heroesreales.blogspot.es/</a><br />
<br />
CRISIS DE LA IMAGEN DEL HÉROE<br />
<br />
Un Concepto en constante movimiento<br />
<br />
 <br />
<br />
La palabra  héroe procede del griego, de una raíz que significa «proteger y servir» (que casualmente coincide con el lema del departamento de policía de Los Ángeles).<br />
<br />
 <br />
<br />
Christopher Vogler, en su obra  El viaje del escritor: las estructuras míticas para escritores y guionistas, dramaturgos y novelistas, parte de esta raíz y define al héroe como alguien capaz de sacrificar sus propias necesidades en beneficio de los demás, como un pastor que se sacrifica para proteger y servir a su rebaño. En consecuencia, el significado de la palabra héroe está directamente emparentado con la idea del sacrificio personal.<br />
<br />
 <br />
<br />
Y es este sacrificio y entrega desmedida, los factores que convierten a un héroe en un símbolo. En efecto, los héroes son símbolos del alma en transformación, del viaje lleno de retos y conflictos  que cada persona se enfrenta y  recorre a lo largo de su vida.<br />
<br />
 <br />
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<br />
En efecto, los héroes poseen cualidades con las que todos podemos identificarnos y que bien podemos reconocer en nosotros mismos. Estas características responden a unas motivaciones universales inteligibles para todos: el deseo de ser comprendido y amado, de tener éxito, sobrevivir, ser libre  e incluso el deseo de venganza.<br />
<br />
 <br />
<br />
La historia del hombre, ha demostrado que una persona del común puede alcanzar el status de héroe y vivir inmortalizada en la mente de las personas. Son líderes, patriarcas de grandes naciones o imperios, o protagonistas de nuevos ideales  los que han marcado el paso y el cambio mismo de la historia.   Y de ahí, de esta ruptura, se genera la mitificación de sus acciones. La anécdota se convierte en mito, y sus proezas terminan y atribuidas a poderes sobrenaturales a los de los mortales corrientes.<br />
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<br />
Los héroes son así, modelos de conducta, de superación y de sacrificio personal. Modelos, que en épocas de confusión, guerra o conflicto, sirven de guía a la sociedad y superar sus problemas.<br />
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<br />
Hoy en día, en el apogeo de una civilización de consumo y del instante, el mito del héroe ha pasado de ser  referencia histórica o un  modelo de conducta, para ser más un culto de entretención, enfocado más a la celebridad que lo interpreta o que lo ha creado, que por sus mismas acciones,  proezas  o mensajes plasmados en el papel o en la pantalla grande.<br />
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<br />
Para muchos potenciales espectadores o lectores estos personajes son creaciones  inverosímiles, protagonistas de  películas o comics de ficción y por ende alejados de la realidad. Son seres banales, interpretados por seres aun más artificiales que responden a modelos frustrados narcisistas de belleza y liderazgo del común, el cual vive en su mayoría  en el anonimato.<br />
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<br />
Y es que la verosimilitud de sus aventuras, sumado a un exceso de poderes y a un exceso de personajes, así como  al agotamiento de historias, ha sofocado al espectador. Un espectador que en esta época de confusión social, necesita nuevos modelos y por ende la personificación de nuevos ideales.<br />
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<br />
 En efecto, somos y estamos rodeados de ciudadanos comunes y corrientes cuyas proezas han sido borradas de los anales la historia. En efecto, el mundo actual ha generado el estereotipo de héroe, que no responde a las capacidades ni perfiles que cada uno llevamos dentro. Es así como nuestros actos heroicos pasan a ser narraciones anecdóticas que pronto se olvidan.<br />
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<br />
Sin embargo, recientemente el hombre se ha desprendido de la banalidad que rodea el concepto de héroe. Y así, estos seres olvidados en la penumbra del anonimato, estos verdaderos héroes, pasan a reclamar su reconocido homenaje. La sociedad ha recobrado un interés por la esencia del verdadero héroe, ese personaje  más ligado al concepto de Vogler, el personaje anónimo que pierde su individualismo y se entrega por el bienestar de los demás.<br />
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<br />
 En efecto, desde sus inicios, El concepto de Héroe  ha estado en constante mutación y se ha adaptado a las necesidades y visiones de mundo de cada época. A través de un análisis mediológico, atravesaré por las diferentes dimensiones que el concepto ha tenido a través de las tres edades de la mirada, y así profundizar en la necesidad actual por los Héroes reales.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<a href="http://heroesreales.blogspot.es/" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://heroesreales.blogspot.es/</a><br />
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CRISIS DE LA IMAGEN DEL HÉROE<br />
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Un Concepto en constante movimiento<br />
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La palabra  héroe procede del griego, de una raíz que significa «proteger y servir» (que casualmente coincide con el lema del departamento de policía de Los Ángeles).<br />
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Christopher Vogler, en su obra  El viaje del escritor: las estructuras míticas para escritores y guionistas, dramaturgos y novelistas, parte de esta raíz y define al héroe como alguien capaz de sacrificar sus propias necesidades en beneficio de los demás, como un pastor que se sacrifica para proteger y servir a su rebaño. En consecuencia, el significado de la palabra héroe está directamente emparentado con la idea del sacrificio personal.<br />
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Y es este sacrificio y entrega desmedida, los factores que convierten a un héroe en un símbolo. En efecto, los héroes son símbolos del alma en transformación, del viaje lleno de retos y conflictos  que cada persona se enfrenta y  recorre a lo largo de su vida.<br />
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En efecto, los héroes poseen cualidades con las que todos podemos identificarnos y que bien podemos reconocer en nosotros mismos. Estas características responden a unas motivaciones universales inteligibles para todos: el deseo de ser comprendido y amado, de tener éxito, sobrevivir, ser libre  e incluso el deseo de venganza.<br />
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La historia del hombre, ha demostrado que una persona del común puede alcanzar el status de héroe y vivir inmortalizada en la mente de las personas. Son líderes, patriarcas de grandes naciones o imperios, o protagonistas de nuevos ideales  los que han marcado el paso y el cambio mismo de la historia.   Y de ahí, de esta ruptura, se genera la mitificación de sus acciones. La anécdota se convierte en mito, y sus proezas terminan y atribuidas a poderes sobrenaturales a los de los mortales corrientes.<br />
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Los héroes son así, modelos de conducta, de superación y de sacrificio personal. Modelos, que en épocas de confusión, guerra o conflicto, sirven de guía a la sociedad y superar sus problemas.<br />
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Hoy en día, en el apogeo de una civilización de consumo y del instante, el mito del héroe ha pasado de ser  referencia histórica o un  modelo de conducta, para ser más un culto de entretención, enfocado más a la celebridad que lo interpreta o que lo ha creado, que por sus mismas acciones,  proezas  o mensajes plasmados en el papel o en la pantalla grande.<br />
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Para muchos potenciales espectadores o lectores estos personajes son creaciones  inverosímiles, protagonistas de  películas o comics de ficción y por ende alejados de la realidad. Son seres banales, interpretados por seres aun más artificiales que responden a modelos frustrados narcisistas de belleza y liderazgo del común, el cual vive en su mayoría  en el anonimato.<br />
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Y es que la verosimilitud de sus aventuras, sumado a un exceso de poderes y a un exceso de personajes, así como  al agotamiento de historias, ha sofocado al espectador. Un espectador que en esta época de confusión social, necesita nuevos modelos y por ende la personificación de nuevos ideales.<br />
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 En efecto, somos y estamos rodeados de ciudadanos comunes y corrientes cuyas proezas han sido borradas de los anales la historia. En efecto, el mundo actual ha generado el estereotipo de héroe, que no responde a las capacidades ni perfiles que cada uno llevamos dentro. Es así como nuestros actos heroicos pasan a ser narraciones anecdóticas que pronto se olvidan.<br />
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Sin embargo, recientemente el hombre se ha desprendido de la banalidad que rodea el concepto de héroe. Y así, estos seres olvidados en la penumbra del anonimato, estos verdaderos héroes, pasan a reclamar su reconocido homenaje. La sociedad ha recobrado un interés por la esencia del verdadero héroe, ese personaje  más ligado al concepto de Vogler, el personaje anónimo que pierde su individualismo y se entrega por el bienestar de los demás.<br />
