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Las enseñanzas de don juan matus
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Las enseñanzas de don juan matus
Texto que parte de la idea de que castaneda no habia engañado en sus libros al no haber tenido referentes de otras tradiciones y en haber mencionado a don juan como persona real. Francamente no se en que foro poner el texto:
http://es.philosophy-of-religion.org.ua/te...juan_matus.html

Cita:La Enseñanza de Don Juan Matus fue descrita en detalle por Carlos Castaneda, un norte americano, contemporáneo nuestro de la cuidad de Los Ángeles. Sus libros, que nosotros conocemos, fueron publicados entre 1966 y 1987. Existe también el libro de D. C. Noel «Visitando a Castaneda», el cual contiene entrevistas con él.

Debe destacarse que en sus libros Castaneda describe el período de su relación con Don Juan que duró aproximadamente tres décadas. Durante este tiempo no solamente fue Castaneda quien avanzó en su desarrollo, sino también Don Juan. Es decir, al leer los libros de Castaneda uno puede ver también la búsqueda espiritual de Don Juan, desde la más temprana, que no estuvo libre de errores, hasta la más avanzada. Por eso, el concepto espiritual de su Escuela debe ser evaluado, basándose no en lo que Don Juan habló e hizo en el transcurso de estas décadas, sino en lo que él logró al finalizar su vida terrenal.

Carlos Castaneda, el futuro autor de bestsellers, acerca de la Escuela de Don Juan Matus, estaba terminando la Universidad en los Estados Unidos, titulándose en antropología, cuando fue a México con el fin de recolectar información para su tesis, al estudiar la experiencia de los nativos en el uso de plantas medicinales. A su llegada, en su automóvil, comenzó a buscar personas competentes en aquella materia. Entonces fue presentado a un indígena cuyo nombre era Juan Matus quien acordó en proporcionar a Castaneda los datos que él necesitaba sin cargo alguno.

Así se conocieron, y comenzó su trabajo en conjunto. Con el tiempo Castaneda descubrió que Don Juan poseía no sólo el conocimiento acerca de las cualidades de las plantas, sino también el del arte antiguo de la brujería* de los indios Toltecas. Es más, Don Juan resultó ser un brujo él mismo. Por primera vez en su vida, Castaneda se encontraba con cosas que estaban absolutamente más allá del ámbito de sus nociones profanas y religiosas. Por ejemplo, resultó que las lagartijas se mostraban capaces de hablar con voz humana, que las personas podían volar en sus cuerpos y extraer varias cosas «de la nada» y así sucesivamente. Castaneda se encontró cautivado por todo esto y también crecientemente interesado, como científico, en esta área del conocimiento, nueva para él.

Una vez Don Juan invitó a Castaneda a una reunión donde estaban consumiendo substancias alucinógenas hechas por ellos mismos. Castaneda las probó también. Y entonces ocurrió algo que por primera vez hizo que Don Juan viera a Castaneda como un discípulo potencial serio.

Don Juan era un místico y percibía al mundo entero de un modo místico. En particular, él daba gran importancia a las así llamadas «señales» que venían a él desde «la otra realidad».

Lo que sucedió fue que Castaneda, después de tragarse unos pocos bocados de peyote, comenzó a jugar un extraño juego con el perro. Ellos comenzaron a orinarse uno al otro. Fue la conducta del perro, la cual era absolutamente inusual para un perro, la que tuvo importancia allí. Esto fue interpretado por Don Juan como una señal de Dios (a Quien se llamaba con la palabra «Poder» en esta Escuela) que indicaba la importancia de un discípulo no indígena para la Escuela. Desde aquel momento Castaneda se transformó en un verdadero miembro del partido (es decir, del grupo) de los discípulos de Don Juan. Y Don Juan comenzó gradualmente a iniciarlo en los conocimientos secretos de su Escuela.

¿Cuál es la visión conceptual de esta Escuela?

Es que el mundo entero consiste en dos mundos «paralelos», el primero se llama «el tonal» (el mundo de las cosas materiales), el segundo, «el nagual» (el mundo no material).

Nosotros nos comunicamos con el mundo material a través de la así llamada «primera atención», es decir, la atención que se realiza por medio de los órganos del sentido del cuerpo físico.

Para llegar a ser capaz de conocer el nagual, hay que desarrollar «la segunda atención», es decir, la clarividencia.

