El cuidado de los hijos cuando un hermano ha muerto

No soy el unico. Esto es para quienes han pasado aqui una situacion como esta y este material les pueda servir:

El cuidado de los hijos cuando un hermano ha muerto

El siguiente texto ha sido traducido de documentos de Los amigos compasivos, grupo que funciona en los EEUU y en varios países del mundo. Su objetivo es brindar apoyo a todas aquellas personas que han perdido seres queridos. Esperamos que sirva como elemento de análisis y discusión en el grupo

Daniel y Gabriela Vítolo.

1.-¿Cómo está mi hijo frente a la muerte de su hermano?

· Tu hijo tiene los mismos sentimientos y síntomas de tristeza que tú, ya que eres su padre o su madre.

· Al igual que ocurre contigo, tu hijo se mostrará confundido y a la defensiva con relación a la muerte.

· Un hijo reacciona frente a la pérdida de su hermano; y también frente al cambio que advierte en la conducta de sus padres y otras personas.

2.-¿Qué es importante que le hagas saber?

Es importante que le hagas saber que la tristeza que sienten los padres no disminuye el Amor que éstos sienten por él, que no ha muerto.

3.-¿Qué puede comprender mi hijo?

* Ello depende de la edad que tenga y tú debes ser consciente de cuál es su nivel de compren-sión.

a) Un niño de dos o tres años tiene la comprensión del “aquí” y del “no aquí”.

Un niño de tres a cinco años entiende la muerte como pasajera.

c) Entre los seis y diez años, el niño ya se da cuenta de la realidad de la muerte y se interesa por los fenómenos biológicos de la muerte.

d) A partir de los once años el niño concibe la muerte en forma similar a los adultos, con todos sus alcances

4.- ¿ Qué debo explicar?

· Resulta conveniente explicar a los hijos, al nivel que ellos puedan entender, la causa de la muerte de su hermano.

· Resulta conveniente contestar a todas las preguntas que formulen, con sencillez y sin rode-os. Hasta un niño de 2 años puede comprender “….que el cuerpo no funcionaba más…” Cuanto más comprenda, menos temor sentirá.

· No es recomendable mezclar temas religiosos con temas médicos, porque ello genera confusión y perturba la comprensión. Debes explicar con naturalidad y exactitud lo que realmente ha ocurrido.

· No es exacto que tu hijo haya muerto porque Dios lo requería en el cielo. Tampoco es cierto que él haya ido al cielo. Lo que va al cielo es su alma; pero no su cuerpo.

· En realidad él murió porque su cuerpo no funcionaba más; y ese cuerpo fue enterrado, o guardado en una bóveda o fue cremado.

· Sí puedes explicar que su alma y su espíritu se encuentran con Dios en el cielo, que nuestra existencia después de la muerte no es igual a nuestra existencia durante la vida, sino diferente y que él ha pasado a otro nivel de existencia o a una vida nueva; de distinta naturaleza de la que nosotros vivimos hoy y aquí.

· Sí puedes explicar y creer que era “ especial” y que esas cosas o cualidades “especiales” que tenía o que lo hacían “especial” para ti, están también con Dios o vinieron de Dios.

5.- ¿ Cómo puedo apoyar el duelo de mis hijos?

· Recuerda que tus otros hijos, que no murieron, tuvieron con tu hijo muerto una relación estrecha, aunque esa relación pudo no haber sido amorosa.

· Recuerda que el duelo y la tristeza, exageran los sentimientos positivos y negativos entre los hermanos. Es deseable que puedan discutirse abiertamente estos sentimientos. No te asustes ni sufras. Tómalo como algo natural.

· Recuerda que a menudo -muy a menudo- tus otros hijos pueden sentir culpa o sentirse “responsables” por la muerte de su hermano. No te alarmes. Explícales serenamente que las peleas y los sentimientos negativos son comunes y naturales entre hermanos y no causan la muerte ni influyen en ella.