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 En efecto, desde sus inicios, El concepto de Héroe  ha estado en constante mutación y se ha adaptado a las necesidades y visiones de mundo de cada época. A través de un análisis mediológico, atravesaré por las diferentes dimensiones que el concepto ha tenido a través de las tres edades de la mirada, y así profundizar en la necesidad actual por los Héroes reales.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Los ciclos heróicos: las doctrinas de las 4 edades y de la regresión de las castas en Evola]]></title>
			<link>https://rojointenso.net/mybb/showthread.php?tid=7728</link>
			<pubDate>Wed, 21 Apr 2010 20:19:57 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://rojointenso.net/mybb/member.php?action=profile&uid=13">Dark Crow</a>]]></dc:creator>
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			<description><![CDATA[Los ciclos heróicos: las doctrinas de las 4 edades y de la regresión de las castas en Evola<br />
<a href="http://juliusevola.blogia.com/2009/020605-los-ciclos-heroicos-las-doctrinas-de-las-4-edades-y-de-la-regresion-de-las-casta.php" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://juliusevola.blogia.com/2009/020605-...e-las-casta.php</a><br />
      De entre los autores que pueden ser considerados sin reparos como Tradicionalistas  pensamos que es Julius Evola quien mejor ha sabido captar la quintaesencia o el espíritu de muchas de las enseñanzas pilares de esta corriente existencial y de pensamiento. Lo decimos así pues somos del opinar de que muchos de entre los Tradicionalistas nos han legado determinadas doctrinas presentándonoslas de forma un tanto estática y rígida. Penetrar en el espíritu de la letra de la Tradición no lo consideramos como tarea sencilla. Sin duda se hace más asequible si se han llegado a  experimentar y vivenciar algunas de las metas que a corto o a largo plazo expone la Tradición como posibles de conquistar para determinado Hombre con ciertas potencialidades descondicionadoras. Sin duda, también, determinadas cualidades de ciertas personas les facilitan la posibilidad de descubrir qué modos y actitudes son los más propicios para emprender determinadas vías de transformación interior.<br />
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      Pensamos, continuando con estas percepciones nuestras, que la adhesión que Evola -por vocación consustancial a su misma naturaleza- demostró siempre hacia la vía de la acción le facilitó mucho el entender cuáles son los caminos y los métodos idóneos para emprender, con ciertas garantías de éxito, los recorridos que pasan por el descondicionamiento del hombre con respecto a todo aquello que lo mediatiza y por las etapas que pueden llevarlo hacia el Conocimiento de lo Trascendente incondicionado y hacia la identificación ontológica con dicha Trascendencia. <br />
<br />
     Es acción interior lo que se precisa a lo largo de todos estos procesos conocidos con el nombre de Iniciación. El ascesis no es otra cosa que ejercicio interno. La necesaria e imprescindible práctica interior es, en definitiva, acción. Y es por todo esto por lo que la vía más apropiada para completar el arduo y metódico proceso iniciático es aquella conocida como ´vía de la acción´ o vía del guerrero o ´shatriya´.<br />
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     Evola tenía la certeza de que, a pesar de los tiempos por los que se transita, siempre es viable la total Restauración de la Unidad Primordial de la que gozó el Hombre en sus orígenes (durante la Edad de Oro o Satya o Krta-yuga) y de que igualmente es viable el retorno de las agrupaciones humanas e instituciones al orden Tradicional.<br />
<br />
     Resulta, pues, lógico, que nuestro autor defendiera la idea de que la casta guerrera es la más apta para aspirar a estos procesos restauradores.<br />
<br />
     El maestro italiano mostró esa especial y añadida dosis de ´sensibilidad´ y de poder de interpretación que le posibilitaron el no estancarse en una visión rígida de los diferentes textos Sapienciales y Sagrados del mundo de la Tradición cuando éstos nos hablan de la doctrina de Las Cuatro Edades, pues el proceso de decadencia que ésta nos expone no es irreversible ni tal como diversos autores tradicionalistas han entendido- está impregnado de un fatalismo contra el que nada pueda oponer el Hombre. <br />
<br />
     Evola le dio una especial relevancia a la idea de que la involución con respecto a lo espiritual e imperecedero- podía ser frenada e incluso eliminada antes del final de un ciclo cósmico, humanidad o manvantara; esto es, antes del ocaso del kali-yuga. Y sostuvo firme y ocurrentemente esta idea porque creía en la libertad absoluta del Hombre. Porque creía que el Hombre, así en mayúscula, aparte de tener la clara potestad necesaria para conseguir su total transustanciación o metanoia también tenía en sus manos la posibilidad de devolver a sus escindidas y desacralizadas comunidades los atributos y la esencia que siempre fueron propios del Mundo Tradicional. Porque Evola creía, en definitiva, en el Hombre Superior o Absoluto, Señor de sí mismo. <br />
<br />
     Quizás su adhesión e identificación con la vía de la acción se halla en el origen de esta su convicción en la posibilidad restauradora de la sacralidad perdida. La acción abre las puertas a esta posibilidad. O quizás debemos de plantear la direccionalidad de esta causa-efecto en sentido inverso y pensar, así, que pudiera ser que su convencimiento en la viabilidad de esta posibilidad reintegradora de la unidad perdida sea la razón por la que optó por la vía de la acción frente a la vía contemplativa y que dicha elección la ejerciera al convencerse de que ésta era la única vía posible para aspirar al retorno de la Tradición.<br />
<br />
     Parece que el primer planteamiento es el atinado, ya que en su autobibliografía (más que autobiografía) titulada El camino del cinabrio (1) el gran intérprete italiano de la Tradición afirmaba que desde temprana edad la identificación con la acción (junto a su vocación hacia lo Trascendente) constituyó parte de su ecuación personal.  <br />
<br />
      Sin duda es esta tendencia casi, diríamos, innata hacia la vía del shatriya la que le otorga a Evola ese plus que le coloca por encima de la mayoría de autores Tradicionalistas a la hora de mostrar esa clarividencia hacia el convencimiento de que es posible, aun en períodos de máxima involución, recuperar la sacralidad perdida. Nadie como nuestro autor romano creyó en los Ciclos Heroicos.<br />
<br />
      Nadie como el gran Tradicionalista romano defendió el principio de la Libertad del Hombre. El Hombre Reintegrado no es esclavo ante nada. No es esclavo de sí mismo: no es un títere manejado a antojo por sus pasiones, pulsiones, bajos instintos o por sus sentimientos engordados. No está sujeto irremediablemente a sus circunstancias. No se halla determinado ni por presuntas dinámicas históricas (el determinismo característico del historicismo, basado en el materialismo dialéctico, que postula que la historia se hace a sí misma: tesis+antítesis=tesis; o, lo que es lo mismo, igual a cambios históricos) ni se encuentra mediatizado por condicionantes sociales ni por ningún tipo de dios omnipotente que haga y deshaga a antojo sin la posibilidad de que uno pueda trazar su propio rumbo y sin que el ser humano pueda llegar a ser tratado como algo más que una simple criaturilla que no pueda albergar en su seno la semilla de la eternidad sino que tenga que resignarse bovinamente a postrarse devocionalmente antes su creador. El Hombre Superior no se encuentra tampoco cercenado en sus potencialidades por ninguna especie de determinismo ambiental-educativo. Ni tampoco por otros de orden cósmico en la forma de un Destino cuya fatalidad lo tenga irremisiblemente programado de antemano.<br />
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     A este Hombre al que el budismo denominaría El Despertado o El Iluminado se llega, en épocas deletéreas, a través de la ´vía heroica´ que tuvo sus más claras y arquetípicas plasmaciones en los conocidos como Ciclos Heroicos, concretados en algunas de las más conocidas sagas del mundo antiguo y del alto medievo.<br />
<br />
     Para dejar bien diáfana la idea de cuán adversas, desde el punto de vista existencial, eran las etapas del devenir histórico de la humanidad en las cuales irrumpieron algunos de los más ejemplares y patentes Ciclos Heroicos se nos hace más que recomendable recordar cuáles son la esencia y la dinámica de la doctrina Tradicional de las Cuatro Edades y qué estrecha relación guarda ésta con la también doctrina Tradicional de la Regresión de las Castas.<br />
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     Y de esta guisa empezaríamos por recordar cómo en los orígenes de la actual humanidad, ciclo cósmico o manvantara los diferentes textos Tradicionales nos hablan de cómo el Hombre vivía en una Edad de Oro (Hesíodo), Satya-yuga o Krta-yuga (textos sapienciales del hinduismo), en la que la Realidad Trascendente y por ende la Eternidad- le era consustancial. Estos textos nos hablan también de cómo se produjo una primera caída que se tradujo en la pérdida de esa inmortalidad y de cómo algunas personas poseedoras de una especial potencialidad interior y de una firme voluntad pudieron recobrar lo Inmortal e Imperecedero e identificarse ontológicamente con Ello gracias a que supieron despertar la semilla aletargada de lo Absoluto que anida en el interior del hombre. Estas personas esta élite-, como Hombres Superiores que eran, se erigieron en guías y en Luz para los demás y acabaron no sólo por detentar la autoridad espiritual sino asimismo por ejercer la autoridad temporal. Ambos principios, pues, el espiritual y el temporal se hallaron unidos en los mismos representantes, por lo que las actividades humanas se encontraron en todo momento impregnadas por lo Sacro. Así hallamos, pues, a la realeza sacra y a la aristocracia sagrada en la cúspide de la pirámide social en esta segunda etapa tras la primera caída señalada- de la Edad de Oro.<br />