También existe «la tercera atención», por medio de la cual uno alcanza al Creador y a Su Manifestación, de la cual Don Juan hablaba como el «Fuego».

Según la mitología compartida por los predecesores de Don Juan, el mundo está gobernado por la divina Águila universal. Esta era su noción de Dios. Aunque parece fantástica, es monoteísta.

Esta Águila se alimenta de las almas humanas que dejan sus cuerpos físicos. Pero el Águila también confiere la oportunidad a algunas personas de «pasar» por su pico después de la muerte y obtener la inmortalidad, a condición de que durante sus vidas en sus cuerpos ellas adquirieran habilidades necesarias, desarrollaran la conciencia al nivel debido y acumularan el poder necesario.

Este concepto contenía un elemento atemorizante, el cual impulsaba a una persona a hacer esfuerzos de auto-perfeccionamiento. Pero Don Juan, así como Jesús, se opuso tenazmente a esta actitud hacia Dios basada en el temor. Él decía que hay que ir al encuentro de Dios por «el sendero del corazón», es decir, por el sendero del amor. Es interesante que Don Juan haya llegado a esta comprensión independientemente de la influencia de otras tradiciones espirituales. Él no estaba familiarizado con la Enseñanza de Krishna ni con la de Jesús el Cristo, tampoco había leído libros sufíes o taoístas. Es evidente que él no leía el Nuevo Testamento, de otro modo con seguridad lo hubiera citado.

El que se decidiera a reclamar la inmortalidad, primero, debe llegar a ser un «cazador» espiritual. Pero no un cazador que mata a la presa, sino el del conocimiento, el que camina por «el sendero del corazón», es decir, que cuida y ama a la Tierra, así como a los seres que viven en ella.

Habiendo pasado la etapa de «cazador», él puede después llegar a ser un «guerrero», es decir, el que «rastrea» el Poder (Dios), esforzándose por «colarse» a Él y conocerlo.

A menudo Don Juan enseñaba, a Castaneda y a sus otros discípulos, durante caminatas en el desierto y en las montañas, en las condiciones naturales de contacto directo con el mundo multiforme que nos rodea.

Por ejemplo, una vez ellos cazaron a un conejo salvaje. Don Juan sabía que este conejo ya no debería vivir más en la Tierra según su destino. Y él sugirió que Castaneda lo matara con sus propias manos. Castaneda exclamó: «¡Yo no puedo hacerlo!». Don Juan objetó: «¡Pero has matado animales antes!». Y Castaneda respondió: «Pero yo los he matado con mi rifle, desde cierta distancia, sin verlos morir…».

Castaneda rehusó matar, por primera vez reflexionó en su derecho ético para hacerlo y en los sufrimientos de una criatura al ser muerta.

Pero el conejo, a pesar de todo, murió enseguida, por sí solo, ante los ojos de Castaneda, porque el tiempo de su permanencia en la Tierra realmente se había terminado.

Otra vez Don Juan y Castaneda andaban por un camino y vieron a un caracol cruzando la vía. Y en el acto Don Juan empezó a explicar, usando esta situación, la filosofía de la participación de una persona en los destinos de otras criaturas.

De este modo Castaneda, que al principio estaba muy orgulloso de ser una persona erudita y civilizada, llegó a estar más y más convencido de que la verdadera sabiduría no le pertenece a él, sino al anciano indígena, un gran Maestro espiritual, que vivía la vida de un cazador y de un guerrero en armonía con el mundo natural que lo rodeaba.

Después de que los discípulos hubiesen dominado las bases de la ética y de la sabiduría, Don Juan procedía a enseñarles los métodos psicoenergéticos.

Debe destacarse que solamente un número muy limitado de estudiantes eran reclutados en la Escuela de Don Juan. El criterio de selección era el tener desarrolladas las estructuras energéticas del organismo (los chakras). Por supuesto, los indígenas no sabían tales palabras como chakras o dantyanes. Pero ellos hablaban de los segmentos en el «capullo» energético del hombre. Y solamente los discípulos con chakras desarrollados tenían la perspectiva para soportar el camino de cazador y guerrero.

Por lo tanto, los discípulos enrolados en la Escuela ya poseían una gran «reserva» de trabajo psicoenergético, adquirida, incluso, en sus vidas anteriores en la Tierra. Es decir, estaban listos psicoenergéticamente para un trabajo serio.