6.- Mis hijos, mis emociones y mis actitudes

a) Afuera con los miedos

· No tengas miedo de mostrarte emocionado delante de tus hijos. Un silencio “cargado” es mucho más difícil de comprender para tus hijos que un llanto abierto y sincero.

· Tu ejemplo es fundamental para ellos. Al enfrentar tu propia pena demostrarás con dicho ejemplo que está bien llorar, sentirse triste, enojarse, reírse, usar las cosas del hermano muerto o , simplemente, olvidar a veces.

· No aísles a tus hijos física ni emocionalmente. Lejos de protegerlos, los perjudicas.

Respeta el silencio

· El silencio de tus hijos no significa que no tienen sentimientos ni preguntas. Sólo significa que no ha llegado el momento propicio para demostrar esos sentimientos o plantear las preguntas.

· Habla abiertamente con ellos, o lean juntos un libro.

· Escucha con atención todo lo que te digan. También lo que no digan. A veces es más fácil hablar con alguien de afuera; y quizá lo hacen. Respétalos; ellos también transitan su propio duelo.

c) Notarás contradicciones y regresiones

· A menudo es más fácil para los hijos hacer su duelo a la distancia. Pero quizás mostrarán mucha identificación con los personajes de un libro, o asumirán actitudes de llanto, capricho, o batallarán sin razón por un juguete perdido o roto; por un permiso denegado; o por no haber sido complacidos frente a una exigencia.

· Los hijos, al igual que los padres, pueden tener regresiones emocionales como ser más dependientes, enojarse frecuentemente, perder habilidad manual, presentar dificultades en el aprendizaje, alterar su conducta o volverse agresivos.

· Sé paciente y cariñoso. No recurras sistemáticamente a las penitencias o reprimendas. A veces los hijos necesitan más juegos amorosos y palabras de apoyo y cariño.

7.- ¿Me molestarán ciertas actitudes?

· Los hijos más pequeños, generalmente al principio, hacen chistes o continúan con sus juegos como distracción. No te inquietes, es absolutamente normal.

· Otras veces, los hijos imitan los modos y costumbres del hermano muerto o usan sus ropas. Tampoco te inquietes; es una forma típica de enfrentarse con la muerte.

· Comparte con tus hijos las cosas de su hermano muerto. Cada uno de ellos querrá, a lo mejor, algo por el momento; o alguna cosa que puedan conservar hasta que sean grandes (un libro, un juguete, fotos, ropa, un recuerdo, etc.).

8).-Déjalos participar

· Permíteles a tus hijos demostrar su tristeza en forma positiva, dibujando, escribiendo cartas, poesías o cuentos; comenzando un diario, practicando un hobby o deportes, volcándose a la naturaleza o a la espiritualidad. Aliéntalos en ello.

· Permite que tus hijos participen, si lo desean, en los rituales familiares, que visiten el cementerio, eligiendo ellos el momento, que en recuerdo de su hermano encaren obras de bien; o que se propongan metas o esfuerzos.

· Acepta y comparte las ideas de tus hijos para demostrar su amor y su pena en aniversarios o fechas especiales.

9.-) Ten cuidado

· Existe una natural tendencia a idealizar al hijo muerto; pero debes tener especial cuidado en no hacer comparaciones que puedan derivar en sentimientos de minusvalía para tus otros hijos .

· Guarda un equilibrio. No seas demasiado sobreprotector ni demasiado permisivo. Aún en tu dolor, y en el de ellos, sigues siendo padre.

· Tus hijos necesitarán información sobre la muerte de su hermano en cada etapa de sus vida y a lo largo de su crecimiento .Contesta sus preguntas y respeta su privacidad.

10.-) Ama más

· La pérdida de un hijo debería hacernos valorar en su verdadera dimensión la bendición de tener los hijos que permanecen vivos. Ámalos intensamente. Ello no disminuirá tu amor por tu hijo

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