<br />
     Pero, desgraciadamente, acaeció una segunda caída o involución y hubo paralela y emblemáticamente- de abandonarse la morada geográfica de la Edad De Oro. Aquella morada que las diferentes Tradiciones sapienciales sitúan en las inmediaciones y más al norte del círculo polar ártico y a la que le asignan nombres como el de Thule, Hiperbórea, la Isla Blanca o el Monte Meru. Hay textos que nos dicen de que el traslado se hizo hacia una isla-continente situada en medio del océano (...Atlántico) que podría coincidir con la Atlántida de Platón. <br />
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     Esta segunda caída o involución espiritual supuso un mayor alejamiento del hombre con respecto a lo Trascendente y vino aparejada con la separación entre los principios espiritual y temporal y, en consecuencia, entre la autoridad espiritual y la temporal o política. Desaparecieron, pues, la realeza y la aristocracia sacras y de la separación de los atributos espirituales y los temporales aparecieron dos castas autónomas: la sacerdotal (1ª casta) y la regio-aristocrático-guerrera (2ª casta). Ésta aristocrático-guerrera quedó desacralizada y la sacerdotal, a su vez, renunció a la vía activa propia del guerrero y perdió, de esta manera, no sólo la vocación hacia la acción exterior sino también la vocación hacia una acción interna que es la única capaz de hacer factible el acometer cualquier intento de transustanciación interior. Renunció, pues, la casta sacerdotal a la Iniciación y, consecuentemente, a la Visión y Conocimiento de lo Absoluto.<br />
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     La casta sacerdotal o bramánica pasó a ocupar la cima de la pirámide social y el poder político quedó delegado en una casta aristocrático-guerrera desacralizada que quedó subordinada a aquélla. Estamos hablando ya de la Edad de Plata o treta-yuga; hablando, pues, de la 2ª Edad. <br />
<br />
     En la 1ª Edad la de Oro- el metal que la representaba rememoraba al Sol como astro con luz propia, pues luz o espiritualidad propia es lo que había desarrollado en su interior el Hombre Reencontrado propio de aquellas élites o aristocracias sacras que se erigieron en rectoras con respecto al resto de hombres de las comunidades de las que formaban parte..<br />
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     Por contra, ahora, la Edad de Plata reivindica a la plateada Luna que no posee luz propia y cuya luz espiritualidad- tan sólo es un reflejo de la auténtica Luz que emana del Sol. Es por esto por lo que el hombre, al no poder poseer esa Luz en su interior, se tiene que conformar con creer en ella, con tener fe en ella, con erigirse en un mero y pío devoto de la misma. Esto es a lo máximo a lo que, en el terreno espiritual, puede aspirar el bramán o sacerdote y es, al mismo tiempo, a lo que condena al guerrero (o a la aristocracia-guerrera): a que ignore la posibilidad de emprender una acción transmutadora interior y a que, acto seguido, se pliegue a la visión devocional que el sacerdocio tiene de lo divino y le rinda pleitesía a dicho  sacerdote, reconociéndole al mismo tiempo una superior autoridad moral.<br />
<br />
     En el seno de esta Edad de Plata se puede observar cómo con el tiempo se produce un gradual deslizamiento desde este tipo de cosmovisión lunar hacia otra de naturaleza bastante similar como lo es la demétrica o pelásgica también de corte sacerdotal- en la que la Madre Tierra se convierte en el principal objeto de adoración. Se sacraliza, así, a lo que no contiene en su esencia divinidad. Se venera a la Tierra como a una diosa, cayéndose, por tanto, en el panteísmo. Las únicas fuerzas a las que los ritos religiosos intentan hacer operar son aquéllas que recorren las entrañas de la Tierra, son aquéllas de naturaleza ctonia o telúrica que en lugar de ayudar al proceso de descondicionamiento y liberación del hombre lo atan aún más a lo bajo: a lo instintivo, a lo impulsivo, a lo pulsional, a lo sensual, a lo concupiscente, a lo libidinoso,...<br />
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     Y de lo libidinoso, el desenfreno, lo lujurioso y del enseñoramiento del erotismo emergen los llamados cultos afrodisíacos o dionisíacos (2) que suponen una vuelta más de tuerca en estos procesos involutivos propios de la Edad de Plata.<br />
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     Si en la Edad de Oro la diferencia ontológica que existía entre la aristocracia Iniciada y el resto de los miembros de la comunidad obligaba a considerar la existencia de una verdadera jerarquía, ahora en la Edad de Plata la inexistencia, en el seno de ningún grupo social, de seres Superiores o Renacidos a la Esencia divina provoca una tal nivelación interior entre los individuos que se debe hablar de sociedades igualitaristas, y niveladas por lo bajo, en las que ya no impera una auténtica y legítima jerarquía. Ya ha desaparecido la diferencia esencial que existía, en la Edad de Oro, entre aquella minoría compuesta por los que eran capaces de gobernarse a sí mismos (de -utilizando una expresión taoísta- ser ´señores de sí mismos´) y la mayoría de los que eran incapaces de autogobernarse (incapaces de no ser marionetas de sus convulsiones emocionales y de no ser más que hombrecillos limitados por sus mediatizaciones).<br />
<br />
     La Tierra, con la consideración por la cual es investida como madre de sus criaturas los hombres, valorará a éstos como a iguales entre sí, tal como una madre hace con sus hijos. Todos han salido de su seno y todos volverán, tras la muerte, a sus entrañas (3) y por este motivo no existen para ella diferencias sustanciales entre sus vástagos. No hay rangos, categorías ni jerarquías. Se impone, por un motivo más, el carácter homogeneizador y antijerárquico de estos cultos lunares, demétricos y telúricos. La Edad de Plata aplasta las diferencias y convierte al hombre en individuo-átomo indiferenciado.<br />
<br />
     Inmerso en la vorágine de degradación el hombre acabará, incluso, dándole la espalda a todos estos cultos decadentes propios de la Edad de Plata. Cualquier tipo de forma religiosa (lunar, demétrica, telúrica,  afrodisíaca,...), propia de dicha Edad, quedará relegada prácticamente al olvido. La casta sacerdotal perderá todo el peso social que ostentaba y, por esta razón, cualquier atisbo de hegemonía. Así verá cómo deberá postrarse ante una casta regio-guerrera que, tal como acontecía en la Edad de Plata, estaba desprovista de cualquier atributo y aspiración espirituales; se hallaba totalmente desacralizada. Sólo le interesaba el ejercicio del poder y lo ejecutaba por la aplicación de la fuerza y no por ningún tipo de Superioridad ontológica que le otorgara prestigio a los ojos del resto de castas.<br />
<br />
     El hombre avanzaba, así, en su proceso de materialización y embrutecimiento y entraba de pleno ya en la 3ª Edad: la de Bronce o Dwapara-yuga. La doctrina de la Regresión de las Castas nos recuerda cómo ahora es la casta guerrera (la 2ª) y no la sacerdotal (la 1ª) la que se ha encaramado a la cúspide de la pirámide social.<br />
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     El fin de la Edad de Plata se asocia con la inundación y desaparición, bajos las aguas, de la quasi mítica Atlàntica y con la huida de sus supervivientes hacia occidente y hacia oriente. La mitología griega nos habla, de manera más o menos simbólica, de cómo los titanes (como símbolo de la casta guerrera) y otros seres monstruosos se enfrentan a los dioses con el afán de destronarlos. Lo hacen contra las divinidades preponderantes en la anterior Edad de Plata (de corte matriarcal) y también contra las que, relegadas a lo largo de la 2ª Edad, habían sido las hegemónicas en la Edad de Oro (de signo patriarcal y solar). La mitología nórdico-germánica nos explica cómo en esta lid acontece finalmente el Gottedamerung u ´ocaso de los dioses´, puesto que éstos son derrotados por los gigantes y por los monstruos y la fuerza bruta se hace hegemónica.<br />
<br />
     Parece que las dinámicas cósmicas marcan fatal e inexorablemente el destino de los hombres sin que éstos puedan hacer nada para frenar o invertir el proceso de decadencia que tan diáfanamente nos explica la doctrina de las Cuatro Edades y la de la Regresión de las Castas. Parece  que el hombre no sea libre para decidir su destino. Parece que la vía iniciática que conduce a la Gran Liberación hubiese quedado hace mucho extinguida. Parece que ya resultase quimérico cualquier intento de restauración de la Tradición. Pere hete aquí que los diferentes mitos nos narran el cómo unos seres de naturaleza bastante similar a la de los titanes o gigantes (con un progenitor divino y el otro humano) se empeñan en superar su naturaleza perecedera (que tiene su origen en su parte de sangre humana) y en conquistar la inmortalidad. En ello se afanan, en el mito, por medio de todo tipo gestas y pruebas y finalmente conquistan la eternidad y acabarán siendo admitidos en las moradas divinas. Estamos hablando de los héroes de los Ciclos Heroicos de los que con tanta relevancia nos hablan mitologías como la griega (Heracles, Aquiles, Ulises, Perseo,...). Estamos, en definitiva, hablando de cómo miembros de la casta guerrera se enfrentan a su naturaleza materializada y escindida y en un acto prolongado de heroísmo se liberan de sus condicionamientos, cadenas y ataduras y acaban transmutándose en el Hombre Integral y Restaurado. Acaban demostrando cómo en última instancia el hombre puede llegar a erigirse en amo, dueño y señor de su destino. Acaban demostrando cómo el hombre puede llegar a ser un ser auténticamente Libre. Cómo la Libertad puede conquistarse tras una larga, ardua y metódica travesía que conocemos con el nombre de Iniciación. Acaban demostrando cómo el hombre puede superar si en ello se empeña y si posee determinadas aptitudes innatas- cualquier condicionamiento, cualquier determinismo, cualquier fatalismo y cualquier corriente cósmica en contra.<br />