Esto permitió comenzar el entrenamiento psicoenergético no desde la limpieza y el desarrollo de los meridianos y los chakras, sino inmediatamente con el desarrollo de la estructura principal de poder en el organismo: el hara (el dantyan inferior).

Después del trabajo con el hara, seguía la etapa de la división del «capullo» en dos partes, las que se llamaban «las burbujas superior e inferior de percepción». ¿Por qué las «burbujas»? Porque estas partes del «capullo», vistas por medio de la clarividencia, se parecen a la vejiga natatoria de algunos peces. ¿Por qué «de percepción»? Porque uno puede percibir el tonal y el nagual desde éstas, respectivamente.

La división del «capullo» en dos «burbujas de percepción» fue considerada como un paso importante para realizar etapas posteriores de auto-perfección psicoenergética. Y uno tenía que dominar la concentración de la conciencia en ambos «polos» del «capullo» dividido.

Después se realizaba el trabajo para desarrollar la «burbuja» inferior. Pero sólo se comenzaba después de que la conciencia había sido propiamente refinada, o, como se decía en la Escuela de Don Juan, después de limpiar la luminosidad del «capullo».

Es decir, como en todas las otras Escuelas espirituales avanzadas, las técnicas del refinamiento de la conciencia precedían al proceso de su «cristalización». Sin embargo, Castaneda no describe métodos de la «limpieza de la luminosidad» excepto uno, el cual puede considerarse más bien como un chiste, este es inhalar el humo de la hoguera.

Debido al refinamiento de la conciencia y al trabajo con «la burbuja inferior de la percepción», los discípulos lograron el estado de Nirvana (aunque ellos no estaban familiarizados con este término). Primero, ellos dominaron la variante estática del Nirvana en el Brahman, y después, la variante dinámica.

Una vez Don Juan dio una palmada a Castaneda en la espalda (él usaba a menudo esta técnica para cambiar «el punto de encaje», es decir, la zona de la distribución de la conciencia del discípulo), y Castaneda, preparado para esto por medio de los ejercicios precedentes, entró en la variante estática del Nirvana, en uno de los estados Brahmánicos. En ese momento él por primera vez experimentó un estado de paz profunda, por primera vez percibió a Dios, conoció que Dios es en realidad Amor.

Pero repentinamente oyó la voz de Don Juan que le decía que este estado, aunque bello, no era al cual él tenía que aspirar ahora. ¡Tienes que ir más allá! No pienses que éste es el límite de tus habilidades… Con estas palabras Don Juan instó a Castaneda, quien había conocido la beatitud suprema del Nirvana, a no «quedarse atado» a aquello, sino a seguir más allá. Al principio, Castaneda se ofendió y se enfadó con Don Juan, pero él fue inflexible: ¡tienes que ir más allá!

¿Y qué es más allá? Más allá es el aspecto dinámico del Nirvana cuando la conciencia «cristalizada» actúa activamente en los eones sutiles. En este estado uno puede tocar con la conciencia cualquier ser dentro de los límites de la Tierra y alrededor de ella, todo lo que se necesita es solamente tener información sobre este ser.

Después los discípulos en la Escuela de Juan Matus dominaron el estado de Nirodhi, conocido en todas las Escuelas desarrolladas de buddhi yoga. Este estado Don Juan describió en los términos endémicos, específicos para su Escuela. Se trataba de «la fuerza rodante» o «la tumbadora». A los discípulos se explicaba que existen ondas de energía que constantemente ruedan hacia todas las criaturas vivientes y de las cuales estamos protegidos por nuestros «capullos», y que existe la posibilidad de usar el poder de estas ondas para transferirse a los mundos desconocidos. Estos mundos desconocidos son otras dimensiones espaciales. Para que esto suceda, uno tenía que dejar que las ondas inundaran el «capullo». Entonces uno se convertía en «nada», su «yo» desaparecía.

Y solamente después de alcanzar el estado de la desaparición en el Brahman llegaba la posibilidad de conocer a Ishvara y desaparecer para siempre en Él, habiendo conquistado de esta manera la muerte de uno. Es decir, como Don Juan lo entendió, no había que «pasar» por el pico del Águila, sino que, al contrario, entrar en el Dios-Poder universal.