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     Estamos hablando de cómo algunos de estos héroes (casta guerrera) restauran en sus respectivos dominios (Teseo como rey-sacro de Atenas, Ulises como rey-sacro de Ítaca,...) el Orden Tradicional perdido. Y lo consiguen en una época tan poco propicia como esta de la Edad de Bronce en estado ya muy avanzado. El guerrero se ha, pues, sacralizado y ha vuelto a unificar en su persona los principios sacro y político. La Autoridad espiritual y la temporal son ejercidas por la misma persona y por la misma élite, tal como sucedía en la Edad de Oro. Este guerrero se ha reconvertido en realeza sacra y en aristocracia sagrada y se ha, así, posicionado por encima y fuera del sistema de castas. <br />
<br />
    Sin duda estos Ciclos Heroicos que han hecho posible restaurar la Tradición han tenido como sus hacedores y triunfantes protagonistas a los guerreros porque éstos son los que llevan intrínsecamente asociada la ´vía de la acción´. Y ésta puede revestirse de una vertiente externa (combate material, lucha territorial o lid física) y/o también si así algunos se lo proponen firmemente- de una vertiente interna que es la que les puede conducir a la Gnosis del Principio Supremo que se halla en el origen del mundo manifestado y es, asimismo, la que les puede, paralelamente, hacer viable su Identificación, en el plano del ser, con dicho Principio Eterno.<br />
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     Sólo la casta guerrera podía protagonizar este logro y esta Restauración,  pues la casta sacerdotal únicamente conoce de la pasiva ´vía de la contemplación´ y, obviamente, a través de ésta se hacen inviables los procesos internos palingenésicos o transustanciadores.  <br />
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     Desgraciadamente estos Ciclos Heroicos no pudieron prolongar ad aeternum el tipo de Espiritualidad Solar propio de la Tradición y, por ello,  sistemas políticos como los que Platón denominó ´tiranías´ supusieron el retorno hegemónico de las castas guerreras desacralizadas. <br />
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      La caída existencial  no daba tregua, hasta el punto de darse por sellada  la Edad de Bronce y por iniciada la 4ª Edad: La Edad de Hierro, Kali-yuga o para la mitología nórdica- Edad del Lobo. <br />
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     Aunque el sino de la Edad de Hierro fuera el de la hegemonía social y política de las castas 3ª (viaishas o comerciantes) y 4ª (sudras o mano de obra), antes de que esto aconteciera a raíz, básicamente, de los hechos subversivos propios de la Revolución Francesa, sucederá que el resto de Edades (de Oro, Plata y Bronce) ya finiquitadas se irán manifestando en forma de subedades como si de recreaciones de aquéllas se tratase. Esto siempre había acontecido de similar manera en el transcurso de cada Edad: la/s anterior/es periclitada/s reaparecía/n como reflujo de lo que fue y se perdió.<br />
<br />
     Es por ello por lo que antes de que la burguesía (3ª casta) y el proletariado (4ª casta) se encaramen al poder el kali-yuga verá cómo diversos Ciclos Heroicos reverberarán, o intentarán reverberar, las esencias de la Edad de Oro. Esto sucede en la Antigua Roma durante el período republicano, en el que la dirigencia senato-patricial es la que ostenta, en muchos de sus miembros, los cargos que los habilitan para oficiar los ritos operativos correspondientes a las principales deidades. Se trata, además, de gente que ha sido iniciada en los misterios de esas divinidades. Y de gente que había pasado anteriormente por la milicia. Por ello esta élite o aristocracia guerrera unifica las funciones y/o autoridades espiritual y político-temporal, tal como fue propio de la Edad de Oro.<br />
<br />
     En los prolegómenos del período imperial romano hallamos a un Julio César que también responde a estos mismos patrones, pues no hay que olvidar sus funciones como flamen dialis u oficiante de Júpiter. Y ya durante la etapa del Imperio emperadores como Octavio Augusto, Tiberio, Marco Aurelio o Juliano han recibido la iniciación en ritos y misterios diversos: de Eleusis, de Mitra,...<br />
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     Pero no sólo en la Antigua Roma sino que también posteriormente otros Ciclos Heroicos irrumpen a lo largo de esta deletérea Edad de Hierro con el firme propósito de revertir los procesos de involución. El Ciclo del Grial se erige en hilo conductor de varios de estos Ciclos Heroicos, como lo son el de la saga artúrica o, ya en pleno Medievo, el del Sacro Imperio Romano Germánico (4). Diversas órdenes aúnan lo guerrero y lo espiritual y muchos de sus miembros practican ritos iniciáticos que transmutan sus naturalezas internas. Como paradigma de estas órdenes se halla la del Temple. Igualmente algunas de estas órdenes acaban, significativamente, convirtiéndose en la médula vertebradora de un Sacro Imperio Romano Germánico en el que el Emperador también se reviste de la máxima autoridad espiritual en el seno de la Cristiandad y por encima de la misma Iglesia. (5). <br />
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     Como señalamos párrafos más arriba éstos que unen en sus personas lo espiritual (de forma operativa y no devocional) y lo político-militar-temporal se hallan por encima, y afuera, del sistema de castas.<br />
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     Nuevas demostraciones han sido éstas de que el hombre puede hacer valer su libertad ante cualquier contrariedad y determinismo siempre que sea capaz de superar su condición meramente humana para convertirse en un ´más que hombre´.<br />
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     Pero como no había de ser de otra manera en un período tan descendente de la humanidad, el kali-yuga asiste a cómo tras estos períodos heroico-solares se suceden otros en los que la 1ª casta sacerdotal- escala a la cúspide de la pirámide social.<br />
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     En tal orden de cosas asistimos, durante la Roma Imperial, a la asunción del cristianismo como religión oficial del Estado. Ello sucede con Teodosio ´el Grande´. La figura del emperador ya no se reviste de dignidad divina; entre otros motivos porque ya no la encarnan Hombres Superiores y transfigurados a través de determinadas prácticas y ritos iniciáticos, sino que se trata tan sólo de simples humanos que reconocen en la Iglesia una superior autoridad moral. Así pues, la casta sacerdotal vuelve a hacerse hegemónica.<br />
<br />
     Y también volverá a hacerse hegemónica cuando bien avanzada la Edad Media el güelfismo que se organiza entorno a los Estados Pontificios derrote al gibelinismo que se articula alrededor del Sacro Imperio Romano Germánico. La victoria de los que propugnan la superior autoridad espiritual de la Iglesia sobre aquéllos que defienden la de la figura del Emperador significará la victoria de los bramanes sobre el principio regio-aristocrático-sacro.<br />
<br />
     La Edad de Hierro contempla asimismo cómo también la 2ª casta la guerrera- se encarama, en determinados períodos, a lo más alto del entramado político-social. Ciertos emperadores romanos son buen ejemplo de ello, ya que provienen de las legiones e imponen su poder por la fuerza, además de carecer de dignidad sacral. Sus mandatos coinciden con períodos más o menos convulsos de la historia de Roma en los que los viejos ritos forman parte del recuerdo o, cuanto menos, se han vaciado de contenido y de operatividad.<br />
<br />
     Esta casta shatriya también es la que dirige sus respectivos Estados en el período en el que las llamadas ciencias históricas han definido como ´edad moderna´ y que se sitúa, cronológicamente, entre la ´edad media´ y la ´edad contemporánea´. Es la época de las monarquías autoritarias y de las absolutistas, en las que los reyes se suelen apoyar, las más de las veces, en una nobleza de origen guerrero que al igual que ellos no conoce de vías interiores que conduzcan al Despertar.<br />
<br />
     Napoleón Bonoparte podría, muy bien, ser considerado como un paradigma altamente significativo de la transición entre el dominio sociopolítico que hasta el final de la ´época moderna´ venía ejerciendo la 2ª casta  (la guerrera) y el que desde el inicio de la ´época contemporánea´ empezará a monopolizar la 3ª casta: la de los mercaderes o viaishas. En Napoleón Bonaparte vemos al miembro de la casta guerrera (su padre pertenecía a la nobleza corsa) que actúa movido por la ideología del liberalismo triunfante gracias a la Revolución Francesa y que no es otra que la propia de la casta de los mercaderes; esto es, de la burguesía que ve en el liberalismo económico la posibilidad de dar rienda suelta a sus aspiraciones comerciales y/o económicas.<br />