Prestemos atención, que con la ayuda del Fuego es posible lograr la desmaterialización del cuerpo físico. Lo que Don Juan y sus compañeros hicieron.

Así, hemos considerado las etapas principales del trabajo en la Escuela de buddhi yoga de Don Juan Matus. Éstas son comunes para todas las Escuelas del buddhi yoga, independientemente de donde se encuentren estas Escuelas en la superficie de la Tierra o si se conectan entre sí o no, así como los idiomas y términos que se usen allí. Esto es así debido al hecho de que Dios, según las mismas leyes, guía a las personas que han consagrado sus vidas a Él y tuvieron éxito en esto.

Ahora examinamos con más detalle los métodos específicos del trabajo en la Escuela de Juan Matus, los que fueron descritos por Castaneda y los que podemos aplicar a nosotros.

Éstos pueden ser divididos en dos grupos: preparatorios y principales.

El primero de los métodos preparatorios es «la reexaminación». En esencia, esto es igual que el arrepentimiento que existe en todas las religiones principales. Los discípulos, normalmente mientras estaban en un retiro que duraba varios días, tenían que recordar todos los errores que habían hecho en sus vidas, y revivir esas situaciones nuevamente, pero esta vez de forma correcta. Para que los discípulos tengan más «interés personal» en este muy duro trabajo, se les decía que durante «la reexaminación» recobrarían la energía malgastada durante sus reacciones emocionales incorrectas. La calidad del trabajo penitencial no se deterioró debido a esta treta, porque su meta principal —dominar las formas éticamente correctas de reaccionar y aprender a no pecar— se lograba con los esfuerzos debidos.

También había que destruir «el sentimiento de la importancia de uno mismo» y «el sentimiento de la auto-compasión», como las cualidades que producen una gran pérdida de la energía de la persona. Pues, si uno se siente tan importante, y alguien atenta contra tal importancia con su actitud irrespetuosa, uno reacciona con la descarga emocional del resentimiento y la cólera y así sucesivamente. En este proceso la energía del organismo se malgasta intensamente.

He aquí un hecho interesante e instructivo de la biografía de Castaneda: a pesar de que él se volvió millonario después de publicar sus libros, pudiendo llevar una vida libre de las limitaciones materiales, una vez que su estudio en la Escuela de Don Juan llegó a su fin, él y su compañera más íntima, la Gorda, se emplearon bajo nombres falsos como sirvientes en la casa de un hombre rico y sufrieron humillaciones desde la rudeza hasta la alevosía de otros sirvientes. Castaneda y la Gorda hicieron esto para destruir completamente «el sentimiento de la propia importancia», para borrar de su memoria su propia «historia personal» y para lograr la humildad. Pues, todo lo que pasa con un guerrero en el mundo físico, como Castaneda lo puso, no importa; la única cosa que importa es el estado de la conciencia.

¡De hecho, todo esto no tiene importancia comparado con la Meta Suprema! Y lo que es de mayor importancia es la habilidad de ser «nada», la habilidad de no defenderse cuando alguien es injusto conmigo, sino de estar protegido, como lo enseñaba Don Juan. Y el estado de estar protegido viene siempre y cuando «yo no existo» y exista sólo Dios.

Uno de los elementos preparatorios más esenciales del trabajo en la Escuela de Don Juan Matus era «la limpieza del tonal» que corresponde a la observancia del aparigraha en la ética del yoga hindú.

Nosotros ya hemos discutido la habilidad sabia de Don Juan para explicar de una manera fácil de entender la mayoría de las materias filosóficas complicadas, usando ejemplos de la vida cotidiana. Esta vez él hizo lo mismo, explicando este principio a sus discípulos.

Habiéndolos congregado, Don Juan tomó un saco y puso adentro un radio, una grabadora y varias otras cosas que encontró en la casa de uno de ellos. Después puso el saco en la espalda de ese hombre, puso una mesa en la espalda de otro discípulo y los llevó a las montañas. En medio del valle les dijo que bajaran la mesa, y vació el contenido del saco encima de ésta. Entonces les llevó a un lado y les pedio que dijeran qué están viendo.

Ellos dijeron que estaban viendo un aparato de radio y así sucesivamente.

Entonces Don Juan se acercó a la mesa y empujó todas las cosas fuera de ésta. «Echen otra mirada y digan ¿qué ven ahora?» Sólo entonces los discípulos entendieron a Don Juan: él quería que ellos vieran no sólo las cosas en la mesa, sino la mesa misma, y más aún, el espacio alrededor y debajo de la mesa. Pero las cosas en la mesa atrajeron su atención y les impidió hacerlo.

De esta manera Don Juan demostró a sus discípulos que para conocer el nagual, y luego a Dios, uno tiene que limpiar el tonal alrededor de uno mismo.

Quizás, sea apropiado recordar el ejemplo de observancia del mismo principio en la historia del cristianismo: algunos monjes dejaban en sus celdas sólo libros, íconos y ataúdes, en los que dormían, para acordarse constantemente de su inevitable muerte, un recuerdo que motiva a intensificar los esfuerzos espirituales.

También Don Juan enseñó a destruir los patrones rígidos de la vida material, por ejemplo, la observancia estricta del régimen del día. ¿Con qué propósito?, para lograr libertad. La destrucción de los patrones irrazonables de conducta, pensamiento y reacción, inculcados en el proceso educativo por tradiciones y moralidad, debe dar como resultado «la pérdida de la forma humana», es decir, el estado cuando una persona aprende a actuar no según sus reflejos o porque es una costumbre, sino de acuerdo con la conveniencia objetiva. «La pérdida de la forma humana» no es una acción mecánica a corto plazo, como algunos discípulos de Don Juan fantaseaban, sino es un proceso prolongado, que acompaña a la aproximación gradual del hombre a Dios. Este proceso termina cuando el buscador aprende a ver todas las situaciones con los ojos del Creador.

Pero lograr «la pérdida de la forma humana» no significa en lo más mínimo que una persona empiece a comportarse «diferente a los demás» en la sociedad. Pues, primeramente, causaría conflictos inevitables con otras personas que le impedirían cumplir su deber principal. En segundo lugar, la conducta que es «desafiante» en forma, resulta ser una violación de la ley principal de la ética objetiva: no hacer daño a otros seres. Por eso, a los discípulos se les prescribía observar las normas convencionales de la conducta, a veces ridiculizándolas en secreto, jugando en el tan llamado «desatino controlado».

Para ilustrarlo, una vez Don Juan dejó pasmado a Castaneda cuando se quitó su vestimenta usual indígena y se puso un traje inmaculado europeo durante su viaje al pueblo.

En relación a esto, Don Juan además enseñó a sus discípulos a hablar con las personas en el idioma que ellas pudieran entender. Así, una vez él y Castaneda estaban sentados en una banca cerca de un templo y vieron como dos señoras, no muy ancianas, después de salir de la iglesia vacilaban demasiado para descender unos pocos peldaños. Entonces Don Juan brincó elegantemente hasta ellas, las ayudó a bajar, y las aconsejó que en caso de que en algún momento en el futuro se cayeran, ¡no deberían moverse por ningún motivo hasta que llegara el doctor! Las señoras agradecieron sinceramente este breve consejo.

El próximo método esencial es recordar la propia muerte.

Hoy la mayoría de las personas está acostumbrada a ahuyentar los pensamientos de su muerte. E incluso cuando nos encontramos con los hechos del fallecimiento de otras personas, por ningún motivo queremos imaginar estar en su lugar. Nos convencemos de que aun cuando esto va a pasar, todavía queda mucho tiempo por delante.

Y si cada uno de nosotros se pregunta ahora: «¿Cuándo moriré yo?», las fechas serán muy lejanas, aunque teóricamente todos sabemos que las personas mueren a cualquier edad.

Don Juan propone imaginar que nuestra muerte personificada siempre está a nuestro lado. Y si uno mira atrás rápidamente sobre el hombro izquierdo, puede verla como una sombra que apareció. «Por el momento, la muerte está sentada al lado en la misma estera, esperando un error tuyo», dijo a Castaneda. Y nadie es consciente del momento en el que va a morir, por eso, no debemos tener ningún asunto sin terminar en nuestras vidas.

Lo siguiente es lo que Don Juan dijo sobre la muerte:

«¿Cómo puede uno darse tanta importancia sabiendo que la muerte nos está acechando?

Cuando estás impaciente, lo que debes hacer es pedir consejo a tu muerte. ¡Una inmensa cantidad de mezquindades se pierde con sólo un gesto de tu muerte, o que alcances a echarle un vistazo, o nada más con que tengas la sensación de que tu compañera está allí vigilándote!