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     A partir de entonces y a lo largo de esta ´edad contemporánea´ la 3ª casta se adueñará del poder, salvo en  los períodos en los que la 4ª casta (sudras) la de la ´mano de obra´- dirija (por lo menos aparentemente) los regímenes políticos comunistas e imponga el llamado Cuarto Estado. Bien es cierto que, tras la caída del comunismo en la Europa Oriental a fines de la década de los ´80 del siglo pasado, hay quien ha considerado, acertadamente, que el clásico mundo del liberal-capitalismo burgués (Tercer Estado impuesto por la 3ª casta) ha sido sustituido por un tipo de vida aún más colectivista, gregaria, amorfa, uniformizada y desarraigada que la impuesta por el marxismo y en la que ya cualquier referente ideológico ha sido enterrado. El único impulso, y referente, que actúa es el económico y las actividades que, avasalladoramente, se imponen son la producción y el consumo desaforados. Mundo sin referentes al igual que sucedía, en la India Tradicional, con aquellos individuos que se hallaban fuera y por debajo del sistema de castas (los ´sin casta´ o parias) y que le habían dado la espalda a cualquier norma formadora y a cualquier tipo de raigambre: los ´sin tradición´ y ´sin linaje´. Individuos que por sus disolventes o deshonrosas conductas habían sido expulsados de sus respectivas castas: ´los desterrados´. Evola predijo de manera magistral este devenir y al tipo de sociedad que del mismo se derivara la definió como la de la hegemonía del Quinto Estado; y que, sin duda, corresponde al actual modelo planetario de globalización y de homogeneización alienante y desenraizadora. <br />
<br />
     Pero en medio de tantos procesos disolventes y de tanta corriente en contra ¡¿quién nos dice que no sea todavía posible que algunos hombres consigan mantenerse en pie entre las ruinas, alcancen una Superior dignidad interior e inauguren un nuevo Ciclo Heroico?!<br />
                               ........................................................<br />
<br />
(1) De esta obra existe publicación en castellano a cargo de Ediciones Heracles y que data de 1.998.                       <br />
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(2) Para este tipo de etapas en las que lo afrodítico o dionisíaco irrumpe con especial ímpetu (tal como sucede en la actual era crepuscular de la Edad de Hierro) Evola planteó la posibilidad de que aquellos hombres diferenciados que quisiesen alcanzar elevadas cotas de perfección interna pudiesen servirse de variados tipos de sustancias (alcohol, drogas,...) o de la fuerza del eros -que resultarían corrosivos para el hombre común- para superar el estado de conciencia ordinario y adentrarse en otros estados de conciencia superiores. (Estas ideas las desarrollamos en su día en un escrito que llevaba por título Cabalgar el tigre y que pretendía resumir los puntos esenciales desarrollados en el magnífico libro de idéntico título escrito por Evola y del que hay diversas ediciones en lengua castellana: la una de Nuevo Arte Thor y la otra de Ediciones Heracles.)<br />
<br />
(3) De ahí que en la Edad de Plata se inhumen o entierren los cadáveres como signo del retorno a la Madre Tierra de sus hijos, mientras que, por contra, en la Edad de Oro los cadáveres eran incinerados para al desintegrarse el cuerpo entre las llamas- facilitar el ascenso hacia el Sol      (como símbolo de lo Alto) del alma Superior o alma Espiritualizada.   <br />
<br />
(4) Se puede consultar nuestro trabajo El Imperium a la luz de la Tradición para completar lo que se ha venido explicando en torno a ciertos períodos e instituciones de la Antigua Roma y del Medievo.    <br />
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(5) Es de destacar cómo en los períodos del Medioevo en los que la autoridad espiritual del Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico fue reconocida por encima de la del Papa, el Emperador incluso designaba a obispos y abades y los investía con los signos de sus respectivas dignidades: cruz, báculo y anillo. Tampoco está de más recordar que todo Papa que acababa de ser elegido como tal debía, antes de ser consagrado, jurar fidelidad al Emperador. Además, en el hecho de que el Papa ungiese y coronase al Emperador se hallaba un reconocimiento implícito de la superior autoridad no sólo política sino también Espiritual de éste. Hubo emperadores que retrasaron en años su unción y coronación por parte del Papa por no considerar relevante la intervención papal en el reconocimiento de sus dignidades imperiales.<br />
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©  EDUARD ALCÁNTARA - SEPTENTRIONIS  LUX<br />
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06/02/2009 09:46 Autor: juliusevola. #. Tema: Artículos sobre Evola.<br />
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			<content:encoded><![CDATA[Los ciclos heróicos: las doctrinas de las 4 edades y de la regresión de las castas en Evola<br />
<a href="http://juliusevola.blogia.com/2009/020605-los-ciclos-heroicos-las-doctrinas-de-las-4-edades-y-de-la-regresion-de-las-casta.php" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://juliusevola.blogia.com/2009/020605-...e-las-casta.php</a><br />
      De entre los autores que pueden ser considerados sin reparos como Tradicionalistas  pensamos que es Julius Evola quien mejor ha sabido captar la quintaesencia o el espíritu de muchas de las enseñanzas pilares de esta corriente existencial y de pensamiento. Lo decimos así pues somos del opinar de que muchos de entre los Tradicionalistas nos han legado determinadas doctrinas presentándonoslas de forma un tanto estática y rígida. Penetrar en el espíritu de la letra de la Tradición no lo consideramos como tarea sencilla. Sin duda se hace más asequible si se han llegado a  experimentar y vivenciar algunas de las metas que a corto o a largo plazo expone la Tradición como posibles de conquistar para determinado Hombre con ciertas potencialidades descondicionadoras. Sin duda, también, determinadas cualidades de ciertas personas les facilitan la posibilidad de descubrir qué modos y actitudes son los más propicios para emprender determinadas vías de transformación interior.<br />
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      Pensamos, continuando con estas percepciones nuestras, que la adhesión que Evola -por vocación consustancial a su misma naturaleza- demostró siempre hacia la vía de la acción le facilitó mucho el entender cuáles son los caminos y los métodos idóneos para emprender, con ciertas garantías de éxito, los recorridos que pasan por el descondicionamiento del hombre con respecto a todo aquello que lo mediatiza y por las etapas que pueden llevarlo hacia el Conocimiento de lo Trascendente incondicionado y hacia la identificación ontológica con dicha Trascendencia. <br />
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     Es acción interior lo que se precisa a lo largo de todos estos procesos conocidos con el nombre de Iniciación. El ascesis no es otra cosa que ejercicio interno. La necesaria e imprescindible práctica interior es, en definitiva, acción. Y es por todo esto por lo que la vía más apropiada para completar el arduo y metódico proceso iniciático es aquella conocida como ´vía de la acción´ o vía del guerrero o ´shatriya´.<br />
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     Evola tenía la certeza de que, a pesar de los tiempos por los que se transita, siempre es viable la total Restauración de la Unidad Primordial de la que gozó el Hombre en sus orígenes (durante la Edad de Oro o Satya o Krta-yuga) y de que igualmente es viable el retorno de las agrupaciones humanas e instituciones al orden Tradicional.<br />
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     Resulta, pues, lógico, que nuestro autor defendiera la idea de que la casta guerrera es la más apta para aspirar a estos procesos restauradores.<br />
<br />
     El maestro italiano mostró esa especial y añadida dosis de ´sensibilidad´ y de poder de interpretación que le posibilitaron el no estancarse en una visión rígida de los diferentes textos Sapienciales y Sagrados del mundo de la Tradición cuando éstos nos hablan de la doctrina de Las Cuatro Edades, pues el proceso de decadencia que ésta nos expone no es irreversible ni tal como diversos autores tradicionalistas han entendido- está impregnado de un fatalismo contra el que nada pueda oponer el Hombre. <br />
<br />
     Evola le dio una especial relevancia a la idea de que la involución con respecto a lo espiritual e imperecedero- podía ser frenada e incluso eliminada antes del final de un ciclo cósmico, humanidad o manvantara; esto es, antes del ocaso del kali-yuga. Y sostuvo firme y ocurrentemente esta idea porque creía en la libertad absoluta del Hombre. Porque creía que el Hombre, así en mayúscula, aparte de tener la clara potestad necesaria para conseguir su total transustanciación o metanoia también tenía en sus manos la posibilidad de devolver a sus escindidas y desacralizadas comunidades los atributos y la esencia que siempre fueron propios del Mundo Tradicional. Porque Evola creía, en definitiva, en el Hombre Superior o Absoluto, Señor de sí mismo. <br />
<br />