¡La muerte es la consejera sabia que tenemos (…)! ¡Tienes que pedir consejo a la muerte y dejar la maldita mezquindad de los hombres que viven sus vidas como si la muerte nunca los fuera a tocar!

¡(…) Si no te acuerdas de tu muerte, tu vida entera no será sino un caos personal!

(El guerrero) sabe que la muerta le apura y no le permite apegarse a algo (…). Y así, con la conciencia de su muerte (…) y con el poder de sus decisiones, un guerrero arma su vida en forma estratégica; (…) y lo que él escoge es siempre estratégicamente lo mejor; así cumple todo con gusto y con eficiencia lujuriosa.

La vida, para un guerrero, es un ejercicio de estrategia.

Si no se tiene en cuenta a la muerte, todo es ordinario, trivial. Sólo porque la muerte nos anda al acecho el mundo es un misterio sin principio ni fin.

Te queda muy poco tiempo, y ninguno para idioteces. ¡Espléndido estado! Yo diría que lo mejor de nosotros siempre sale a flote cuando estamos de espaldas contra la pared, cuando sentimos que la espada se cierne sobre la cabeza. En lo personal, yo prefiero ese estado y no viviría de ningún otro modo».

Otro aspecto muy esencial del trabajo con sus discípulos era el dominar «la pausa mental» o, en otras palabras, la detención del «diálogo interno» (el primer término es preferible considerando que además de los «diálogos internos» existen también los «monólogos internos»).

Éste es un requisito previo —completamente necesario— para dominar el nagual. Porque el nagual se domina por medio de la meditación, y la meditación, como Osho lo dijo muy bien, es el estado de «no mente». Es decir, para aprender a sumergir la conciencia en el nagual, uno tiene que aprender a detener, a apagar la mente por cierto tiempo.

Con el propósito de lograr «la pausa mental» Don Juan empleó las siguientes técnicas:

1. Substancias psicodélicas. Pero debe destacarse que, en primer lugar, Don Juan usó este método sólo al principio de su trabajo en conjunto con Castaneda y después lo dejó. En segundo lugar, aunque Castaneda estaba inmensamente agradecido a Don Juan por todo lo que había hecho, su hígado todavía estaba marcado con cicatrices, como él mismo decía. Por lo tanto, no hay que seguir de ningún modo este ejemplo, conociendo que existen otros medios a nuestra disposición, más eficaces y menos dañinos, de dominar «la pausa mental».

2. «El mirar fijamente»: uno tenía que mirar algún objeto durante un largo tiempo y de manera fija, por ejemplo, un barranco, agua fluida y así sucesivamente. Como resultado, «la primera atención» se agotaba y se desconectaba para dejar espacio a «la segunda atención».

3. La suspensión prolongada del cuerpo en las construcciones tipo columpio.

El entrenamiento anteriormente expresado tenía como resultado el logro del estado que en el yoga chino se llama «wu-wei», «la no acción», es decir, «la no acción» en el plano físico, cuando la mente de uno (manas en sánscrito) se detiene y surge la oportunidad para la meditación dirigida, para la actividad de la conciencia (buddhi en sánscrito). Pues, manas y buddhi son antagónicos: no pueden actuar simultáneamente, en el mismo tiempo opera sólo una de las dos. (Eso no significa que una persona sin cuerpo o en un estado de meditación pierde la razón. No. La conciencia «cristalizada» desarrollada piensa. Pero lo hace de otra manera, no de la manera mundana).

Otra técnica excepcional, que fue desarrollada en esta Escuela por los predecesores de Don Juan, es la interacción intencional con las personas-tiranas. Esta técnica era empleada para pulir «la impecabilidad del guerrero», es decir, la habilidad de seguir principios éticos y mantener la estrategia de la conducta objetivamente válida en las situaciones de emergencia. En algún tiempo, en el pasado, el propio Don Juan fue enviado por su maestro a un feroz inspector-tirano para semejante entrenamiento. Se consideraba que aquellos eran muy raros en México y encontrar a uno era como una gran suerte para los guerreros.

Ahora enumeramos los métodos del trabajo psicoenergético usados en la Escuela de Don Juan:

1. Limpieza de la luminosidad interna (es decir, el refinamiento de la conciencia).

2. El uso de «los sitios (lugares) de poder», los lugares que son energéticamente significativos para las personas, en particular, para dominar unas u otras meditaciones.

3. «El ensueño», a lo que se le dio mucha atención en el trabajo de la Escuela. ¿Qué es esto? Muchas personas, que han leído los libros de Castaneda, han intentado usar su sueño nocturno para este propósito, y sin éxito. No, ésta no es la manera como se debe hacer. «El ensueño» es el sinónimo de la palabra «meditación». Debido a que los indígenas centroamericanos normalmente no son tan familiares con los términos comúnmente aceptados en otros países, ellos tuvieron que encontrar sus propias palabras para denotar algunas técnicas claves, fenómenos y objetos de la práctica espiritual. Así nació el uso del término «ensoñar», debido a que las imágenes meditativas a veces tienen realmente similitud con las imágenes que uno ve en los sueños.

El entrenamiento especial en el «ensueño» permitió a los discípulos, separándose del cuerpo, correr sobre las paredes, subir a lo largo de los rayos de energía («las líneas del mundo») y así sucesivamente.

4. El dominio de la actuación (conducta) correcta en las situaciones mágicas extremas, creadas deliberadamente por el preceptor. Para este propósito, fueron usados defectos de los discípulos. Por ejemplo, cuando un discípulo todavía tenía la inclinación a atacar egoístamente a otras personas, le sugerían que participara en una lucha de magia (donde perdería de antemano según la intención del preceptor), que resultaba beneficiosa para todos los participantes.

5. La técnica de cambiar «el punto de encaje» debido al impacto energético del preceptor (esto se llamó «la palmada del nagual»; el término «nagual» tenía otro significado en este caso: un líder que ha dominado el nagual y es capaz de actuar en éste y por medio de éste).

6. La práctica de la nivelación meditativa de «las emanaciones» energéticas dentro del «capullo» con «las emanaciones» exteriores de las dimensiones espaciales más altas.

7. El trabajo con el hara. Tenía como objetivo el desarrollo del aspecto de poder.

8. El empleo de «los aliados» (es decir, de los espíritus). Esto se hizo en dos variantes. El primero es «el amansamiento» de los espíritus que tenían, según el plan, convertirse en los ayudantes y protectores de un brujo. Ambos Don Juan y su amigo Genaro tenían tales «aliados» al principio de su búsqueda espiritual.

Pero todos deben ser advertidos que esto es una práctica errónea y peligrosa, la cual de ninguna manera uno debe tratar de imitar. A propósito, tanto Don Juan como Genaro la dejaron después.

La otra variante del trabajo con los «aliados» consistía en cazarlos. No sorprende que tal tendencia fuese creada por indígenas que vivían en una comunión constante con la naturaleza.

Así que, a los discípulos se les dijo que en algún momento se encontrarían con seguridad con algún «aliado» en la forma humana masculina que los desafiaría a un combate. Uno puede perder en este combate abriéndole la puerta al miedo, pero también es posible ganar. En el último caso el guerrero adquiere el poder de ese espíritu.

Los discípulos se preparaban para semejante lucha, que podría tener lugar en cualquier momento, desarrollando la vigilancia (prontitud) y otras cualidades necesarias para los guerreros.

A base de este juego educativo, los discípulos realizaron, en particular, el trabajo para desarrollar «la burbuja inferior de percepción».

Para resumir todo lo antedicho, señalaremos aspectos esenciales de esta Enseñanza, excepcionalmente rica en elementos teóricos y prácticos muy valiosos.

Don Juan señaló tres secciones: a) el arte del acecho el arte del intento y c) el arte de la conciencia.

En la historia de la tradición espiritual indígena el arte del acecho inicialmente consistió en la habilidad de pasar, de colarte entre las personas que no te entienden (es decir, las personas de las etapas más tempranas de psicogénesis) y lograr tu Meta.

Pero después, debido en particular a la contribución personal de Don Juan, esta tendencia fue extendida considerablemente hasta incluir también el acecho de los propios vicios (defectos) de uno. Nosotros hemos discutido esto bastante. Permítanme sólo repetir una fórmula excelente, dada por Don Juan: Dios (en su lenguaje, el Poder) nos da según nuestra impecabilidad. Es decir, Dios nos da la oportunidad de acercarnos a Él, de sumergirnos en la felicidad de la creciente Unión con Él a medida que nos perfeccionamos éticamente.