     Quizás su adhesión e identificación con la vía de la acción se halla en el origen de esta su convicción en la posibilidad restauradora de la sacralidad perdida. La acción abre las puertas a esta posibilidad. O quizás debemos de plantear la direccionalidad de esta causa-efecto en sentido inverso y pensar, así, que pudiera ser que su convencimiento en la viabilidad de esta posibilidad reintegradora de la unidad perdida sea la razón por la que optó por la vía de la acción frente a la vía contemplativa y que dicha elección la ejerciera al convencerse de que ésta era la única vía posible para aspirar al retorno de la Tradición.<br />
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     Parece que el primer planteamiento es el atinado, ya que en su autobibliografía (más que autobiografía) titulada El camino del cinabrio (1) el gran intérprete italiano de la Tradición afirmaba que desde temprana edad la identificación con la acción (junto a su vocación hacia lo Trascendente) constituyó parte de su ecuación personal.  <br />
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      Sin duda es esta tendencia casi, diríamos, innata hacia la vía del shatriya la que le otorga a Evola ese plus que le coloca por encima de la mayoría de autores Tradicionalistas a la hora de mostrar esa clarividencia hacia el convencimiento de que es posible, aun en períodos de máxima involución, recuperar la sacralidad perdida. Nadie como nuestro autor romano creyó en los Ciclos Heroicos.<br />
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      Nadie como el gran Tradicionalista romano defendió el principio de la Libertad del Hombre. El Hombre Reintegrado no es esclavo ante nada. No es esclavo de sí mismo: no es un títere manejado a antojo por sus pasiones, pulsiones, bajos instintos o por sus sentimientos engordados. No está sujeto irremediablemente a sus circunstancias. No se halla determinado ni por presuntas dinámicas históricas (el determinismo característico del historicismo, basado en el materialismo dialéctico, que postula que la historia se hace a sí misma: tesis+antítesis=tesis; o, lo que es lo mismo, igual a cambios históricos) ni se encuentra mediatizado por condicionantes sociales ni por ningún tipo de dios omnipotente que haga y deshaga a antojo sin la posibilidad de que uno pueda trazar su propio rumbo y sin que el ser humano pueda llegar a ser tratado como algo más que una simple criaturilla que no pueda albergar en su seno la semilla de la eternidad sino que tenga que resignarse bovinamente a postrarse devocionalmente antes su creador. El Hombre Superior no se encuentra tampoco cercenado en sus potencialidades por ninguna especie de determinismo ambiental-educativo. Ni tampoco por otros de orden cósmico en la forma de un Destino cuya fatalidad lo tenga irremisiblemente programado de antemano.<br />
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     A este Hombre al que el budismo denominaría El Despertado o El Iluminado se llega, en épocas deletéreas, a través de la ´vía heroica´ que tuvo sus más claras y arquetípicas plasmaciones en los conocidos como Ciclos Heroicos, concretados en algunas de las más conocidas sagas del mundo antiguo y del alto medievo.<br />
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     Para dejar bien diáfana la idea de cuán adversas, desde el punto de vista existencial, eran las etapas del devenir histórico de la humanidad en las cuales irrumpieron algunos de los más ejemplares y patentes Ciclos Heroicos se nos hace más que recomendable recordar cuáles son la esencia y la dinámica de la doctrina Tradicional de las Cuatro Edades y qué estrecha relación guarda ésta con la también doctrina Tradicional de la Regresión de las Castas.<br />
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     Y de esta guisa empezaríamos por recordar cómo en los orígenes de la actual humanidad, ciclo cósmico o manvantara los diferentes textos Tradicionales nos hablan de cómo el Hombre vivía en una Edad de Oro (Hesíodo), Satya-yuga o Krta-yuga (textos sapienciales del hinduismo), en la que la Realidad Trascendente y por ende la Eternidad- le era consustancial. Estos textos nos hablan también de cómo se produjo una primera caída que se tradujo en la pérdida de esa inmortalidad y de cómo algunas personas poseedoras de una especial potencialidad interior y de una firme voluntad pudieron recobrar lo Inmortal e Imperecedero e identificarse ontológicamente con Ello gracias a que supieron despertar la semilla aletargada de lo Absoluto que anida en el interior del hombre. Estas personas esta élite-, como Hombres Superiores que eran, se erigieron en guías y en Luz para los demás y acabaron no sólo por detentar la autoridad espiritual sino asimismo por ejercer la autoridad temporal. Ambos principios, pues, el espiritual y el temporal se hallaron unidos en los mismos representantes, por lo que las actividades humanas se encontraron en todo momento impregnadas por lo Sacro. Así hallamos, pues, a la realeza sacra y a la aristocracia sagrada en la cúspide de la pirámide social en esta segunda etapa tras la primera caída señalada- de la Edad de Oro.<br />
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     Pero, desgraciadamente, acaeció una segunda caída o involución y hubo paralela y emblemáticamente- de abandonarse la morada geográfica de la Edad De Oro. Aquella morada que las diferentes Tradiciones sapienciales sitúan en las inmediaciones y más al norte del círculo polar ártico y a la que le asignan nombres como el de Thule, Hiperbórea, la Isla Blanca o el Monte Meru. Hay textos que nos dicen de que el traslado se hizo hacia una isla-continente situada en medio del océano (...Atlántico) que podría coincidir con la Atlántida de Platón. <br />
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     Esta segunda caída o involución espiritual supuso un mayor alejamiento del hombre con respecto a lo Trascendente y vino aparejada con la separación entre los principios espiritual y temporal y, en consecuencia, entre la autoridad espiritual y la temporal o política. Desaparecieron, pues, la realeza y la aristocracia sacras y de la separación de los atributos espirituales y los temporales aparecieron dos castas autónomas: la sacerdotal (1ª casta) y la regio-aristocrático-guerrera (2ª casta). Ésta aristocrático-guerrera quedó desacralizada y la sacerdotal, a su vez, renunció a la vía activa propia del guerrero y perdió, de esta manera, no sólo la vocación hacia la acción exterior sino también la vocación hacia una acción interna que es la única capaz de hacer factible el acometer cualquier intento de transustanciación interior. Renunció, pues, la casta sacerdotal a la Iniciación y, consecuentemente, a la Visión y Conocimiento de lo Absoluto.<br />
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     La casta sacerdotal o bramánica pasó a ocupar la cima de la pirámide social y el poder político quedó delegado en una casta aristocrático-guerrera desacralizada que quedó subordinada a aquélla. Estamos hablando ya de la Edad de Plata o treta-yuga; hablando, pues, de la 2ª Edad. <br />
<br />
     En la 1ª Edad la de Oro- el metal que la representaba rememoraba al Sol como astro con luz propia, pues luz o espiritualidad propia es lo que había desarrollado en su interior el Hombre Reencontrado propio de aquellas élites o aristocracias sacras que se erigieron en rectoras con respecto al resto de hombres de las comunidades de las que formaban parte..<br />
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     Por contra, ahora, la Edad de Plata reivindica a la plateada Luna que no posee luz propia y cuya luz espiritualidad- tan sólo es un reflejo de la auténtica Luz que emana del Sol. Es por esto por lo que el hombre, al no poder poseer esa Luz en su interior, se tiene que conformar con creer en ella, con tener fe en ella, con erigirse en un mero y pío devoto de la misma. Esto es a lo máximo a lo que, en el terreno espiritual, puede aspirar el bramán o sacerdote y es, al mismo tiempo, a lo que condena al guerrero (o a la aristocracia-guerrera): a que ignore la posibilidad de emprender una acción transmutadora interior y a que, acto seguido, se pliegue a la visión devocional que el sacerdocio tiene de lo divino y le rinda pleitesía a dicho  sacerdote, reconociéndole al mismo tiempo una superior autoridad moral.<br />
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     En el seno de esta Edad de Plata se puede observar cómo con el tiempo se produce un gradual deslizamiento desde este tipo de cosmovisión lunar hacia otra de naturaleza bastante similar como lo es la demétrica o pelásgica también de corte sacerdotal- en la que la Madre Tierra se convierte en el principal objeto de adoración. Se sacraliza, así, a lo que no contiene en su esencia divinidad. Se venera a la Tierra como a una diosa, cayéndose, por tanto, en el panteísmo. Las únicas fuerzas a las que los ritos religiosos intentan hacer operar son aquéllas que recorren las entrañas de la Tierra, son aquéllas de naturaleza ctonia o telúrica que en lugar de ayudar al proceso de descondicionamiento y liberación del hombre lo atan aún más a lo bajo: a lo instintivo, a lo impulsivo, a lo pulsional, a lo sensual, a lo concupiscente, a lo libidinoso,...<br />
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     Y de lo libidinoso, el desenfreno, lo lujurioso y del enseñoramiento del erotismo emergen los llamados cultos afrodisíacos o dionisíacos (2) que suponen una vuelta más de tuerca en estos procesos involutivos propios de la Edad de Plata.<br />