La segunda sección es el arte del intento. «Intención» es lo mismo que «aspiración» a la Meta Suprema. El verdadero guerrero, en el sentido de la palabra de Don Juan, es una persona con «la intención» correctamente desarrollada.

La tercera sección es el arte de la conciencia, que es el buddhi yoga.

Así que, hemos visto una vez más que Dios guía a todas las personas, que han logrado un cierto nivel de madurez en su psicogénesis, usando el modelo metodológico unificado, independientemente del país y de la cultura religiosa en la que ellas viven. Debemos estudiar estos principios y tendencias y aplicarlos a nosotros mismos y a las personas que nos siguen.

La consigna:
Mantener la Dignidad, la Fe, la Esperanza, el Respeto y el Honor. A traves de la Sabiduria, la Serenidad, la Sensibilidad y la Sencillez. regresar al Origen.

Los seres humanos son libres excepto cuando la humanidad los necesita.
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15-Jun-2010 09:42 AM
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Mensaje: #2
Las enseñanzas de don juan matus
Licuadorazo.

Tomaer con pincitas.

No incitaba al uso de cosas psicodelicas, y DJ cada vez era mas estrafalario.
15-Jun-2010 09:45 AM
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Mensaje: #3
Las enseñanzas de don juan matus
Francamente ya no encuentro textos decentes al respecto. Esto es de lo menos peor que encontre. Lo mejor cito fue esta critica:
http://comoalargartupena.wordpress.com/200...rlos-castaneda/
Cita:Crítica: Las enseñanzas de Don Juan de Carlos Castaneda
Por Como alargar tu pena
Y por fin estrenamos la sección de criticas, y hoy será sobre el último libro que me he leído, que ha sido ahora mismo (aún está caliente (y el libro también)). El argumento, a grandes rasgos, es la historia de un estudiante de antropología que se va al desierto de México para hacer su tesis y conoce allí a un chamán (un brujo) llamado Don Juan Matus, este le toma como aprendiz y le enseña los secretos del chamanismo.

Estamos hablando de los años sesenta y en su momento el libro fue todo un éxito que hizo que miles de estadounidenses se adentrarán en el desierto en busca de chamanes para vivir las mismas aventuras que el autor, Carlos Castaneda, con catastróficas consecuencias (más de uno se volvió loco por el consumo indiscriminado de sustancias peligrosas).

Y es que si algo me ha quedado claro con este libro es la desilusión con el chamanismo, no porque no sea efectivo o practico sino por lo difícil que puede resultar (el libro esta lleno de interminables rituales con multitud de detalles que hay cumplir detalladamente, todo eso para al final ponerse hasta las botas de cactus alucinógenos). Que por cierto para quien no lo sepa, un chamán es un brujo, que mediante rituales, hechizos, conjuros, amuletos (y en este caso muchos enteógenos) puede alterar la realidad a su conveniencia.

Y también quiero destacar la última parte del libro (que supongo que será en todas las ediciones) en la que hace un análisis antropológico sobre sus vivencias, que combina a la perfección los conceptos de tostón y relleno.



Pero no todo es malo, como aproximación al chamanismo es perfecto, uno se puede hacer una idea del tipo de vida de algunas comunidades que aún existen, perdidas por los desiertos de Sudamérica (no es algo exclusivo de México). Aunque la polémica ha rodeado al libro desde siempre, con acusaciones de que toda la historia esta inventada y que ni siquiera existe el tal Don Juan, pero eso es otro asunto.

Como conclusión diré que en general está bastante bien, pero el último trozo sobraba (a mi no me a gustado), y que me esperaba más del libro por la fama que tenía, pero para gustos colores. Además podría ser peor, podría haber sido ayer tu santo y que nadie te felicitase

La consigna:
Mantener la Dignidad, la Fe, la Esperanza, el Respeto y el Honor. A traves de la Sabiduria, la Serenidad, la Sensibilidad y la Sencillez. regresar al Origen.

Los seres humanos son libres excepto cuando la humanidad los necesita.
ORSON SCOTT CARD
15-Jun-2010 09:54 AM
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Mensaje: #4
Las enseñanzas de don juan matus
Lo interesante es que ese ultimo trozo es lo unico serio =P
15-Jun-2010 09:57 AM
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