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     Si en la Edad de Oro la diferencia ontológica que existía entre la aristocracia Iniciada y el resto de los miembros de la comunidad obligaba a considerar la existencia de una verdadera jerarquía, ahora en la Edad de Plata la inexistencia, en el seno de ningún grupo social, de seres Superiores o Renacidos a la Esencia divina provoca una tal nivelación interior entre los individuos que se debe hablar de sociedades igualitaristas, y niveladas por lo bajo, en las que ya no impera una auténtica y legítima jerarquía. Ya ha desaparecido la diferencia esencial que existía, en la Edad de Oro, entre aquella minoría compuesta por los que eran capaces de gobernarse a sí mismos (de -utilizando una expresión taoísta- ser ´señores de sí mismos´) y la mayoría de los que eran incapaces de autogobernarse (incapaces de no ser marionetas de sus convulsiones emocionales y de no ser más que hombrecillos limitados por sus mediatizaciones).<br />
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     La Tierra, con la consideración por la cual es investida como madre de sus criaturas los hombres, valorará a éstos como a iguales entre sí, tal como una madre hace con sus hijos. Todos han salido de su seno y todos volverán, tras la muerte, a sus entrañas (3) y por este motivo no existen para ella diferencias sustanciales entre sus vástagos. No hay rangos, categorías ni jerarquías. Se impone, por un motivo más, el carácter homogeneizador y antijerárquico de estos cultos lunares, demétricos y telúricos. La Edad de Plata aplasta las diferencias y convierte al hombre en individuo-átomo indiferenciado.<br />
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     Inmerso en la vorágine de degradación el hombre acabará, incluso, dándole la espalda a todos estos cultos decadentes propios de la Edad de Plata. Cualquier tipo de forma religiosa (lunar, demétrica, telúrica,  afrodisíaca,...), propia de dicha Edad, quedará relegada prácticamente al olvido. La casta sacerdotal perderá todo el peso social que ostentaba y, por esta razón, cualquier atisbo de hegemonía. Así verá cómo deberá postrarse ante una casta regio-guerrera que, tal como acontecía en la Edad de Plata, estaba desprovista de cualquier atributo y aspiración espirituales; se hallaba totalmente desacralizada. Sólo le interesaba el ejercicio del poder y lo ejecutaba por la aplicación de la fuerza y no por ningún tipo de Superioridad ontológica que le otorgara prestigio a los ojos del resto de castas.<br />
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     El hombre avanzaba, así, en su proceso de materialización y embrutecimiento y entraba de pleno ya en la 3ª Edad: la de Bronce o Dwapara-yuga. La doctrina de la Regresión de las Castas nos recuerda cómo ahora es la casta guerrera (la 2ª) y no la sacerdotal (la 1ª) la que se ha encaramado a la cúspide de la pirámide social.<br />
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     El fin de la Edad de Plata se asocia con la inundación y desaparición, bajos las aguas, de la quasi mítica Atlàntica y con la huida de sus supervivientes hacia occidente y hacia oriente. La mitología griega nos habla, de manera más o menos simbólica, de cómo los titanes (como símbolo de la casta guerrera) y otros seres monstruosos se enfrentan a los dioses con el afán de destronarlos. Lo hacen contra las divinidades preponderantes en la anterior Edad de Plata (de corte matriarcal) y también contra las que, relegadas a lo largo de la 2ª Edad, habían sido las hegemónicas en la Edad de Oro (de signo patriarcal y solar). La mitología nórdico-germánica nos explica cómo en esta lid acontece finalmente el Gottedamerung u ´ocaso de los dioses´, puesto que éstos son derrotados por los gigantes y por los monstruos y la fuerza bruta se hace hegemónica.<br />
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     Parece que las dinámicas cósmicas marcan fatal e inexorablemente el destino de los hombres sin que éstos puedan hacer nada para frenar o invertir el proceso de decadencia que tan diáfanamente nos explica la doctrina de las Cuatro Edades y la de la Regresión de las Castas. Parece  que el hombre no sea libre para decidir su destino. Parece que la vía iniciática que conduce a la Gran Liberación hubiese quedado hace mucho extinguida. Parece que ya resultase quimérico cualquier intento de restauración de la Tradición. Pere hete aquí que los diferentes mitos nos narran el cómo unos seres de naturaleza bastante similar a la de los titanes o gigantes (con un progenitor divino y el otro humano) se empeñan en superar su naturaleza perecedera (que tiene su origen en su parte de sangre humana) y en conquistar la inmortalidad. En ello se afanan, en el mito, por medio de todo tipo gestas y pruebas y finalmente conquistan la eternidad y acabarán siendo admitidos en las moradas divinas. Estamos hablando de los héroes de los Ciclos Heroicos de los que con tanta relevancia nos hablan mitologías como la griega (Heracles, Aquiles, Ulises, Perseo,...). Estamos, en definitiva, hablando de cómo miembros de la casta guerrera se enfrentan a su naturaleza materializada y escindida y en un acto prolongado de heroísmo se liberan de sus condicionamientos, cadenas y ataduras y acaban transmutándose en el Hombre Integral y Restaurado. Acaban demostrando cómo en última instancia el hombre puede llegar a erigirse en amo, dueño y señor de su destino. Acaban demostrando cómo el hombre puede llegar a ser un ser auténticamente Libre. Cómo la Libertad puede conquistarse tras una larga, ardua y metódica travesía que conocemos con el nombre de Iniciación. Acaban demostrando cómo el hombre puede superar si en ello se empeña y si posee determinadas aptitudes innatas- cualquier condicionamiento, cualquier determinismo, cualquier fatalismo y cualquier corriente cósmica en contra.<br />
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     Estamos hablando de cómo algunos de estos héroes (casta guerrera) restauran en sus respectivos dominios (Teseo como rey-sacro de Atenas, Ulises como rey-sacro de Ítaca,...) el Orden Tradicional perdido. Y lo consiguen en una época tan poco propicia como esta de la Edad de Bronce en estado ya muy avanzado. El guerrero se ha, pues, sacralizado y ha vuelto a unificar en su persona los principios sacro y político. La Autoridad espiritual y la temporal son ejercidas por la misma persona y por la misma élite, tal como sucedía en la Edad de Oro. Este guerrero se ha reconvertido en realeza sacra y en aristocracia sagrada y se ha, así, posicionado por encima y fuera del sistema de castas. <br />
<br />
    Sin duda estos Ciclos Heroicos que han hecho posible restaurar la Tradición han tenido como sus hacedores y triunfantes protagonistas a los guerreros porque éstos son los que llevan intrínsecamente asociada la ´vía de la acción´. Y ésta puede revestirse de una vertiente externa (combate material, lucha territorial o lid física) y/o también si así algunos se lo proponen firmemente- de una vertiente interna que es la que les puede conducir a la Gnosis del Principio Supremo que se halla en el origen del mundo manifestado y es, asimismo, la que les puede, paralelamente, hacer viable su Identificación, en el plano del ser, con dicho Principio Eterno.<br />
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     Sólo la casta guerrera podía protagonizar este logro y esta Restauración,  pues la casta sacerdotal únicamente conoce de la pasiva ´vía de la contemplación´ y, obviamente, a través de ésta se hacen inviables los procesos internos palingenésicos o transustanciadores.  <br />
<br />
     Desgraciadamente estos Ciclos Heroicos no pudieron prolongar ad aeternum el tipo de Espiritualidad Solar propio de la Tradición y, por ello,  sistemas políticos como los que Platón denominó ´tiranías´ supusieron el retorno hegemónico de las castas guerreras desacralizadas. <br />
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      La caída existencial  no daba tregua, hasta el punto de darse por sellada  la Edad de Bronce y por iniciada la 4ª Edad: La Edad de Hierro, Kali-yuga o para la mitología nórdica- Edad del Lobo. <br />
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     Aunque el sino de la Edad de Hierro fuera el de la hegemonía social y política de las castas 3ª (viaishas o comerciantes) y 4ª (sudras o mano de obra), antes de que esto aconteciera a raíz, básicamente, de los hechos subversivos propios de la Revolución Francesa, sucederá que el resto de Edades (de Oro, Plata y Bronce) ya finiquitadas se irán manifestando en forma de subedades como si de recreaciones de aquéllas se tratase. Esto siempre había acontecido de similar manera en el transcurso de cada Edad: la/s anterior/es periclitada/s reaparecía/n como reflujo de lo que fue y se perdió.<br />
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     Es por ello por lo que antes de que la burguesía (3ª casta) y el proletariado (4ª casta) se encaramen al poder el kali-yuga verá cómo diversos Ciclos Heroicos reverberarán, o intentarán reverberar, las esencias de la Edad de Oro. Esto sucede en la Antigua Roma durante el período republicano, en el que la dirigencia senato-patricial es la que ostenta, en muchos de sus miembros, los cargos que los habilitan para oficiar los ritos operativos correspondientes a las principales deidades. Se trata, además, de gente que ha sido iniciada en los misterios de esas divinidades. Y de gente que había pasado anteriormente por la milicia. Por ello esta élite o aristocracia guerrera unifica las funciones y/o autoridades espiritual y político-temporal, tal como fue propio de la Edad de Oro.<br />
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     En los prolegómenos del período imperial romano hallamos a un Julio César que también responde a estos mismos patrones, pues no hay que olvidar sus funciones como flamen dialis u oficiante de Júpiter. Y ya durante la etapa del Imperio emperadores como Octavio Augusto, Tiberio, Marco Aurelio o Juliano han recibido la iniciación en ritos y misterios diversos: de Eleusis, de Mitra,...<br />
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     Pero no sólo en la Antigua Roma sino que también posteriormente otros Ciclos Heroicos irrumpen a lo largo de esta deletérea Edad de Hierro con el firme propósito de revertir los procesos de involución. El Ciclo del Grial se erige en hilo conductor de varios de estos Ciclos Heroicos, como lo son el de la saga artúrica o, ya en pleno Medievo, el del Sacro Imperio Romano Germánico (4). Diversas órdenes aúnan lo guerrero y lo espiritual y muchos de sus miembros practican ritos iniciáticos que transmutan sus naturalezas internas. Como paradigma de estas órdenes se halla la del Temple. Igualmente algunas de estas órdenes acaban, significativamente, convirtiéndose en la médula vertebradora de un Sacro Imperio Romano Germánico en el que el Emperador también se reviste de la máxima autoridad espiritual en el seno de la Cristiandad y por encima de la misma Iglesia. (5). <br />
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     Como señalamos párrafos más arriba éstos que unen en sus personas lo espiritual (de forma operativa y no devocional) y lo político-militar-temporal se hallan por encima, y afuera, del sistema de castas.<br />
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     Nuevas demostraciones han sido éstas de que el hombre puede hacer valer su libertad ante cualquier contrariedad y determinismo siempre que sea capaz de superar su condición meramente humana para convertirse en un ´más que hombre´.<br />
<br />
     Pero como no había de ser de otra manera en un período tan descendente de la humanidad, el kali-yuga asiste a cómo tras estos períodos heroico-solares se suceden otros en los que la 1ª casta sacerdotal- escala a la cúspide de la pirámide social.<br />
<br />
     En tal orden de cosas asistimos, durante la Roma Imperial, a la asunción del cristianismo como religión oficial del Estado. Ello sucede con Teodosio ´el Grande´. La figura del emperador ya no se reviste de dignidad divina; entre otros motivos porque ya no la encarnan Hombres Superiores y transfigurados a través de determinadas prácticas y ritos iniciáticos, sino que se trata tan sólo de simples humanos que reconocen en la Iglesia una superior autoridad moral. Así pues, la casta sacerdotal vuelve a hacerse hegemónica.<br />
<br />
     Y también volverá a hacerse hegemónica cuando bien avanzada la Edad Media el güelfismo que se organiza entorno a los Estados Pontificios derrote al gibelinismo que se articula alrededor del Sacro Imperio Romano Germánico. La victoria de los que propugnan la superior autoridad espiritual de la Iglesia sobre aquéllos que defienden la de la figura del Emperador significará la victoria de los bramanes sobre el principio regio-aristocrático-sacro.<br />
<br />
     La Edad de Hierro contempla asimismo cómo también la 2ª casta la guerrera- se encarama, en determinados períodos, a lo más alto del entramado político-social. Ciertos emperadores romanos son buen ejemplo de ello, ya que provienen de las legiones e imponen su poder por la fuerza, además de carecer de dignidad sacral. Sus mandatos coinciden con períodos más o menos convulsos de la historia de Roma en los que los viejos ritos forman parte del recuerdo o, cuanto menos, se han vaciado de contenido y de operatividad.<br />
<br />
     Esta casta shatriya también es la que dirige sus respectivos Estados en el período en el que las llamadas ciencias históricas han definido como ´edad moderna´ y que se sitúa, cronológicamente, entre la ´edad media´ y la ´edad contemporánea´. Es la época de las monarquías autoritarias y de las absolutistas, en las que los reyes se suelen apoyar, las más de las veces, en una nobleza de origen guerrero que al igual que ellos no conoce de vías interiores que conduzcan al Despertar.<br />
<br />
     Napoleón Bonoparte podría, muy bien, ser considerado como un paradigma altamente significativo de la transición entre el dominio sociopolítico que hasta el final de la ´época moderna´ venía ejerciendo la 2ª casta  (la guerrera) y el que desde el inicio de la ´época contemporánea´ empezará a monopolizar la 3ª casta: la de los mercaderes o viaishas. En Napoleón Bonaparte vemos al miembro de la casta guerrera (su padre pertenecía a la nobleza corsa) que actúa movido por la ideología del liberalismo triunfante gracias a la Revolución Francesa y que no es otra que la propia de la casta de los mercaderes; esto es, de la burguesía que ve en el liberalismo económico la posibilidad de dar rienda suelta a sus aspiraciones comerciales y/o económicas.<br />
<br />
     A partir de entonces y a lo largo de esta ´edad contemporánea´ la 3ª casta se adueñará del poder, salvo en  los períodos en los que la 4ª casta (sudras) la de la ´mano de obra´- dirija (por lo menos aparentemente) los regímenes políticos comunistas e imponga el llamado Cuarto Estado. Bien es cierto que, tras la caída del comunismo en la Europa Oriental a fines de la década de los ´80 del siglo pasado, hay quien ha considerado, acertadamente, que el clásico mundo del liberal-capitalismo burgués (Tercer Estado impuesto por la 3ª casta) ha sido sustituido por un tipo de vida aún más colectivista, gregaria, amorfa, uniformizada y desarraigada que la impuesta por el marxismo y en la que ya cualquier referente ideológico ha sido enterrado. El único impulso, y referente, que actúa es el económico y las actividades que, avasalladoramente, se imponen son la producción y el consumo desaforados. Mundo sin referentes al igual que sucedía, en la India Tradicional, con aquellos individuos que se hallaban fuera y por debajo del sistema de castas (los ´sin casta´ o parias) y que le habían dado la espalda a cualquier norma formadora y a cualquier tipo de raigambre: los ´sin tradición´ y ´sin linaje´. Individuos que por sus disolventes o deshonrosas conductas habían sido expulsados de sus respectivas castas: ´los desterrados´. Evola predijo de manera magistral este devenir y al tipo de sociedad que del mismo se derivara la definió como la de la hegemonía del Quinto Estado; y que, sin duda, corresponde al actual modelo planetario de globalización y de homogeneización alienante y desenraizadora. <br />
<br />
     Pero en medio de tantos procesos disolventes y de tanta corriente en contra ¡¿quién nos dice que no sea todavía posible que algunos hombres consigan mantenerse en pie entre las ruinas, alcancen una Superior dignidad interior e inauguren un nuevo Ciclo Heroico?!<br />
                               ........................................................<br />
<br />
(1) De esta obra existe publicación en castellano a cargo de Ediciones Heracles y que data de 1.998.                       <br />
<br />
(2) Para este tipo de etapas en las que lo afrodítico o dionisíaco irrumpe con especial ímpetu (tal como sucede en la actual era crepuscular de la Edad de Hierro) Evola planteó la posibilidad de que aquellos hombres diferenciados que quisiesen alcanzar elevadas cotas de perfección interna pudiesen servirse de variados tipos de sustancias (alcohol, drogas,...) o de la fuerza del eros -que resultarían corrosivos para el hombre común- para superar el estado de conciencia ordinario y adentrarse en otros estados de conciencia superiores. (Estas ideas las desarrollamos en su día en un escrito que llevaba por título Cabalgar el tigre y que pretendía resumir los puntos esenciales desarrollados en el magnífico libro de idéntico título escrito por Evola y del que hay diversas ediciones en lengua castellana: la una de Nuevo Arte Thor y la otra de Ediciones Heracles.)<br />
<br />
(3) De ahí que en la Edad de Plata se inhumen o entierren los cadáveres como signo del retorno a la Madre Tierra de sus hijos, mientras que, por contra, en la Edad de Oro los cadáveres eran incinerados para al desintegrarse el cuerpo entre las llamas- facilitar el ascenso hacia el Sol      (como símbolo de lo Alto) del alma Superior o alma Espiritualizada.   <br />
<br />
(4) Se puede consultar nuestro trabajo El Imperium a la luz de la Tradición para completar lo que se ha venido explicando en torno a ciertos períodos e instituciones de la Antigua Roma y del Medievo.    <br />
<br />
(5) Es de destacar cómo en los períodos del Medioevo en los que la autoridad espiritual del Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico fue reconocida por encima de la del Papa, el Emperador incluso designaba a obispos y abades y los investía con los signos de sus respectivas dignidades: cruz, báculo y anillo. Tampoco está de más recordar que todo Papa que acababa de ser elegido como tal debía, antes de ser consagrado, jurar fidelidad al Emperador. Además, en el hecho de que el Papa ungiese y coronase al Emperador se hallaba un reconocimiento implícito de la superior autoridad no sólo política sino también Espiritual de éste. Hubo emperadores que retrasaron en años su unción y coronación por parte del Papa por no considerar relevante la intervención papal en el reconocimiento de sus dignidades imperiales.<br />
<br />
©  EDUARD ALCÁNTARA - SEPTENTRIONIS  LUX<br />
<br />
06/02/2009 09:46 Autor: juliusevola. #. Tema: Artículos sobre Evola.<br />
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